jueves, 27 de septiembre de 2007

Cuando éramos reyes (1996)

Siempre dices, "Mohamed, no eres el mismo que eras hace 10 años". ¡Le pregunté a tu mujer y me dijo que tú no eres el mismo que eras hace 2 años! (Alí responde a Howard Cosel, periodista de deportes de la ABC. "Sospecho que tras este combate Alí se retirará", había afirmado el avispado Cosel. Tras el combate de Zaire Alí disputó 20 combates más).

Mohamed Alí
el boxeador, Mohamed Alí el campeón, Mohamed Alí el musulmán, Mohamed Alí el líder de color, Mohamed Alí el político, Mohamed Alí, la leyenda. Pocos deportistas han transcendido su propia figura convirtiéndose en un icono de la cultura popular del pasado siglo.
Poco importa que no os interese el deporte u os disguste el boxeo, la figura de Alí es tan interesante como pueda serlo la de Malcom X. Alguien como George Best siempre provocará mi curiosidad aunque no sea un devoto del fútbol, y Alí ha dejado un legado que a muchos de nosotros todavía nos asombra.
Cuando éramos reyes podría considerarse como una buena introducción a la vida y forma de ser del ex-campeón de los pesados. A aquellos que como yo os fascine su figura supongo que ya lo habréis visto; los que, por contra, no os interese el boxeo, os recomiendo que lo veáis. No cambiará vuestra visión de ese duro deporte, pero tal vez comencéis a ver a Alí con otros ojos.
Cuando éramos reyes se centra en un famoso combate que Alí sostuvo contra George Foreman, por entonces campeón de los pesos pesados, un joven boxeador al que todos presumían como ganador. Los acontecimientos, tal como sucedieron después, hicieron de aquél combate una especie de Rocky entre dos grandes leyendas del boxeo.
Dejando aparte las típicas circunstancias que acompañan a un combate de esa envergadura, la pelea entre Alí y Foreman prometía ser distinta. Ya desde el comienzo habían cosas extrañas. ¿Quién era aquél Don King que había aparecido de la nada como promotor de boxeo? ¿Qué significaba aquello de hacer un combate de esa magnitud en el corazón de África? ¿Un festival de tres días con lo más granado de la música negra de la época? ¡Vaya una locura!
Y es que la figura de Don King daría para todo un artículo de varias páginas, pero por el momento digamos que su astuto movimiento, y el haberse ganado al dictador Mobutu Sesé Seko para la causa, significó para King el comienzo de una exitosa y gansteriana carrera como promotor de boxeo.
Y aparte del deporte tenemos a la misma figura de Alí: sus declaraciones, su carisma, su inteligencia, su beligerancia en pro del movimiento de los derechos civiles, su manejo de los medios... era todo un líder dentro y fuera del ring. Creo que en ese sentido nunca habrá otro deportista como él.


Alí da un discurso desde el ring. ¿Podéis imaginar a cien mil?

Además, la banda sonora, con algunas actuaciones del festival que se organizó en Zaire con motivo del combate, es deliciosa: James Brown, The Spinners, B.B. King... ¡Ojalá hubiera podido estar allí!

Hay fotos de Alí posando con Elvis, y si lo pensáis eso tiene mucho sentido. Dos figuras como ellos estaban destinadas a conocerse. Para mí, Alí fue el Elvis del boxeo: tras su aparición nada volvió a ser igual.

Dr. Funkenstein


Bueno dejemos el cine de autor y películas de trama oscura y vamos con un poco de p-funk. George Clinton, gurú del funk, y sus Parliament/Funkadelic interpretan "Dr. Funkenstein", un clásico de la música negra más cool y excitante. Groovy!

L.I.E. (2001)


En la última década el cine independiente y underground se ha centrado en muchas ocasiones en aquello que afecta a una nueva generación, a la que se quiso llamar X, pero cuyos problemas van mucho más allá del grunge barato y las comedias estudiantiles con chicos y chicas guapos y silicona por doquier.
L.I.E. es una cinta que, para situarnos, me recuerda a títulos como Boys Don't Cry o la interesante Mysterious Skin, que sin embargó pasó más desapercibida que la película protagonizada por Hillary Swank.
Un adolescente llamado Howie ve como su mundo comienza a derrumbarse bajo sus pies: su madre fallece en un accidente y su padre tiene problemas con la ley, mientras que, como todo chico de su edad, intenta integrarse en su entorno estudiantil. En el instituto comenzará a sentirse fascinado con Gary, que desea largarse del sitio deprimente donde viven y viajar a la soleada California. Gary llevará a Howie a asaltar una casa: ese robo significará el principio del cambio para el joven Howie.
Ya que esa casa pertenece a un extraño ex-marine a quién Gary conoce y que en más de una ocasión debe haber utilizado los servicios del chico. Big John, el tipo mayor, pronto dará con Howie, mientras Gary desaparece del mapa.
En un film de éstas características lo último que uno espera es que se retrate a un adulto que se acuesta con menores como una persona con sentimientos y no como un predador, pero por eso me ha parecido interesante escribir sobre L.I.E.
Un sorprendente Brian Cox interpreta a Big John (resulta un poco chocante ver al pastor de gentes Agamenón de Troya yendo detrás de adolescentes), un tipo que a pesar de su desviación considera que en cualquier relación, incluso una tan extraña como esa, debe basarse en el amor y el cariño. Aunque, como si siguiera el viejo código interno de las películas clásicas, el director da a Big John un destino que podría interpretarse como todo un mensaje final. Y mientras Howie mira a la Long Island Expressway, el destino que le espera es desconocido, pero para entonces ya parece haber dado un paso definitivo hacia la madurez.
Dejando a parte cuestiones cinematográficas, L.I.E. también me ha recordado que debería tomarme más en serio a Donovan. Su canción sobre los colores llegó a resultarme demasiado melosa, pero otro de sus clásicos, "Atlantis", suena de fondo en una de mis escenas preferidas de Goodfellas, mientras la poli va encontrando cadáveres en los sitios más insospechados. Y en L.I.E. su "Hurdy Gurdy Man" cobra toda una nueva, y escalofriante, dimensión.

"Hurdy Gurdy Man". Arreglos y dirección musical de John Paul Jones nada menos. ¡Guitarra de Jimmy Page!

El agujero (1998)


Con el cine asiático me pasa como con el jazz: aún no he acabado de abarcar un estilo y se me presenta otro inmenso mundo por conquistar, y esa idea se me hace cuesta arriba; será que no soy de Trujillo. Aunque en una época en que el rock and roll no está en su mejor momento y el cine norteamericano es un desastre, uno siempre encuentra ocasión de bucear un poco en aguas desconocidas.
El argumento de Dong (título original) presagiaba en principio una película de terror tan a la moda últimamente. En Taiwan un extraño virus, que parece asociado con las cucarachas, vuelve psicóticas a las personas, que finalmente fallecen. La población se ve afectada por las cuarentenas, y para colmo el agua potable escasea, aunque nunca para de llover.
En realidad El agujero poco tiene que ver con las tenebrosas películas de horror japonesas. Más bien se trata de una poesía con trazos de humor y unas cuantas escenas de musical.
El detonante de la historia será una fuga de agua. Una chica ve como se inunda su piso y llama al fontanero. Éste va al piso de arriba, dónde vive un joven que trabaja en una verdulería. Accidentalmente el fontanero hará un agujero en el suelo, lo que cambiará la vida de los dos protagonistas.
Dos personas solitarias que a pesar de compartir suelo y techo nunca se han visto ni se conocen. El agujero provocará desconfianza, extrañas luchas, y un escape a sus vidas solitarias. Se puede decir que toda una relación comienza y se desarrolla a través de ese agujero; el comportamiento de ambos se irá volviendo más errático, haciéndole preguntarse a uno si no habrá contraído el virus. Aunque conforme avanza la cinta el virus de la soledad es que parece haberles infectado. Dos personas que se necesitan y buscan afecto, viven casi pared con pared, ¿podrían llegar a haberse encontrado en otras circunstancias? ¿Qué final les deparará ese agujero?
Una de las cosas que más me ha llamado la atención del film son los momentos musicales, realmente brillantes. En unos extraños momentos oníricos el joven parece imaginar a su vecina como la artista de un musical, acompañada por coristas y coreografías de baile, que canta y baila en los escenarios degradados y descuidados, como el edificio donde viven los protagonistas. La inserción de dichas escenas son realmente brillantes, y las canciones elegidas, todas pertenecientes al repertorio de Grace Chang, una cantante de Shangai que fue popular en los 50 y 60, son, para qué negarlo, bastante pegadizas. De hecho al final de la película hay una dedicatoria a la artista que sólo puede venir de un fan de su música.
Y ese fan es el director, Tsai Ming-Liang, un director que no conocía, aunque sí había oído hablar de una de sus últimas películas, El sabor de la sandía, con lo que imagino que aquí tenemos a un cineasta cuya carrera habrá que seguir con atención. Con films como El agujero no es de extrañar que la mayor parte de los críticos y entendidos y los grandes festivales de cine hayan vuelto su mirada al continente asiático, y es que parece que allí realmente están viviendo una edad de oro y reinventando el lenguaje cinematográfico. De hecho El agujero se llevó la Palma de Oro en Cannes; yo, por una historia intimista que no aburre y por las escenas al son de Grace Chang le habría dado todo un palmar. Y es que, no se engañen, el cine de autor me provoca desconfianza. Manías, supongo.

domingo, 23 de septiembre de 2007

Disco del mes: Street Poetry


Tras el aclamado Another Hostile Takeover vuelven los gitanos vagabundos de Finlandia, Hanoi Rocks, para inyectarnos otra dosis de música festiva y rock de la vieja escuela. "Hypermobile" y "Street Poetry" son dos pequeñas joyas perfectas para iniciar el disco: buenos riffs y melodías 100% Michael Monroe que dan paso a "Fashion", una canción pop rock con intro de aires de la frontera y un estribillo bastante pegadizo.
"Highwired" es otro gran tema made in Hanoi, mientras que "Power of Persuasion" por otro lado no me acaba de convencer en conjunto, será que me recuerda a los RHCP. "Teenage Revolution" parece sacada de un disco de The Sweet y "Worth Weight In Gold" tiene unas trompetas muy 80's. Los Hanoi más rockeros vuelven con "Trascendental Groove" y el que quizás sea el mejor tema del disco, "This One's For Rock and Roll", un himno a la música del diablo y un nuevo clásico de la banda.
La verdad es que Monroe y el viejo filibustero Andy McCoy parece que siguen en forma, y aunque quizás algo más irregular de lo que esperaba, sigue siendo un placer irse de fiesta con estos nórdicos hijos del neón.

Public Enemy & Anthrax

Desde finales de los 80 Scott Ian, guitarrista del grupo de thrash metal Anthrax, podía verse en cada vídeo y actuación de la banda con una camiseta de Public Enemy. Muy pocos sabían entonces quienes eran aquellos Public Enemy. Personalmente lo averigüé en 1991. El mejor grupo de rap de la historia.
La combinación de rock y rap existía desde los principios del movimiento hip hop. El riff de "The Big Beat" de Billy Squier fue utilizado como base por muchos de los rappers. Aunque no sería hasta la famosa colaboración entre Aerosmith y Run DMC que las audiencias blancas comenzarían a interesarse por esa nueva música que sonaba en los guetos negros.
Con un gran fan entre sus filas como Scott Ian la colaboración entre ambas bandas tenía que llegar tarde o temprano. De hecho Anthrax ya habían jugueteado con el rap en el tema "I'm The Man". Por lo que no fue demasiado extraño que en 1991 Anthrax y Public Enemy cruzaran sus caminos.
"Bring The Noise", un tema perteneciente al disco de los Enemy It Takes A Nation of Millions To Hold Us Back, fue la canción elegida, y el resultado fue brillante. Las guitarras de Anthrax se amoldaron perfectamente al tema, demostrando que las canciones del combo rap tenían tanta agresividad que podían encajaban perfectamente dentro del metal. Scott Ian demostró que podía rapear con estilo y el cantante Joey Belladonna rodó su último videoclip con Anthrax.
Bass! How long can you go?


Perros de paja (1971)

Ni el Cielo ni la Tierra tienen sentimientos; tratan a las cosas del mundo como si fueran perros de paja (Lao-Tsé).

Civilización contra incultura, la ciudad opuesta al campo, raíces que nos acompañan toda la vida, miedo a lo desconocido, el otro "yo" escondido tras nuestro típico rostro... Perros de paja, uno de los films más violentos de Sam Peckinpah (aunque la mayor parte de esa violencia no se vea en pantalla) gira entorno de todos estos temas y sus interpretaciones pueden ser muy variadas. Todo depende, claro está, del ojo con que se mira.
Recuerdo haberme sentido en más de una ocasión como el personaje de Dustin Hoffman al entrar en el pub del pueblo. Yo también estaba en un pueblo, y podía sentir esa especie de hostilidad hacia lo desconocido, a lo nuevo. No es fácil ser recibido en un medio tan cerrado, ni es fácil comprender desde fuera un entorno aislado del mundo.
Un joven matemático norteamericano, David Sumner (Hoffman), se muda con su mujer Amy (Susan George) al pueblo natal de ésta en Gran Bretaña para escapar de caos y la violencia de los Estados Unidos. Sin embargo su vida no será tan idílica como podrían haber esperado, y pronto tendrán que enfrentarse a los ataques y abusos de la gente del pueblo.
Peckinpah sabe construir muy bien la imagen de un joven apocado a quién su mujer acusa de cobardía, para luego dar la vuelta al personaje. David es el ser humano ciudadano, es la civilización y la ley, pero envuelto en un medio peligroso y hostil y bajo una situación límite se mostrará como un depredador que defiende su territorio. No es casual que su hogar se torne una fortaleza, una posición de fuerza desde la cual poder defenderse.
Si David es la mente, Amy es el cuerpo, apegada a la vida, y con un sistema de valores que chocarán con los de su marido. Cuando sea atacada por Charlie, usará sus propios métodos y sus propias armas para salir del trance. También representa una suerte de dualidad: escapó de su pueblo para buscar otra vida, y se casó con un hombre inteligente, no guapo, pero por otro lado no podrá escapar de su pasado, de sus propios códigos de honor y su propia educación. Pedirá a David que luche por ella, que se enfrente a los matones.
En medio de toda esta pólvora sólo hace falta un detonante, y ese será Henry Niles (mi querido David Warner), una suerte de disminuido psíquico que ha tenido problemas con la ley por acosar a algunas jovencitas, y cuyo encuentro con la hija de Tom Hedden acabará provocando el asedio al hogar de los Sumner.
En esos primeros momentos de nuevo surgirá la confrontación entre dos mundos distintos, el de David y el de Amy. Él apelará a la justicia, a lo que la mayoría de nosotros tendría en mente en tal caso. Ella, mucho más pragmática, es como un animal acosado, y pide a David que dé a los Hedden lo que buscan. "Realmente no te importa, ¿verdad?", dice David. Pero, ¿hasta dónde puede confiar uno en la ley? Aislado de todo y de todos, parece que la única ley que pueda sobrevivir en ese momento sea la ley primaria del Talión.



Recuerdo un sketch de John Belushi imitando a Peckinpah mientras maltrata a Gilda Radner hablando con un actor sobre una escena. Y aunque no sé de Peckinpah maltratando a ninguna actriz, lo cierto es que para Susan George el rodaje de Perros de paja no fue nada fácil. Evidentemente la impactante escena de la violación fue una de las más duras, y la actriz tuvo sus más y sus menos con Peckinpah a la hora de discutir cómo se iba a rodar la escena. Por lo que sé, creo que Susan ganó el asalto y el director tuvo que renunciar a algunos planos demasiado explícitos. Cinematográficamente hablando creo que todos salimos ganando con el cambio. Tras el shock inicial y cuando todo parece terminado, llega una nueva vuelta de tuerca, y todo lo que pasa así como lo que ella siente nos llega a través de su rostro, en una rápida sucesión de planos que se alternan con imágenes de su marido cazando patos. Eventos lúdicos y sadismo, dolor y entretenimiento, una estructura que se repite cuando los recuerdos vuelven a ella durante la fiesta parroquial.
El rodaje tuvo sus anécdotas, y estando Peckinpah de por medio el tono de las mismas es el que uno se puede imaginar. Las maratones alcohólicas del bueno de Sam casi dan al traste con la película, y los productores tuvieron que ponerle coto a las correrías del director. Aun así, el actor T. P. McKenna, que interpreta al Mayor y que sale con el brazo en cabestrillo durante el film, fue víctima de otra idea del director. Se rompió el brazo durante una fiesta con dos prostitutas que había organizado el propio Peckinpah. La cojera de David Warner también era real. Poco antes de comenzar el rodaje se había roto un pie, y aunque podía andar tenía que ayudarse de un bastón. Debido a ese accidente no podía ser asegurado, así que su nombre no figuró en los créditos.

Leer critica de Perros de paja en Muchocine.net

jueves, 20 de septiembre de 2007

Parábola


Stan Lee, el gurú de la Marvel, se encontró con el dibujante francés Jean Giraud, alias Moebius, y durante una comida surgió la idea de trabajar juntos. Como el propio Moebius confiesa en el epílogo, hacía tiempo que deseaba afrontar el reto de crear un auténtico comicbook americano. Stan Lee pensó que el personaje de Silver Surfer sería un vehículo perfecto para el talento y el modo de hacer de Moebius.
Parábola sitúa a la Estela Plateada en un futuro próximo de la Tierra donde la violencia y el caso están a la orden del día. Galactus, el Devorador de Mundos, en uno de sus tantos retornos a nuestro planeta, intentará llevar al ser humano a su propia auto destrucción. La visita del ser todopoderoso será aprovechada por una suerte de predicador que intentará usar a Galactus para sus propios fines.
Parábola podría considerarse como tal, una historia dónde se plantean las miserias y virtudes del género humano y una consideración de las religiones organizadas y los totalitarismos. Stan Lee y Moebius unen sus fuerzas en un trabajo atípico de la Marvel, con los característicos trazos del dibujante europeo y su misticismo en un contexto netamente norteamericano. Curioso artefacto.

The Vampire Bat (1933)


No es de extrañar que la historia de The Vampire Bat sea una extraña mezcla de algunos de los films más rutilantes de la Universal de Carl Laemmle Jr. Como no podía ser de otra manera, tras el apabullante triunfo de Drácula y otros títulos muchas otras productoras se lanzaron a aprovecharse del éxito. La modesta Majestic Pictures fue una de ellas, y en 1933 se marcó un tanto con esta cinta de bajo presupuesto, con las ventajas y desventajas que ello conlleva. Por cierto, gran parte de los decorados pertenecían a la Universal.
En un pequeño pueblo las víctimas comienzan a sucederse, mientras los murciélagos acechan en la noche. La superstición hace presa de casi todos salvo de unos pocos, entre ellos el inspector de policía Karl. Buscando un culpable, las asustadizas gentes verán en un pobre loco amante de los murciélagos al vampiro que andan buscando. Pero no todo será tan sencillo como parece.
The Vampire Bat es una cinta modesta, pero tiene momentos bastante interesantes, y un par de escenas inquietantes que en su día debieron parecer bastante bizarras. Por otro lado el reparto, para una cinta de esas características, era inusualmente sólido: el apuesto Melvyn Douglas interpretaba al policía Karl, y la fémina de turno era la scream queen Fay Wray, aunque su presencia es poco más que anecdótica. Aunque el film no logra que el espectador se identifique con algún personaje en concreto, en The Vampire Bat quienes brillan con luz propia son el tenebroso Lionel Atwill y el gran secundario del horror Dwight Frye.
La cinta es difícil de localizar, y yo ni siquiera he podido dar con alguna versión en español. Si tenéis interés en verla, aguzad el oído (la película está en su versión original) y pinchad aquí; con el enlace de esa página, y gracias a la moderna tecnología, podréis disfrutar de este pequeño clásico del cine de terror.

miércoles, 19 de septiembre de 2007

Temple Of The Dog


Andrew Wood, el primer mártir del grunge antes incluso de que esa extraña etiqueta fuese creada. La noticia de su muerte golpeó a toda la comunidad musical de Seattle y alrededores. El amigo, compañero, o simplemente el cantante de Mother Love Bone se había ido para siempre. Chris Cornell, amigo y compañero de habitación, escribió dos canciones dedicadas a Wood, "Say Hello 2 Heaven" y "Reach Down". Cornell se reunió con el bajista Jeff Ament y el guitarra Stone Gossard, miembros de Mother Love Bone, y les preguntó si querrían grabar las canciones en un single. Ament y Gossard aceptaron. Poco después se unían al proyecto el batería Matt Cameron, compañero de Cornell en Soundgarden, que por entonces había estado grabando unas demos con Gossard y Ament, y un joven guitarrista llamado Mike McReady.
Según trabajaban en el proyecto pronto quedó claro que el formato single iba a quedarse corto. Las ideas no paraban de fluir y pronto se habló de editar un EP. El formato final sería un disco en toda regla.
Aunque no todas las canciones hablaran de Andrew Wood ("Call Me A Dog", por ejemplo, se supone que habla de Susan Silver, la futura mujer de Cornell), su espíritu sobrevuela cada uno de los temas, y todo el disco, el proyecto entero, era un tributo a su figura por parte de algunos de sus amigos y compañeros.
Las sesiones de grabación comenzaron en otoño de 1990. Por aquél entonces un joven surfista y amante del rock había viajado a Seattle para realizar una audición con Ament y Gossard, que estaban buscando cantante para un nuevo grupo. El joven se llamaba Eddie Vedder, y fue invitado a participar en la canción "Hunger Strike" haciendo coros. Cornell siempre ha comentado lo impresionado que quedó por el enorme talento natural del que hacía gala Eddie Vedder.
A finales de 1990 el álbum estuvo terminado. El nombre del grupo fue inspirado por la letra de "Man Of Golden Words", una canción de Mother Love Bone. De ese modo el supergrupo por excelencia de Seattle se daba a conocer al mundo como Temple Of The Dog.
Para muchos de nosotros el disco pasó desapercibido. No fue hasta el éxito de Soundgarden y Pearl Jam cuando la compañía A&R lo reeditó y lo promocionó con un video del single "Hunger Strike", que el álbum comenzó a subir en las listas, convirtiéndose en una pequeña joya de todo el movimiento grunge surgido a principios de los 90. Yo no di con el disco hasta que todos aquellos grupos parecían un recuerdo del pasado, y no sé si fue mejor así, porque de la exuberancia habíamos pasado al páramo más yermo. Temple Of The Dog, un grupo y un disco a tener en cuenta.

martes, 18 de septiembre de 2007

Whitesnake



No suele suceder que tras la disolución de un gran grupo alguno de sus componentes (y los cantantes tienen especiales dificultades para ello) logré igualar las hazañas del grupo extinto. Al menos en los últimos tiempos no parece que haya habido ningún caso. Sin embargo, a finales de los 70, el vocalista David Coverdale logró hacer olvidar al público que había militado en una superbanda como Deep Purple.
En 1976 la banda que había servido de escuela a Coverdale llegó a una ruptura dolorosa en medio de grandes tensiones y reproches. Parecía que había llegado el momento de marchar en solitario. El vocalista editó un par de discos y como banda de acompañamiento reclutó al mercenario e inestable guitarrista Bernie Marsden y al también trabajador de las seis cuerdas Mick Moody. A las cuatro cuerdas se puso Neil Murray. Baterías y teclistas iban y venían. Coverdale apodó a su banda de acompañamiento "Whitesnake", todo un nombre fálico que hacía referencia, al parecer, a los atributos del señor Coverdale.
Finalmente, en 1978 Coverdale decidió oficializar el asunto y fundaba Whitesnake. El primer LP oficial del grupo, Snakebite, era un extraño producto con canciones de la banda y canciones de las sesiones en solitario de Coverdale. Lo realmente importante comenzaba con Trouble, un disco de blues rock y temas festivos con sonido de pub donde a los teclados ya estaba todo un ex-Deep Purple, el mago del Hammond Jon Lord.
Para promocionar el disco la banda se embarcó en una gira europea que dio como resultado el primer directo de la banda, Live at Hammersmith.



Publicado en 1979, Lovehunter ya eran palabras mayores, con una portada censurada en los USA que lo dice todo: una mujer desnuda cabalgando una serpiente, osea, lo que iban a ser Whitesnake: hard rock de raíces blues, gemidos y referencias sexuales en las letras de Coverdale, referencias que irían en aumento con los años. El disco fue grabado en el famoso Rolling Stones Mobile y contenía clásicos primerizos como "Walking in the shadow of the blues" o "Medicine man".
Para la grabación del siguiente disco en estudio, Ready an' Willing, otro emblemático ex-miembro de Deep Purple, el batería Ian Paice, se unía al grupo. El resultado, como no podía ser de otra manera, fue un disco soberbio, probablemente el mejor de su carrera, con un inevitable sonido Purple pero con un Coverdale que tenía una presencia mucho más definida que en sus años junto a la Púrpura Profunda. "Fool for your loving", "Ready an' willing", el festero himno "Black and blue"... todos hit singles potenciales, temas de magnífico hard rock que todavía hoy suenan a gloria. De la correspondiente gira surgiría otro directo, Live... In the heart of the city.
Come an' Get It era más de lo mismo, grandes temas y un David Coverdale cuya potencia vocal con toques blues y una presencia escénica apabullante hacían del cantante el frontman definitivo, siendo capaz de derretir a su audiencia femenina con un sólo gesto usando el pie de micro. "Come an' get it", "Hot stuff", "Wine, women an' song" (toda una declaración de principios), "Hit an' run"... la banda se mostraba en un estado de forma inigualable. Qué bonitos tiempos aquellos en que la separación de una banda podía dar paso a grupos del calibre de Whitesnake o Rainbow.
En 1982 una etapa estaba a punto de acabarse. Saints and Sinners iba a ser el último disco de la formación clásica de la banda. El disco contenía buenos temas en la línea habitual de la banda, dos de los cuales, "Crying in the rain" y "Here I go again" serían regrabados más tarde en el exitoso disco 1987. "Here I go again" estaba destinada a convertirse en el himno por excelencia de Whitesnake. Pero allá por 1982 las disensiones estaban comenzando a minar al grupo. Paice, Marsden y Murray dejarían la banda (o fueron despedidos, lo mismo da), y con el grupo desmembrado la cosa llegó a su fin temporalmente. Coverdale tenía que cuidar de una hija enferma y tenía que dedicarse a ella plenamente, con lo que deshizo la formación.
Una formación de paso que incluía a Cozy Powell a las baquetas grababa en 1984 Slide In It, un buen disco aunque algo inferior a sus predecesores, que logró sin embargo un éxito mayor que los trabajos anteriores. Pero América seguía siendo una cuenta pendiente. Llegaría entonces el cambio polémico. Y de paso, una regrabación del Slide In It para la edición americana con John Sykes a la guitarra.
Un renovado (en todos los sentidos) David Coverdale volvía rodeado de músicos jóvenes y guapitos: el citado Sykes, Neil Murray que estaba de vuelta y en la batería Ainsley Dumbar. Un nuevo sonido AOR acorde con los estándares de la época y un hard rock bastante más flácido y facilón abrieron las puertas de los States. El nuevo disco de Whitesnake, 1987 sería el disco que daría a la banda el estatus definitivo de superestrella; se vendieron millones de copias en todo el mundo, con la nueva versión del "Here I go again" como hit-single (curiosamente la canción fue grabada por el batería Denny Carmassi y el solo pertenece al guitar hero Adrian Vandenberg). La nueva formación grabaría también el disco homónimo Whitesnake.


Whitesnake posando en la peluquería

En 1989 una nueva formación que incluía a Steve Vai, Vandenberg, Rudy Sarzo al bajo y Tommy Aldridge a las baquetas grababa Slip of the tongue, que incluía una nueva grabación de "Fool for your loving" que nada tiene que hacer frente a la original. Vandenberg se lesionó en una mano y finalmente no pudo participar en el disco.
Coverdale volvió a deshacer la banda y se marchó a grabar con Jimmy Page. La banda retornaría a finales de los 90, y actualmente siguen en marcha, grabando y girando. El nivel está muy lejos de aquellos primeros discos del grupo, pero seguro que en directo siguen siendo interesantes. De todas formas Coverdale ya dio lo mejor de sí, y hubo una época en que pocas bandas podían rivalizar con el poderío de los Whitesnake clásicos.

domingo, 16 de septiembre de 2007

T. Rex: 30 años sin Marc Bolan



Tras un periodo confuso Marc Bolan había resurgido de sus cenizas con un disco excelente y un programa propio en televisión donde había llegado a actuar con David Bowie frente a las cámaras. Parecía que el rey del glam había vuelto a recuperar su trono. Pero un fatídico 16 de septiembre de 1977 Bolan y su novia, Gloria Jones, habían salido a tomar unas copas. Montados en su Mini púrpura Gloria conducía el coche por Barnes, al sudoeste de Londres. En determinado momento la chica perdió el control del coche, saliéndose de la carretera y chocando contra un árbol. Gloria Jones tuvo suerte y salió ilesa, pero Marc Bolan había fallecido en el acto. Una superestrella llena de enorme talento nos dejaba para siempre.



Mark Feld había nacido un 30 de septiembre de 1947 en el seno de una familia judía del East London. Desde muy joven el orgulloso Mark estaba dispuesto a conseguir todo aquello que quisiera, al estilo del "Problem child" de AC/DC:
What I want I take
What I don't I break
And I don't want you
With a flick of my knife
I can change your life
There's nothing you can do

Formó parte de una banda juvenil y en la escuela y en la calle iba de pelea en pelea. Aunque como sucede muchas veces en estos casos tras el matón se escondía un alma sensible a quién volvían loco las películas de ciencia ficción y la música. Rebuscaba en la colección de discos de su padre y tarareaba las canciones, y pronto tuvo su favorita, "The ballad of Davy Crockett", de Bill Hayes. Lo que sucedió a continuación entró directamente en la leyenda del rock and roll.
Contento de que su hijo mostrara esa pasión por la música, el padre del joven Mark fue a comprarle un disco del tal Hayes. Pero al parecer cometió una equivocación que hizo historia. Cuando volvió a casa no traía bajo el brazo un disco de Hayes, sino de Bill Haley. La canción era, por supuesto, "Rock around the clock". El veneno del rock había entrado en el cuerpo de aquél chaval para siempre.



Con nueve años y mucho esfuerzo sus padres le compraron su primera guitarra. Comenzó a rasguearla y de paso a trabajar en lo que surgiera para ganar unos cuantos peniques y comprar más sencillos e ir creando su propia colección de discos. A los 12 años Mark Feld ingresó en su primera banda, Susie and The Hula Hoops. Algún tiempo después Mark fue expulsado de la escuela y decidió que estudiar no era lo suyo, y comenzó a buscar trabajo como actor. De vez en cuando lograba introducirse en la grabación de un programa llamado "Oh boy". Allí conoció a Eddie Cochran y quedó fascinado por su personalidad y carisma. El orgulloso chaval llevó la guitarra de Cochran hasta la limusina.
Tras trabajar algún tiempo como modelo el joven Mark se dejo imbuir por la música de Bob Dylan y comenzó a tocar folk con su guitarra acústica. En aquella época realizó sus primeras grabaciones aunque no llegaron a interesar a las compañías de discos.
Obtuvo algunos papeles en la televisión como actor y después paso un tiempo en Francia viviendo con un mago y devorando la obra de Tolkien y los románticos ingleses del XIX. Recordando ese periodo escribió y grabó la canción "The Wizard". La cinta captó el interés de la Decca y fichó al joven artista, aunque en la portada del single Mark Feld se había transformado en Marc Bowland. Un contrariado Marc los convenció para que acortaran el apellido. Marc Bolan nacía así para el mundo del rock.
Tras algún single más y un fugaz paso por la banda John's Children el joven Bolan se decidió a labrarse su carrera al estrellato. Puso anuncios buscando músicos y sin haberlos encontrado aún cerró un concierto en la sala Electric Garden. Un percusionista llamado Steve Turner respondió a su anuncio. Marc le fichó para su banda y le cambió su nombre a Steve Peregrin Took, como el pequeño hobbit de Tolkien. Took se convirtió en la mano derecha y amigo de Bolan en los siguientes años.



Con Took y otros tipos de lo más variopinto Bolan bautizó a su banda como Tyrannosaurus Rex, un nombre ideal para alguien con un ego del tamaño de un dinosaurio. Pero la cosa pronto se torció, Took y Bolan se quedaron solos y sin gran parte del equipo. Para sobrevivir Took vendió su batería, así que todo lo que les quedó fue una guitarra acústica y unos bongos. La Edad de Acuario llamaba a la puerta de Marc Bolan.
Con su acústica y acompañado por los bongos y los coros de Steve Took el nuevo hippy Marc Bolan y su Tyrannosaurus Rex comenzaron a tocar allá donde les quisieran. El pirata de las ondas y gurú del rock en Gran Bretaña, John Peel, se fijó en ellos y les invitó varias veces a su programa.
Mientras, en la compañía Essex Music, un joven productor norteamericano, Tony Visconti, buscaba nuevos talentos. Había producido a gente como Joe Cocker o David Bowie, pero ahora buscaba una nueva sensación, algo que impactara como lo habían hecho los Beatles en su día. Una noche Visconti fue al club UFO a ver a una banda hippie que estaba dando que hablar. No era particularmente lo que estaba buscando, pero el carisma y voz de su cantante le dejaron fascinado. Visconti se presentó a Took y Bolan como productor y les dijo que buscaba una banda para su sello. El calculador Bolan le dijo que no era el primer productor que se les acercaba ese día, y que incluso estaba en conversaciones con el sello Apple de los Beatles. Visconti les concertó una audición a toda prisa para el día siguiente, y una semana después ya tenían contrato discográfico. En unos días y con un 8-pistas Bolan y Took grabaron su primer álbum que fue publicado en abril de 1968. El título no era, en palabras de un inglés, lo que se dice "catchy". El debut de Bolan se titulaba My people were fair and had sky in their hair... but now they're content to wear stars on their brows. Casi nada.
El disco que tenía una dedicatoria de John Peel en la contraportada era una colección de viejas canciones de Bolan, aunque el resultado no fue del todo satisfactorio. Ni a Bolan ni a Visconti les gustaba la producción. El norteamericano confiaba ciegamente en el talento de Bolan, por lo que se decidió a producirle él mismo. Esta decisión sería clave para el futuro de Tyrannosaurus Rex. Bolan tenía mucho talento pero tras el sonido característico que llegaría a desarrollar la banda se encontraba una ardua labor de Tony Visconti.
Tras grabar dos discos más que seguían la línea folkie y hippie en formato dúo, Tyrannosaurus Rex consiguieron su primera gira en Norteamérica. A Bolan le acompañaba la que sería su primera mujer, June. La gira fue un desastre y Steve Took decidió dejar la música. Bolan no tardaría en encontrarle sustituto. Mickey Finn, que parecía un pequeño clon de Took, fue el elegido.
Tras un single fallido llegó el cuarto álbum de la banda, A beard of stars. Era un disco de transición para Marc: su voz se iba haciendo más suave y melódica y el folk comenzaba a quedar atrás para dar paso a un aire más pop, mientras las letras perdían misticismo y se acercaban más a los tópicos del rock. Por otro lado se podía escuchar por primera vez en un disco de Bolan el sonido de una guitarra eléctrica.
Tras otra fallida gira norteamericana, Marc y June se casaron. June se convirtió por aquellos en un gran apoyo para Bolan, que veía como su carrera se estancaba. Tras A beard of stars muchos antiguos fans, incluido John Peel, le habían dado la espalda debido a su giro hacia las guitarras eléctricas. Pero Marc estaba decidido a emular a sus héroes, los rockers de los 50 como Elvis o Cochran, y a hacer sonar su guitarra con la fiereza de Hendrix. Animado por June el músico se pasó toda una noche componiendo canciones. Una de ellas se titulaba "Ride a white song". Siendo lo bastante buena como para satisfacer a Marc éste fue a casa de Mickey Finn para enseñársela. Ese mismo día fueron al estudio y la grabaron.


Alrededor de un año antes Bolan se había enfurecido con Tony Visconti quién, cansado de escribir Tyrannosaurus Rex en toda documentación y papeleo que concerniera al grupo solía reducir el nombre a T. Rex. Pero para cuando Bolan vio que su carrera tomaba un rumbo decidió que T. Rex sonaba bien después de todo. Y bajo ese nombre se publicaría la canción que compusiera aquella noche en vela, rebautizada como "Ride a white swan".
T. Rex fue el homónimo disco que se publicó en 1970 y que representó los últimos coletazos de Tyranossaurus Rex. Las guitarras eléctricas comenzaban a dominar todas las canciones, y el formato dúo parecía haber agotado todas sus posibilidades. El single "Ride a white swan" fue obtuvo un gran éxito y el disco no se vendió mal. El siguiente paso estaba claro. Formar una banda de rock en toda regla era todo lo que tenía Bolan en mente.
Por aquella época otra anécdota ya legendaria dio pie a uno de los gimmicks visuales de Bolan que más tarde formaría parte del llamado glam rock. En los camerinos de la BBC donde debía grabar una actuación para el programa Top of the Pops Bolan se puso glitter o brillantina en los ojos como una broma para aliviar la tensión. Cuenta la leyenda que al salir a grabar el programa se había olvidado de quitársela, y así salió en antena con aquel brillo en los ojos y párpados. Muchos de sus nuevos fans, la mayoría chicas quinceañeras, le imitaron y acudieron a sus conciertos con glitter en los ojos. Bolan entendió que aquél era un recurso visual simple y efectivo y lo usó a partir de entonces.
Para montar su nueva banda Bolan fichó como bajista a Bill Currie, mientras que Tony Visconti le proporcionó a Bill Fyfield, un batería que estaba tocando en el grupo Legend. Bolan le sugirió que cambiara su nombre por el de Bill Legend, como tributo a su antigua banda, y así fue conocido desde entonces. Poco después la banda publicó su primer single como conjunto, "Hot love". En tres semanas alcanzó el número uno.
Con ese formidable éxito Bolan creó su propio sello discográfico mientras su compañía se disponía a publicar un" grandes éxitos" antes de que la nueva estrella del momento se les escapara. Obligado a grabar un último disco para el sello, Bolan les ofreció como anticipo "Get it on", rebautizada en los USA como "(Bang a gong) Get it on". Fue su primer éxito en los States, alcanzando el número diez en las listas de ventas.
Meses antes Bolan había visitado a Eric Clapton en su casa para que le enseñara algunos trucos y pudiera hacer rugir a su guitarra con solos eléctricos efectivos. Bolan nunca tuvo una técnica especialmente buena, pero tenía talento y olfato suficiente para hacer buenas canciones. Junto con su grupo y la ayuda de Tony Visconti el guitarrista logró conseguir un sonido contundente pero comercial al mismo tiempo, con melodías que engancharan al público.
Tras unas pocas sesiones de grabación T. Rex se lanzaron a la aventura norteamericana, fracasando nuevamente. En Gran Bretaña las cosas eran distintas, con conciertos ya multitudinarios llenos de fans histéricas que gritaban sin parar. Para alguien como Marc Bolan, que se había comportado como una estrella aún cuando no tenía un penique en el bolsillo, aquello era la gloria.



El nuevo álbum de la banda se había completado a lo largo de la gira en los Estados Unidos en estudios alquilados. Producido por Tony Visconti y con colaboradores de lujo como Marc Volman y Howard Kaylan de los Mothers of Invention, Electric Warrior fue publicado en 1971, convirtiéndose en el disco que más éxito le reportaría a Bolan y en la piedra angular de su carrera. Todo lo que iba a definir la carrera de Marc Bolan estaba ahí: canciones simples pero efectivas, riffs poderosos y melodías inolvidables.
En octubre de aquél año T. Rex iniciaban un tour de cuatro semanas en el que cada concierto fue un sold-out. Marc Bolan y su grupo eran la nueva sensación del momento. Negoció con EMI un contrato de distribución para los discos que grabara en su propio sello. Más tarde se lanzó a otro tour en los Estados Unidos que fue el más exitoso de su carrera por aquellas tierras, y aun así no llegó a causar gran sensación. Diversos factores como una mala promoción y un público que buscaba otros sonidos impedirían a T. Rex llegar a ser estrellas en la cuna del rock.
Tras desechar la idea de un disco conceptual que sería acompañado de una película, Marc Bolan se dispuso a entrar en los estudios de nuevo. El segundo de la banda, The Slider, fue grabado rápidamente (a Bolan le gustaba hacer pocas tomas) y en él colaboró nada más y nada menos que David Bowie. La relación entre Bowie y Bolan no fue un camino de rosas. Ambos se admiraban mutuamente, y Bowie era en cierto modo un discípulo de Marc, pero ambos luchaban por el mismo trono, aunque el camaleónico e inteligente Bowie pronto superó a su maestro a nivel comercial. Tuvo éxito en América, era una estrella del rock consolidada y tenía el respeto de los críticos. Para alguien del ego de Bolan aquello era algo difícil de tolerar. El gesto amistoso de colaborar juntos en el disco fue el último en muchos años. A partir de entonces ambos rivalizarían por ser el número uno. Bolan dejó de pronunciar el nombre de Bowie, sobretodo desde que medio mundo comenzara a adorar a Ziggy Stardust y sus arañas marcianas.
The Slider fue un gran éxito y alcanzó el número uno en Gran Bretaña. Canciones como "Metal Guru" o "Telegram Sam" coparon las listas de singles, y "Buick McKane" tenía otro riff clásico de Bolan. Entre los muchos fans de Bolan se encontraba todo un ex-Beatle, Ringo Starr. T. Rex eran la banda favorita de Ringo y Bolan y él se hicieron muy amigos. Bolan colaboró en un par de temas del batería y juntos decidieron rodar una película documental, Born To Boogie. El film era una extraña mezcla de actuaciones y sketches, y como colaboración al piano contaron con Elton John, a quién Bolan conocía de sus comienzos con Tyrannosaurus Rex.



En 1972 el enorme éxito del grupo permitió a Bolan vivir la vida del rockstar a fondo. Aunque aún no consumía drogas bebía alcohol a raudales, y cuando eso comenzó a afectar a su carácter su mujer June le abandonó. Marc siguió adelante con su vida y grabó dos buenos singles, "Solid gold easy action" y "20th century boy" que contaba con un riff matador.
Para entonces el glam rock estaba en su punto álgido. Una legión de imitadores se habían apropiado del estilo visual de Bolan: maquillaje, plumas, satén, zapatos de mujer... Marc por entonces ya estaba cansado de todo eso, y en su siguiente disco, Tanx, el cantante y guitarrista criticó todo el movimiento glam con su canción "Shock rock". Una nueva etapa se abría ante el músico, y sus letras comenzaban a ser menos festivas y más introspectivas. Aun así, la gira de turno por los Estados Unidos fue un gran fracaso. Una chica de color que había entrado como corista para el tour, Gloria Jones, se convirtió en su novia oficial. Aunque no era la típica chica mona sin cerebro, Gloria componía y tenía nociones de producción musical. Su influencia se dejó notar y la música de Bolan ganó en arreglos soul como se hizo patente en el disco de 1974 Zinc Alloy and The Hidden Riders of Tomorrow. Bolan había querido rebautizar así a la banda, pero las presiones de la compañía le hicieron publicar el disco bajo el nombre de T. Rex, aunque sí que giró bajo el nombre de Zinc Alloy.
Un Bolan que ya consumía cocaína en grandes cantidades aceptó hacer audiciones para la gira del Diamond Dogs de Bowie. Un teclista llamado Dino Dines llamó su atención y decidió quedárselo para su banda. Pero entonces llegó el gran desastre: Bolan se peleó con Visconti, que había producido Diamond Dogs para Bowie, y finalmente el productor fue absorbido en el mundo del que había sido conocido como Ziggy Stardust. Dejar marchar a Visconti, prácticamente el quinto miembro de T. Rex, fue un error que Bolan pagaría caro.
La popularidad de Bolan comenzó a esfumarse. Dos discos de escasa inspiración, Zip Gun y Futuristic Dragon no le ayudaron para nada, y las televisiones dejaron de interesarse por él, mientras sus giras eran cada vez más cortas. Sumido en sus excesos y encerrado en su particular jaula de oro, la carrera de Bolan a finales de 1976 se estaba yendo al garete. Mientras, un nuevo movimiento estaba tomando forma. Un año después Elvis viviría sus últimos momentos, y la explosión punk esparcería la basura de los barrios obreros en la cara de las grandes estrellas del rock. Aunque hubo excepciones.
Una de ellas fue Phil Lynott, que aunque gozaba de un estatus de estrella del rock seguía siendo un tipo sencillo amante de la fiesta y que se codeó con los jóvenes punks sin problemas. Marc Bolan fue un caso similar. Su música sencilla era respetada por los punks, quienes no veían en Bolan a una estrella decadente tipo Mick Jagger. Ese respeto mutuo se materializó cuando The Damned giraron con T. Rex como teloneros.
Exiliado en Montecarlo durante un tiempo por problemas fiscales, Bolan presentó durante un tiempo un programa de entrevistas, hasta que decidió volver a sus raíces con uno de sus mejores discos en mucho tiempo, Dandy In The Underworld. Comenzó a escribir una columna semanal para The Record Mirror y la cadena Granada TV le ofreció su propio programa de televisión. Bolan comenzó un agobiante ritmo de grabación en los estudios de la cadena.


Bolan y Bowie

En el último de los programas grabados el invitado estelar fue David Bowie. El cantante se ofreció a colaborar y tocar juntos en el show y Bolan aceptó. Fue un bonito gesto que sorprendió al público, pero también alegro muchos, pues para una reconciliación ante las cámaras. Tras grabar el programa David y Marc fueron a cenar al Soho, y luego fueron al estudio de Tony Visconti donde Bowie estaba grabando, pero la reconciliación entre Bolan y Visconti no tuvo lugar ya que Visconti no se encontraba en ese momento en el estudio. Marc expresó sus deseos de grabar en aquellos estudios algún día, aunque el destino iba a ser otro.
Tres días después Bolan y su novia se subieron al Mini púrpura y el resto es historia. El accidente automovilístico le costó la vida a Marc Bolan y su talento y desbordante personalidad se perdieron para siempre. Aunque para aquellos que le conocieron quedó su recuerdo, y para sus fans los discos que publicó y un enorme catálogo de canciones inéditas que han ido viendo la luz poco a poco.
El funeral tuvo lugar en la capilla Golder's Green Crematorium en Londres, y un gran cisne de flores presidió la ceremonia. Su amigo y rival David Bowie acudió al entierro, y miles de admiradores le lloraron, mientras otros desaprensivos asaltaban la casa de Gloria Jones para hacerse con fetiches de todo tipo. La discográfica se frotó las manos ya que las ventas del nuevo álbum sin duda iba a verse beneficiadas por la muerte del nuevo mártir del rock. Fue un destino injusto; cuando el éxito comenzaba a sonreírle de nuevo, Marc Bolan tuvo que dejar este mundo. Aunque su legado vivirá. Por siempre.

sábado, 15 de septiembre de 2007

Sí Sí y Sí a Deep Purple

Entre canciones dedicadas a Little Richard y coches y chicas, Deep Purple tuvieron tiempo para letras de corte político. Si en el In rock ya teníamos una canción contra la guerra de Vietnam, "Child in Time", en el a veces olvidado Fireball (cosas de estar entre dos discos monumentales como In rock y Machine head) encontrábamos "No no no", una canción que habla de los tumultuosos momentos que vivían los países occidentales a finales de los 60 y principios de los 70. En 1971 la banda tocó unas cuantas canciones para el programa de TV alemán Beat Club. Entre ellas "No no no". La potencia del conjunto en directo era incontestable, con los desgarros vocales de Ian Gillan y la guitarra fiera pero limpia a la vez del Hombre de Negro Ritchie Blackmore. Magnífica reentré en el minuto 5:33. La Púrpura Profunda patea culos, amigo.

La fuga de Logan (1976)


El género de la ciencia ficción en las producciones de los grandes estudios estaba a punto de cambiar para siempre. Los efectos especiales clásicos combinados con algunos nuevos aparatos tecnológicos habían alcanzado su cenit con la cinta de Stanley Kubrick 2001: Una odisea en el espacio. Por otro lado, Kubrick había devuelto la seriedad a un género denostado que a lo largo de la década de los 50 había ido degenerándose hasta el extremo. Pero todo cambiaría un año después, cuando en el verano de 1977 se estrenara la epopeya galáctica Star Wars. Con la saga de George Lucas los efectos especiales cobraron una importancia inusitada, con lo que el mensaje fue diluyéndose cada vez más. El género se convirtió en un mero entretenimiento visual con títulos que ni siquiera lograban capturar la magia de La guerra de las galaxias.
Cuando en 1976 se estrenó Logan's run pocos podrían haber predicho que esa cinta era la última de una era. A diferencia de 2001: Una odisea en el espacio o Star Wars los efectos especiales de La fuga de Logan no han aguantado bien el paso del tiempo, y hoy en día pueden incluso parecer ridículos, pero lo fascinante de la historia que propone sigue vigente para aquellos que no se contenten sólo con gráficos espectaculares hechos por ordenador.
La novela original en la que se inspiró el film fue co-escrita por William F. Nolan y George Clayton Johnson. Éste último escribió un relato en el que se inspiró la Ocean's Eleven original. La novela, más oscura y enmarcada en el género de la anticipación, describía un mundo superpoblado por una población mayoritaria de jóvenes y con los recursos naturales muy escasos, lo que originaba una sociedad basada en una brutal selección natural.
El guión de David Zelag Goodman se distanció de la novela para presentar un mundo apocalíptico dónde una megalópolis parece ser el último reducto humano. En el siglo XXIII la tecnología más avanzada sirve para entretener a las masas por un lado y mantener una aséptica estructura demográfica por otro. La familia ya no existe, los niños nacen en oscuros laboratorios, una policía implacable borra del mapa cualquier pensamiento diferente o voluntad que se desmarque de la gran masa, y, sobretodo, está el Carrusel. La sociedad en la que vive Logan 5 es joven, eternamente joven. Nadie puede cumplir más de 30 años. El espectáculo por excelencia donde las masas se vuelven locas, el Carrusel, es un matadero. Todos aquellos que cumplen los 30 están avocados a desaparecer. Pero si acuden al Carrusel pueden obtener la "regeneración". Hay rumores de gente que lo ha conseguido. Mientras las masas gritan enfervorizadas, los treintañeros acuden al Carrusel y allí son desintegrados. Es el cruel y limpio nuevo ciclo de la vida, un ciclo siempre controlado por los relojes biológicos implantados en las manos de mujeres y hombres. Según la edad varía el color, y cada individuo viste un color acorde a su edad biológica: amarillo a los 8,verde a los 16, rojo a los 23: el día en que se cumplen 30 años el pequeño cristal en la palma de la mano se torna negro. Es hora de afrontar el Carrusel.
Aparte de ese terrible espectáculo de masas en el mundo de Logan los placeres cotidianos están a la orden del día. En una sociedad hedonista donde la cirugía estética es momentánea, sexo y drogas (aunque la referencia a éstas últimas, la escena del Hallucimill, fue eliminada del film) y el materialismo más inhumano mantienen feliz y despreocupada a la población. Como si se buscara un canal de TV para pasar el rato, las casas disponen de una gran pantalla donde con un mando vamos pasando individuos disponibles hasta que encontremos a uno de nuestro agrado (¡es el chat del siglo XXIII!). Así es como Logan con la bella y extrañamente diferente Jessica 6.
Jessica 6 es el primer contacto de Logan con un mundo diferente. Tras rechazar sus proposiciones, un extrañado Logan le pregunta por qué entonces se había metido en el canal. Jessica 6 le responde que "se sentía sola". Será el primer encuentro, más tarde se reencontrarán cuando Logan se halle en una misión que cambiará su vida.
Logan es un vigilante, un Sandman, dedicado a perseguir a los "fugitivos", aquellos que intentan escapar a su destino en el Carrusel. Vestidos de negro y armados con poderosas pistolas, los vigilantes son temidos por sus congéneres. Pero, al parecer, un movimiento de resistencia llamado "Santuario" ayuda a los fugitivos. Una suerte de superordenador central encargará a Logan la misión de encontrar "Santuario" haciéndose pasar por un fugitivo. ¿Un vigilante intentando escapar? ¡Nadie ha visto algo así!
En su investigación Logan volverá a cruzar su camino con Jessica 6. Francis 7, un vigilante amigo de Logan les dará una caza implacable a ambos, pensando que Logan ha traicionado sus ideales. Tras una redada en el supuesto "Santuario", Logan y Jessica, perseguidos por Francis, lograrán adentrarse en los sótanos de la megalópolis, por así decirlo, para finalmente descubrir un mundo nuevo, un mundo con día y noche, con el sol en lo alto brillando y dando calor.
Cuando sus relojes biológicos se apaguen y se vuelvan transparentes, los fugitivos sueñan con que tal vez haya un santuario. Siguiendo su camino llegarán a las ruinas de lo que parece ser Washington D.C. Allí se encontrarán con un ser humano diferente. Un viejo solitario de barbas blancas que vive rodeado de gatos. Un viejo que conoció a sus padres, que vivió con ellos y que los enterró. Parece ser el último de los supervivientes a una gran hecatombe. Conviviendo con el viejo Logan y Jessica descubrirán que han vivido una gran mentira. Se puede vivir más allá de los 30, no hay necesidad para el Carrusel. Nadie se ha regenerado. El Carrusel tan sólo es un gran matadero de seres humanos. Logan y Jessica decidirán volver... y hasta aquí puedo leer.



La fuga de Logan es un ejemplo perfecto de que se puede ofrecer entretenimiento y una historia con mensaje al mismo tiempo. Entre las persecuciones y las caras bonitas como la de Farrah Fawcet-Majors encontramos un alegato contra la pérdida de la individualidad en las grandes ciudades y las sociedades totalitarias. También podemos ver una crítica contra el consumismo y el comercio masivo, así como una valoración de la experiencia y las canas, que siempre tendrán algo que aportar a los atolondrados jóvenes que sólo piensan en chicas y otras cosas propias de la edad.
Logan fue interpretado por Michael York y la bellísima Jenny Agutter siempre será Jessica 6. El papel del abuelo fue ofrecido a James Mason pero finalmente fue a parar a Peter Ustinov, quién creo encajaba mejor en el personaje. No me extrañaría que fuese suya la idea de que el viejo citara de vez en cuando pasajes del Old Possum's Book of Practical Cats del poeta T.S. Eliot.
La fuga de Logan es una película ideal para los fines de semana aburridos, o, si sois profesores de ética, para darle a conocer a los alumnos esta pequeño clásico de los 70. Y asuntos pedagógicos aparte, ¡Dios bendiga al que diseñó el vestuario de la película! Esos trapillos vaporosos son... en palabras de Homer Simpson, sacrideliciosos.

viernes, 14 de septiembre de 2007

Conmovedor de almas

Glenn Hughes, cabrón, ¡lo tuyo no es normal! Como él mismo dijo anoche, ahora ya formo parte de la familia Hughes.
Excelente bajista, gran compositor, y una de las mejores voces que he visto sobre un escenario. Lo que pude presenciar anoche no es normal. Por momentos sonaba a hard rock 70's, al minuto parecía Stevie Wonder y en determinado momento, acompañado tan sólo por unos teclados, borró del mapa a cualquier cantante femenina de soul actual. Por un momento creía tener delante a Aretha Franklin. Destacar también en la guitarra a J.J. Marsh, su músico de confianza, que realmente me cautivó por momentos. Muy solvente y gran solista, compañero perfecto para Hughes, quién le dejo sus momentos de gloria. Y hoy en día es difícil encontrar a un guitarra que se dedique a explayarse durante dos o tres minutos y que no te aburra. Un 10 para él.
Con obligados clásicos de Deep Purple a revisar, como el inevitable "Mistreated" o el emotivo homenaje a Tommy Bolin con "Gettin' Tighter", Hughes nos recordó uno de los periodos más negroides de la banda púrpura. Sus temas en solitario mezclaban soul, funk y rock potente a partes iguales, demostrando que éste hombre vive un momento de gracia. En los bises su poderosísimo tema "Soul Mover" y una apabullante versión del clásico Purple "Burn".
Fue mi primera experiencia con Hughes y estoy deseando que vuelva como ha prometido. El pequeño genio inglés realmente sabe llevar tu alma a un nivel superior.

I'm a soul mover

Comin' down to get your love
I'm a soul mover
Elevated from above