miércoles, 31 de diciembre de 2008

The Re-entrants

Se acaba el año, se acaba diciembre y con ello el "Especial ¿música?" que espero os haya entretenido sin haberos traumatizado demasiado. Cierro el especial de este mes con The Re-entrants, un dúo compuesto por dos calvos rubicundos que se dedican a versionear clásicos de rock y pop usando ukeleles. Tienen varios de ellos, pero para despedir el 2008 os dejo con el "Ace of Spades" de Motörhead en versión ukelele. ¡Feliz Año Nuevo!

martes, 30 de diciembre de 2008

No dejes de creer

David Chase de los cojones... todavía estoy flotando con el final de Los Soprano. No sé muy bien que decir. Las sensaciones son confusas, te llevan de un lado a otro, que en definitiva es lo que nos ha hecho el creador de la serie. Llevarnos de un lado a otro hasta donde él quería. Ya dedicaré más tiempo al polémico final, y a la serie en sí. De momento, no sé que decir. ¿Decepcionado? No way! En realidad, me pregunto, ¿qué podíamos esperar de una serie así?

PD- sé que alguno de vosotros, lectores habituales, habéis divagado sobre el final en alguna ocasión. Como por entonces no podía echarles un ojo, dejadme un enlace en los comentarios, es bueno contrastar opiniones. ¡El maldito gato, por ejemplo!

Telly

Hubo una época en que la línea entre intérpretes y cantantes no estaba tan dividida como ahora,y no hablo de claros ejemplos como Sinatra o Dean Martin, sino de aquellos discos y singles que publicaban muchas estrellas, la mayoría de veces a instancia de los grandes estudios. Discos realmente curiosos como ese America, why I love her de John Wayne, o tantas otras obras de actores que no siempre entonaban tan bien como actuaban. Con los años y sobretodo con la caída de los grandes estudios se fue perdiendo esa especie de tradición (o manera de obtener algunos dólares extra), a pesar de los casposos esfuerzos de tipos como Don Johnson. En los últimos tiempos pocos trabajos con un mínimo de encanto o entrañable toque kitsch podemos encontrar. El disco que publicó Joe Pesci hace unos años es una excepción. ¿Y qué pasa con las actrices? Parece que de repente todas quieran ser Tom Waits.

Y hete aquí que en los 70 la serie Kojak triunfaba en todo el mundo, y su actor principal, Telly Savalas, era idolatrado por miles de fans del policía adicto al chupachups. Y a alguien se le ocurrió que no sería mala idea que Telly grabara unas cuantas canciones para aprovechar el tirón de la serie. En cierta manera el actor iba a marcarse su Electric Mud particular.

Con su susurrante y profunda voz el bueno de Telly ponía a tono a las amas de casa que se lo debían imaginar con su calva reluciente y su camisa de solapas entreabierta, y ayudaba a sus admiradores más jóvenes a crear el ambiente perfecto para una noche de pasión con el ligue de turno. A la hora de cantar la cosa ya no iba tan bien, y por eso en los estribillos solía haber abundancia de coros y vientos. Aunque eso no impedía que Telly se marcara todo un "Something" de los Beatles que podría acabar con la resistencia de cualquier beatlemaníaco encerrado en Guantánamo. Quizás se moviera mejor en los terrenos sonoros del "I Walk The Line" de Johnny Cash que podía escucharse en su LP de debut, This Is Telly Savalas. Y aunque su mayor éxito fuera el "Some Broken Hearts Never Mend" de Don Williams, para mi su tema definitivo es el mítico "Who loves ya, baby?", un himno funky que no habría desentonado en Ciudad de Dios.

Os dejo con "You've Lost That Loving Feeling", una de las mejores muestras del poderío del gran Telly. En la próxima cena romántica que tengáis pinchad el tema. ¡Éxito garantizado!


lunes, 29 de diciembre de 2008

Saturday Reynolds Special

El rompehuesos. Una de esas películas al servicio del gran Burt Reynolds, cuando era el macho king de Hollywood y sus estrenos recaudaban millones. El rompehuesos es una película entrañable; no es un bombazo, pero tiene sus buenos momentos, y una de mis escenas preferidas es la de la persecución policial al ritmo del "Saturday Night Special" de los Lynyrd Skynyrd. ¡Sólo por eso ya merece la pena verla!


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Soeur Sourire

¿Puede haber algo más nocivo que el "Dominique" (niqueniquenique etc.) de la tal Soeur Sourire? ¡Sí! ¡Una versión disco!

domingo, 28 de diciembre de 2008

The Joker

Hoy es 28 de diciembre, y en España se celebra el Día de los Santos Inocentes con bromas y tomaduras de pelo. Bonita manera de conmemorar una matanza de niños, dígome a mí mismo. Aunque claro, hay tantas conmemoraciones con sangre de por medio que tampoco debería sorprendernos. Aunque si Flavio Josefo no habla de ninguna chanfaina de infantes, supongo que, a no ser que uno sea creyente, se pueden hacer bromas sin temor a las represalias de alguna extraña asociación. ¿No os parece que últimamente uno de cada, pongamos, tres anuncios, hiere la sensibilidad de alguna asociación? Los publicistas cada vez lo tienen más crudo.

En fin, que aprovecho el día de hoy para traeros "The Joker", el tema más famoso de una estupenda banda, The Steve Miller Band. ¡Ah, amigo Tarque, cuando le debes al señor Miller!
¿Recordáis la insistente y amorfa versión de "The Joker" que era utilizada en los anuncios de cierta marca de cerveza? Maldita sea, casi consiguen que deteste esa canción. ¡Si es que yo también debería pedir daños y perjuicios!

Why so serious?

Delfín hasta el fin: ¡ayayay!

Me veo obligado a señalar que lo están a punto de presenciar puede ser muy duro y no está indicado para almas sensibles. Si usted le da al play será bajo su cuenta y riesgo, dando a entender con ello que es mayor de edad, y que acepta no demandar a este blog o su autor por cualquier efecto secundario que pudiera producirse. Dicho esto, les presento a Delfín Quishpe.

No todos pueden contar con las voces de Orson Welles o Vincent Price en sus canciones. Pero Delfín es hombre de recursos y usó un programa de esos que fabrican voces para su particularísima intro. ¡Delfín hasta el fin! ¿Quién más sería capaz de cantar sobre el atentado a las Torres Gemelas a ritmo de macumba de casiotone o lo que demonios sea esa música infernal? Sólo Delfín, un hombre con una visión que nos deja su telefóno de contratación con aviones explotando por el fondo. Alguien que hace un homenaje a sus compatriotas accidentados con un cutresample de El bueno, el feo y el malo tiene que ser un genio.

Cuando me fui a Nueva York/pensé encontrarme con mi amorsito/ella vivía en Nueva York y trabajaba en Torres Gemelas/Un mal recuerdo yo la viví/los terroristas lo exterminaron.

Como vemos Delfín sabe jugar con la gramática, la cohesión interna y demás chuflas lingüísticas en lo que son para mí los mejores versos de su himno "Torres Gemelas".

Ese momento no le salvó ni el dinero ni la religión. Un mensaje metafísico del amigo Delfín que sin duda le hace reflexionar a uno.

¿Quien sabe la verdad? ¿Quién lo hizo y por qué lo hizo? Eso nos preguntamos muchos de nosotros, Delfín. ¿Por qué lo hiciste?

sábado, 27 de diciembre de 2008

Damien

La mayor astucia del demonio es hacernos creer que no existe.

Tal vez las Navidades no sean el momento más indicado para andar pensando en diabluras (o sí, que de todo hay), pero nadie dice que no podamos escuchar a Pentagram. Cuidaos de la cabeza del carnero, amiguitos. "Living In A Ram Head".

viernes, 26 de diciembre de 2008

Leslie Nielsen, el chiste de pelo blanco

Leslie Nielsen podría considerarse como una rareza en Hollywood. A una edad en la que la mayoría de actores que no han logrado un estatus de auténtica estrella malviven trabajando cuando no se retiran directamente, Nielsen gozó del éxito masivo en una parodia-tributo a las películas de desastres por las que habían pasado muchos galanes y hombres de acción, como él lo había sido en su día. Otros veteranos como Peter Graves o Robert Stack participaron también en esa gran comedia llamada aquí Aterriza como puedas, pero fueron Lloyd Brigdes, y sobretodo Nielsen, quienes vieron sus carreras relanzadas. El bueno de Lloyd ya nos dejó hace unos años, pero ahí sigue dando guerra el gran Leslie. Sus comedias ya no son lo que eran, pero poco importa, se gana la vida y yo me alegro de eso. Leslie siempre fue un superviviente y su infancia en poco puede compararse a la de la mayoría de estrellas actuales. No hay muchos que se hayan criado en el Circulo Polar ártico.

Saskatchewan, Canadá. Regina es la segunda ciudad más grande de la provincia canadiense. Allí vino al mundo un 11 de febrero de 1926 Leslie William Nielsen, hijo de un descendiente de danés y una galesa. Poco después su padre, miembro de la Policía Montada del Canadá, fue destinado a Fort Norman, en la práctica un conjunto de cabañas perdido en los Northwest Territories del norte de Canadá, en el Círculo Polar Ártico. Allí la vida no era fácil ni confortable, y el padre de Leslie, un tipo autoritario y poco cariñoso, no lo ponía más fácil. Fort Norman era un lugar aislado, donde los víveres tardaban en llegar, con lo que el pequeño Leslie, mal alimentado, desarrolló raquitismo, lo que le dejó con las piernas arqueadas. El trabajo de su padre ahorró a la familia las penurias de la Crisis del 29 y acabó a llevando al joven a Edmonton, en la provincia de Alberta, donde se graduó en el instituto para seguidamente enrolarse con apenas dieciocho años en las Fuerzas Aéreas canadienses. Nunca llegó a cruzar el charco y la Segunda Guerra Mundial acabó sin que Nielsen entrara en combate.
Aunque había sido un gran atleta y muy popular entre sus compañeras de instituto, Leslie era muy tímido, y descubrió sus dotes para actuar en público de casualidad, presentando trabajos orales en clase y demás. Fue así como se propuso ser actor, algo no del todo raro ya que había un actor en la familia, su tío político Jean Hersholt. Para cumplir su sueño Leslie se trasladó a Calgary, donde comenzó a trabajar como DJ radiofónico. Más tarde se mudó a Toronto, donde estudió en la Academy of Radio Arts de Lorne Green, por entonces una popular voz en la radio. A finales de los 40 Nielsen se trasladó a Nueva York, donde comenzó a trabajar en teatros de verano mientras estudiaba en la Neighborhood Players, una escuela rival del Actors Studio.

Su primer trabajo serio fue para la televisión, en el programa dramático Studio One. Corría el año 1950 y Leslie empezó a obtener pequeños papeles en diversos programas y series de televisión. Tras varios años fogueándose en la televisión captó la atención de un cazatalentos de la Paramount que lo acabó fichando con el típico contrato estricto para debutantes de los estudios.
Debutó en la gran pantalla bajo las órdenes Michael Curtiz en The Vagabond King. Sin embargo Leslie no estaba dispuesto a ser un mero peón de un gran estudio y rompió su contrato para trabajar en la MGM con mejores condiciones. Allí comenzó a trabajar junto a Glenn Ford y Donna Reed en Rapto, y en su segundo trabajo acertó de lleno, participando como primer actor en el clásico de ciencia ficción Planeta prohibido, que obtuvo una gran acogida y acabó siendo un clásico de culto para los fans del género. Tras un par de trabajos más fue cedido a la universal, donde hizo, muy a su pesar, de galán al servicio de una jovencita Debbie Reynolds en Tammy, la muchacha salvaje. Tras participar en Furia en el valle, de nuevo junto a Glenn Ford, el difícil de tratar Nielsen reorientó su trabajo hacia la televisión donde trabajó en decenas de series interpretando a médicos y galanes o bien a auténticos villanos sanguinarios. Tuvo también proyectos a su servicio que sin embargo no llegaron demasiado lejos. De vez en cuando saltaba al cine para participar en alguna película, pero durante los 60 y los 70 se ganó la vida yendo de plató en plató y de serie en serie.

A finales de los 70 Leslie Nielsen se había convertido en el típico rostro familiar cuyo nombre a nadie importa. Tras un breve matrimonio en los 50 en 1974 se había divorciado de su segunda mujer y dejando atrás a dos hijos a los que no había visto demasiado, pero con los que fue indulgente. Los terribles recuerdos de su padre eran todavía vívidos. La única vez que azotó a su hija por escaparse de casa volvió a los pocos minutos con la pequeña entre lágrimas prometiendo no hacerlo nunca más. Aun así por aquella época Leslie trató de acercarse a su padre, y era frecuente verle de extra en cualquier película en la que participara el actor.
Durante aquella década su mayor éxito había sido La aventura del Poseidón, pero ese trabajo nada había cambiado en el estatus del actor. Siguió trabajando en la televisión, dando gracias de poder seguir actuando. Fue en 1980 cuando llegó el proyecto que cambiaría su carrera para siempre.

Cuando Jim Abrahams y los hermanos Zucker le mandaron el guión de lo que sería Airplane! Leslie aceptó sin dudarlo. Se creía condenado a hacer de médico en la televisión, y en poco tiempo a hacer de abuelito amable en películas navideñas. Sin embargo Abrahams y los hermanos, que habían crecido viéndole en la televisión, le cedieron la oportunidad de su vida, y Nielsen no la desaprovechó. Sabía de su gran capacidad cómica, y le encantó poder demostrarlo. Aterriza como puedas constituyó un enorme éxito, y de noche a la mañana el mundo estalló en carcajas al ver la cómica seriedad de aquel tipo de pelo blanco.
A pesar de la popularidad Nielsen tenía que seguir pagando facturas, y siguió trabajando sin descanso. En 1982 se juntó de nuevo con el trío ZAZ para rodar una mítica serie llamada Police Squad! que tan sólo daría para seis capítulos, pero que sería el germen de la saga cómica por excelencia del fin de siglo, The Naked Gun. En 1988 aparecía la primera de ellas, conocida aquí por el "original" título de Agárralo como puedas. Junto a toda una Lisa Marie Presley, al gran George Kennedy y a la futura figura controvertida O.J. Simpson, Leslie Nielsen retomó el que sería el papel de su vida, el Frank Drevin de Police Squad!, al que interpretó en tres memorables comedias.
A partir de entonces el actor ya no tuvo que preocuparse de su futuro, convirtiéndose en un habitual de las comedias tontas y spoofs que siguen todavía la estela de aquella primera Aterriza como puedas. Los hermanos Zucker y Abrahams han cedido el testigo a unos alumnos cada vez más incompetentes. Las comedias de Nielsen son peores cada vez, pero mientras pueda trabajar y escaparse de vez en cuando al teatro para participar en alguna obra dramática como Darrow, él será feliz, y nosotros también. Nielsen ya demostró lo que podía hacer en Planeta prohibido y en sus películas junto a los Zucker y Abrahams, y ahora puede hacer lo que quiera. Si Scary Movie 4 apesta, a mí poco me importa. Frank Drevin lo puede todo.

Riding With The Hoff

"Jump In My Car", la historia de un gigoló venido a menos pero que todavía es capaz de rockear. David Hasselhoff. The man. The legend.

jueves, 25 de diciembre de 2008

Kitten, es Navidad (2)

Dicen que hay tres etapas en el hombre. Durante la primera cree fervientemente en la Navidad y en Papá Noel aka Santa Claus aka San Nicolás aka Padre Navidad aka 47. Luego crece y pasa a la segunda, en la Navidad agobia y ya no cree en Papá Noel ni en Santa Claus. Luego está la tercera, cuando ya pintan canas y la cerveza ya ha hecho su trabajo. En esa tercera etapa, da igual que uno crea o no. Se ha convertido en el mismísimo Santa Claus.
Hoy es una fecha señalada, y servidor os desea todas las cosas buenas que hay en este pequeño globo terráqueo: buen cine, buena música, buenos amigos, buena bebida, buena comida, juegos de médicos y enfermeras, etcétera etcétera. Sed comedidos. No comáis ni bebáis en exceso, y si lo hacéis, no dejéis de llamarme para participar en la orgía. Como pequeños obsequios os dejo con de las cosas imprescindibles en la vida. Con eso y un par de ósculos.

Humor. En forma de Martes y Trece.



Música. Un clásico navideño imprescindible: "Back Door Santa" de Clarence Carter. Mi villancico favorito.

miércoles, 24 de diciembre de 2008

Los fantasmas atacan al jefe (1988)

Llega de nuevo la Navidad, el turrón, los villancicos (o peor aun, villancicos flamencos con los que nos torturó mi madre hace unos años), las comilonas, los pastorcillos y demás. Esta leche no está buena y mañana Navidad, así que hablemos de otra película para ver arropado por manta, familia, amigüitos, chocolate con churros, mazapanes y demás ciripondios. Vamos con Scrooged, una película de Richard Donner que aquí se dio en llamar Los fantasmas atacan al jefe.

¿Qué ofrece esta nueva revisitación del A Christmas Carol del gran Dickens que no tengan las demás? Bueno, el guión no pasará a la historia por su solidez, y el pulso de las letales armas se lo dejó Donner en casa, pero, siendo sinceros, lo que realmente sostiene esta película, aparte de la inevitable sugestión de la historia original, es Bill Murray, una risa con patas que tuvo que esperar a ponerse mortalmente serio con Lost in Transalation para que le llamaran buen actor. ¿Acaso lo hacía en ese película mejor que en El pelotón chiflado? Claro que no, pero el fútbol es así.

Bien, Murray interpreta a Frank Cross, un ambicioso ejecutivo de una cadena de televisión con el mismo espíritu navideño que Hitler, que se dedica a hacer anuncios apocalípticos para Nochebuena con tetas y violencia como resopón para la familia que se congrega a ver el televisor en vez de jugar al Trivial o al parchís. Además de hideputa Cross es un lameculos que se arrima al árbol que más calienta (¿esto no se decía así, verdad?), que en este caso es el jefazo de la cadena, Preston Rhinelander (¡el gran Robert Mitchum! ¡todos en pie!), un tipo con peculiares ideas a cerca de mascotas y televidentes.
Mientras Cross aniquila a empleados y recorta pagas y regala toallas a familiares y amigos, se le aparecerá el fantasma de su antecesor, el finado aficionado al golf Hayward (un irreconocible John Forsythe, el tipo de Dinastía) a avisarle de que va por mal camino, y que quien mal anda mal acaba, y que tres fantasmas le visitarán. Por supuesto Cross no le hace demasiado caso, pero cuando en una comida de negocios con Rhinelander empiece a sufrir de paranois al estilo El secreto de la pirámide, comprenderá que algo no va bien.
Los famosos fantasmas harán bien su trabajo, y Cross comprenderá que el éxito y el dinero no dan la felicidad, y sí la dan en cambio la bondad y el amor, que encontrará en su antigua novia Claire Phillips, una Karen Allen que para los que crecimos en los 80 fue la vecinita que siempre quisimos tener.
Y, por último, sorpresa que me llevé al descubrir, con los años, que el fantasma-taxista loco era ni más ni menos que David Johansen, mítico miembro de los New York Dolls. Y la verdad es que no lo hace nada mal el muchacho.

Los fantasmas atacan al jefe, un clásico de Navidad para toda la familia.

Discos que difícilmente olvidarán

¿Qué fue antes, el disco o la portada? ¿Van calidad musical y el anglicismo artwork de la mano? ¿Puede una cutreportada albergar música celestial? Lo que van a leer a continuación no es una respuesta a estas preguntas. Tómenlo como una curiosa guía de regalos navideños, o como un arma que entregar al enemigo mediante su propio caballo de Troya en forma de vinilo. En este último caso habrán notado que según que discos es probable que sean difíciles de devolver. También pueden tomarse esta lista como una broma. Pasen, vean, lean, y si se atreven... vayan a por ellos y escuchen.


Puesto que estas fechas están pensadas para niños y gente de mente infantil, lo mejor es comenzar con un disco para niños. Si tiene usted hijos y quiere un regalo más tradicional que el típico Ipod, móbil de última generación o el típico videojuego de ultraviolencia, regale a su retoño un disco de Cepillín, que enseña a la par que entreteniene. Si su vástago desarrolla un mínimo gusto por lo auténtico, conservará ese LP el resto de sus días. Yo lo habría hecho.


Para los cuñados y suegros amantes del remember hay un regalo perfecto, un pequeño artefacto pillín con el que podrán solazarse en su intimidad, cuando están de viaje de negocios, en esos pequeños momentos cariñosos en que no tienen a su costilla cerca. Seguro que ese querido cuñado de humor fino fino se enamoró en su día de Tootsie. Ustedes no podrán proporcionale a Dustin Hoffman, pero por uno o dos euros podrán encargar el disco de Joyce, una Tootsie de tercera que los pondrá a tono con su tremendo himno "I Get Excited". Esos particularmente "queridos" familiares podrán ver cómo todos esos años de chistes groseros, risotadas y palmadas de Conan en la espalda tienen su fruto.

Gracias a Dios existe música para cualquier actividad humana. Por muy loca que le parezca la idea, seguro que alguien en algún lugar ha pensado y grabado tranquilas piezas lounge y música de ascensor para su actividad favorita. ¿Colecciona sellos? ¿Es usted uno de tantos hipocondríacos que colapsan los teléfonos de ayuda médica? ¿Memoriza guías telefónicas? ¿Levanta ciudades para hormigas con macarrones? ¿Descuartiza cuerpos en la intimidad de su salón? Tranquilo, existe la música adecuada para usted.
Seguro que usted, amable lector, tiene algún pariente que trabaje en la industria petrolera. ¿Quién no lo tiene en estos días de abundancia? Por supuesto, existe un disco ideal para ese primo lejano que vuelve siempre manchado de negro por Navidad. Music To Drill Oils Wells By es un disco que nunca falla en estos casos.

Los fans de Will Ferrell también están de enhorabuena. Cómprele a su peluquero una copia del fabuloso trío dorado The Links, y a cambio obtendrá un estupendo peinado Ferrell que podrá lucir en todas las fiestas, saraos y reuniones familiares que se acercan.


Si es usted coreano, le encantan las lámparas, y le encanta celebrar la Navidad con buen rollito de primavera, pavo, o de gato o de perro, este disco lleva su nombre.


La Navidad une a las familias. La Navidad une a los amigos. Hay que ser comprensivo con las faltas de los demás, sonreir, repartir mantas en vez de somantas (de palos, claro) y congraciarse con el prójimo. Es momento de llamar a esas personas con las que no nos llevamos demasiado bien, y hacerles saber que las apreciamos igualmente. El trepa de la oficina. El novio chumbachumbero de nuestra prima. Aquel amigo que decidió ahorrarnos el peso que suponía salir con una chica guapa e inteligente, aunque sus códigos éticos fueran, como mínimo, cuestionables. Hacerle saber a ese profesor que no paraba de soltar capones lo mucho que nos ha ayudado en la vida su particular metodología. Y para enterrar el hacha de guerra nada mejor que un disco de Mike Adkins. Especialmente "Thank You For The Dove", cuya portada así a primera vista se antoja como una extraña metáfora de la paz mundial. O no. Regalen "Thank You For The Dove" y sus enemistades pasarán a la historia. Gracias por la paloma, querido Adkins...

Ya es hora de acabar con la hegemonía de los demás familiares y amigos que se llevan la gloria en todas las fiestas y comilonas con sus chistes matadores y sus anécdotas hipnóticas. Aquellos de nosotros cuyo carisma se ve superado por el de las bolas navideñas (¡y qué decir de las luces de colores que se encienden y se apagan!) hemos de llevarnos por una vez toda la atención del sarao en cuestión. Que por una Navidad al menos seamos nosotros el rey de la fiesta. Para ello nada mejor que pinchar el disco de Freddie Cage "All My Friends Are Dead". ¡Con ese alegre espíritu es imposible no ser recordado!


La españa cañí tampoco debe ser olvidada. Cuantos no son los familiares que solazan a sus oídos con lo mejor de la música autóctona. No cualquier música, no, sino esa que se sólo se puede encontrar en gasolineras y cubetas de saldo. Es difícil quedarse con toda la inabarcable gama de talentos escondidos que pululan por ese particular género "musical". Por tanto, a modo de presentación, he escogido un artista al que le tengo especial querencia. Un hombre de extensa carrera pero que grabó sin saberlo un single perfecto. Un pequeño EP en el que figuraban un par de sus éxitos, "Me fumao un canuto" y "Cara a cara". Y en la combinación de ambos temas (en realidad nadie me convencerá nunca de que fueran dos canciones distintas) reside la canción que hará temblar al mundo, derribando a Brirnis Spirs y Jaisculsmusicals, y poniendo a Toni el Gitano en el lugar que merece: el de inigualable Rey del Pop. Wacko Jacko tendrá que hacerse a la idea. Toni is the shit!

Es Navidad. Todavía quedan gorilas. Hay un Día del Disfraz del Gorila. Hay acordeones. Hay una Mighty Accordion Band esperando a hacer de su hogar un gorilesco templo del sonido de acordeón.


Creo que con esto tienen dónde elegir. Si quieren más, lean mi postdata. Y ahora busquen, comparen, compren y regalen. Verán que tiernos resultados. No hace falta que me lo agradezcan. La cinta de Moebius vela por ustedes y se dedica a servir y proteger. Su felicidad es nuestra recompensa.

PD: gracias a los chicos de BizarreRecords por sus siempre acertadas recomendaciones.

martes, 23 de diciembre de 2008

World of Warcraft

Sí, lo reconozco. Fui uno de aquellos imberbes que le dio bastante al Warcraft allá a principios de los 90. Orcos contra humanos, humanos contra orcos... ¡aquel era un juego ideal para adolescentes con ganas de conquistar nuevos mundos! Y puesto que conquistar mundos era más facil que conquistar a las compañeras de clase, así anduve yo unos años, perdiendo el tiempo entre ejércitos de orcos gruñidores y humanos peasants con voz abotargada.
Hoy en día nuevos ediciones como World of Warcraft ya me tocan bastante lejos, pero sus anuncios publicitarios ya son otra cosa. Por todo el mundo han reclutado a famosos de cada país donde se va a vender el juego informático. Aquí en España el único que he podido ver era protagonizado por Willy Toledo, lo cual no es muy alentador. Por el Benelux se deja ver Jean Claude Van Damme. Pero como no sé francés, para mí los norteamericanos no tienen rivales.
Ahí está Mister T inventándose un night elf mohawk, el gran Steven "Silvio" Van Zandt aportando glamour mafioso y el Príncipe de las Tinieblas Ozzy Osbourne soltando tacos. Curioso.



lunes, 22 de diciembre de 2008

Co-Star

Ni Rockband, ni Guitar Hero, ni SingStar. Si quieren ser realmente originales estas Navidades regalen un auténtico acting game como CoStar, una serie de viejos vinilos acompañados por sus respectivos guiones que le permiten a uno dar la réplica a actores como Fernando Lamas, Tallulah Bankhead o George Raft en diversas escenas, pudiendo sentirse uno por momentos como una verdadera estrella de Hollywood. En tiempos en que no había ordenadores ni cien mil canales televisivos, este producto tan kitsch podía ser la solución para pasar una aburrida tarde invernal. Tal vez hoy pueda parecer algo ridículo, pero, ¿cómo creen que se considerará el Guitar Hero dentro de 50 años?

Huida del planeta de los simios (1971)

Dado que Regreso al planeta de los simios tuvo una buena acogida, y las películas fantásticas y de ciencia ficción estaban de moda, los productores de la exitosa saga continuaron adelante decididos a exprimir a los simios todo lo que pudieran hasta que el público se muriera de hastío, como suele pasar en Hollywood. Poco importaba que el planeta Tierra hubiera volado por los aires; para la tercera entrega los guionistas se sacaron de la manga un viaje en el tiempo para seguir atrayendo a los simiomaníacos a los cines. Una cosa es cierta: no sé si el universo tiene fecha de caducidad o no, pero si algún día todo desaparece seguro que habrá un guionista que encuentre algún subterfugio con el que hacernos volver.

Para Huida del planeta de los simios el guionista decidió tomar la premisa de la primera entrega y darle la vuelta: esta vez serían unos simios inteligentes quienes viajarían en el tiempo para llegar a la Tierra tal y como la conocemos: con humanos que hablan y monos que hacen monadas. Así se repetía la fórmula pero al mismo tiempo parecía algo nuevo.

En esta ocasión no habría sitio para un doctor Zaius ni para un general Ursus, ni para el gran Taylor. Repetiría Kim Hunter como la doctora Zira, y reaparecía Roddy McDowall como su marido Cornelio. El tercer simio en cuestión sería un genio simio llamado doctor Milo que fue interpretado por todo un Sal Mineo. La historia consistía en que de algún modo el doctor Milo había logrado reparar y hacer funcionar la nave de Taylor, con lo que los tres simios fueron capaces de abandonar el planeta Tierra antes de que volara por los aires y volver de algún modo al pasado. Así pues la estrella Betelgeuse no solo servía para ir al futuro sino también para ir al pasado.

Una vez más la nave acaba en el agua (es regla de oro de la saga que las naves nunca aterricen así como si tal cosa), mientras algunos helicópteros acuden al lugar. Los simios esperaban tal vez encontrar vida inteligente en la Tierra humana, pero por desgracia para ellos en su primer encuentro no tienen suerte, y topan con los militares, quienes los encierran y les dan naranjas.

Como a Sal Mineo eso del maquillaje a la postre no le pareció tan buena idea, acabaron con su personaje a las primeras de cambio, siendo estrangulado por un furioso gorila compañero de celda. Cosa que también es mala suerte; por lo que dicen del doctor Milo, es como si Stephen Hawkins viajara en el tiempo y acabara siendo estrangulado por algún homínido tarugo.

Zira y Cornelio llegarán a entenderse bien durante su encierro con los psiquiatras veterinarios que les hacen pruebas. Una vez se hace pública la noticia los simios caen bien a todo el mundo, dando lugar a simpáticas escenas con los simios visitando museos y ciudades. Sin embargo un científico fanático que parece uno de los hermanos Gallagher considera a los simios como una amenaza, y sin escrúpulo alguno emborracha a Zira (que está embarazada) con champán para que suelte la lengua, y así se entera del aciago futuro que le espera a la humanidad.

El científico alerta a un cauto presidente, que vista su poca voluntad de enviar a los simios al matadero se colige que es demócrata, lo que acaba llevando a que se considere a los pobres Zira y Cornelio y su futuro hijo como una amenaza para la humanidad. Con la ayuda del simpático psiquiatra y el dueño de un circo interpretado por el galán de tercera división Ricardo Montalban, los simios escapan de las autoridades. Pero el científico loco no cejará en su empeño de acabar con Cornelio y Zira, quien en su huida da a luz al bebé. Si a la huida a la carrera le sumamos que el bebé finalmente se salva flotando en las aguas, pues tenemos aquí unas referencias bíblicas que ya nos hablan de un Mesías chimpancé. Claro que este detalle se queda en nada si lo comparamos con lo que vendría después.

Huida del planeta de los simios es una simpática tercera entrega en la que podemos ver como los simios inteligentes corretean por nuestro entorno. Dudo que decepcione a ningún fan de la saga y de los simios habladores.

sábado, 20 de diciembre de 2008

Napoleon XIV

Un buen día un ingeniero de sonido y productor, Jerry Samuels, decidió dejar de trabajar para otros artistas y se lanzó a una extrañísima carrera en solitario adoptando la personalidad de un tal Napoleon XIV, uno de tantos locos que creen ser el Gran Corso. Su presentación en sociedad fue el single "They're Coming To Take Me Away, Ha-Haaa!", una ¿canción? con una repetitiva base de pandereta aderezada con sirenas y aullidos mientras el hombre de la máscara relata cómo se va volviendo loco mientras espera a los loqueros.
Por si eso no fuera suficiente, en la cara B metió el corte "!aaaH-aH ,yawA eM ekaT oT gnimoC er'yehTA", que era, ¡exactamente! ¡la canción al revés! Si la canción normal ya es demencial, escuchar esa tétrica cara B es todo un ejercicio de valentía mental. Si hay gente que escucha mensajes satánicos en canciones de los Beatles, ahí podrán no mensajes, sino discursos enteros del Señor de Abajo.

Corría el año 1966 cuando se editó el single, y ocurrió lo impensable. ¡La canción tuvo éxito! El sencillo llegó a entrar entre los 5 primeros puestos de ventas, pero tan pronto como subió volvió a bajar en picado. Fue un visto y no visto. Aun así eso animó a Samuels a juntar más canciones dementes y grabar todo un disco, They're Coming To Take Me Away, Ha-Haaa!, que a nadie interesó, pero que sin embargo hoy es apreciado por coleccionistas de lo casposo y lo paranormal y por refinados torturadores psicológicos.

Os dejo con "Do The Napoleon", una canción de irresistible ritmillo de Arkham para que os marquéis un baile de lo más locuelo.


viernes, 19 de diciembre de 2008

James Tolkan, una vida de furia


That's Strickland? Jesus. Didn't that guy ever have hair?

Se preguntaba Marty McFly si nunca había tenido pelo. Los que le hemos visto reprimiendo a Al Pacino por una supuesta conducta homosexual en Serpico también nos lo preguntamos. Su calva reluciente y su vena a punto de estallar parece que siempre hayan estado ahí, y es que el bueno de James Tolkan es uno de esos tipos por los que parece que apenas pasa el tiempo. Le ves en los 70, en los 80 o en los 90 y parece que apenas hayan pasado cinco años.

Para la gran mayoría de nosotros Tolkan siempre será el enfurruñado director Strickland de la saga de Regreso al futuro, aunque poco importa la película en la que actúe: ahí estará Tolkan protestando y regañando, cuando no disparando sin ton ni son. Fue un airado militar en Top Gun, pero yo prefiero recordarle como el nerviosísimo policía de esa magnífica borregada llamada Masters of the Universe. En cierta manera cuando echo la vista atrás tarde o temprano su calva acaba haciendo acto de presencia, con su eterno mal humor a cuestas. Si alguien necesitaba una figura autoritaria capaz de regañar a varios personajes por minuto en alguna película ahí estaba James Tolkan. Era (y es), sin lugar a dudas, el Agustín González de Hollywood. Por todo ello merece este pequeño homenaje. Y este blog, entre otras cosas, está para eso. Para recordar a la gente pequeña que nos ha dado pequeños y buenos momentos. Como el iracundo James Tolkan.

jueves, 18 de diciembre de 2008

Enter the William Shatner

No hay dos sin tres, ni Spock sin capitán... Kirk en este caso. Anyway, William Shatner, la otra gran figura de la serie Star Trek, también puso su voz a discos musicales que seguramente suenen en los oscuros sótanos de Guantánamo. Su nula capacidad para cantar no le impidió tratar de medirse con los crooners de la época; si no podía cantar, al menos podía recitar, con musiquilla de ascensor de fondo. Y ya puestos, ¿por qué no versionear a Elton John y Bernie Taupin, y que éste último le de paso en una entrega de premios? Y efectivamente, ocurrió. William Shatner, cigarrillo en mano, como años después haría Krusty (¡y sobretodo Stewie!), seduciendo a la audiencia con sus diatribas sobre el tal "Rocket Man". ¡Esto es ilógico, capitán!

miércoles, 17 de diciembre de 2008

Devil Rising


Otra sección/etiqueta que añadir a la cinta: imágenes. Aunque pocas son las entradas que no tengan alguna, éstas acompañan al escrito, y no al revés. Así que en estos posts la excusa será la imagen en sí misma, con un comentario quizás. Así me guardo un as en la manga para cuando no tenga tiempo, jeje.

La primera sera está curiosa imagen que me llegó por mail masivo (imagino que a alguno de vosotros también) hace ya bastante, y que me hizo mucha gracia. Lo que no sé si se la hizo al tipo que echó la foto. Ya le habría gustado una imagen así a Coppola para su Bram Stoker's Dracula.

Tiempos de gloria (1989)

El 54 Regimiento de Voluntarios de Massachusetts tal vez no tuviera a un Lord Tennyson para ensalzar sus hazañas, pero tuvieron al menos un libro y un director, un tal Edward Zwick, para que nuevas generaciones recordaran su esfuerzo y valor y su contribución a la causa nordista en la Guerra de Secesión. Fue un sargento mayor de dicho regimiento el primer hombre de color que recibió la Medalla del Honor del Congreso.

Por desgracia no sé demasiado de historia negra en Norteamérica, pero imagino que Tiempos de gloria es, si no verosímil, al menos sí plausible. Seguro que varios hechos de los que aparecen en la película no fueron ni tan bonitos ni tan espectaculares, pero al fin y al cabo ésa es una tara que arrastran el 99% de las películas históricas. Pero lo que siempre me ha interesado más de Tiempos de gloria, aparte de ser una buena película, es el retrato de la mentalidad que tenía el ejército de los Estados Unidos de aquella época, en que, esclavitud mediante o no, era en la práctica tan segregacionista como su contrincante del Sur.
Parece que durante todas las guerras el Ejército reclutara a hombres de color como un pequeño gesto, pero que no los considerara realmente dignos de entrar en combate, sino tan solo aptos para ser cocineros o braceros. Sin embargo, tarde o temprano las cosas se ponían difíciles y entonces echaban mano de aquellos hombres negros. Y esta pauta pareció repetirse siempre hasta la Guerra de Corea. Sin embargo, desde la Guerra de Vietnam parece que la situación fuera la contraria.

Tiempos de gloria muestra la épica de unos hombres que pese a ser ninguneados, y a sabiendas de finalmente ser utilizados casi como carne de cañón, lucharon bien y con valentía, por algo en lo que creían, en una guerra cruel que en el fondo quizá no fuera demasiado con ellos. Tal vez la historia no gozara con colores tan brillantes, pero, en el celuloide al menos, la historia del 54 de Massachusetts nos habla de, si no lo positivo, lo único humano que tienen las guerras: la lealtad, la amistad y el superar la adversidad.

En Tiempos de gloria encontramos un interesante plantel de actores entre los que destacan el siempre acertado Morgan Freeman, un Matthew Broderick que aun no se había metido en fregados como El Inspector Gadget, y sobretodo un Denzel Washington que acabó de ponerse en el mapa con el papel de un esclavo fugitivo repleto de odio.

Tiempos de gloria, buen cine histórico que cumple su función sin melaza ni chirriantes escenas patrioteras.

martes, 16 de diciembre de 2008

Treat Your Mother Right

Ni siquiera el gangsta Ice T pudo salvar a su tocayo Mister T del desastre colaborando con él en uno de los discos más desastrosos de los 80, Be Somebody... Or Be Somebody's Fool!, cuyo título es tan epatante como su contenido.
Eran los días de máxima popularidad de El Equipo A, y cualquier cosa relacionada con los cuatro bandoleros bondadosos veteranos del Vietnam era susceptible de venderse a porrillo, fuera video, disco o los dos como es el caso. Y aunque los fans de la mítica serie adoramos a Mister T y le perdonamos sus desvaríos éticorraperos, hay que advertir sin embargo que su nula capacidad para rapear podía volver loco a cualquiera. Al menos la canción "Treat Your Mother Right" sirvió para que los chanantes se fabricaran su propio hit.

lunes, 15 de diciembre de 2008

La jungla de asfalto (1950)


En cualquier gran ciudad (para el caso, pongamos cualquier urbe de los USA) hay junglas y sabanas, con su propia fauna, cuyos espécimenes se suelen dividir en dos categorías: predadores y presas. En un Kalahari de hierro y cemento conocido como los bajos fondos los ojos vigilan el movimiento de aquellos que buscan su fortuna entre los pastos. Bajo el rugido del tráfico se pueden escuchar, si uno afina el oído, las palabras, peleas, tiros, heridas, besos y muertes que suelen conformar las historias de algo que los franceses dieron en llamar film noir.

En esta historia en particular encontrarán a un genio del robo recién salido de la cárcel con un plan maestro. También verán a un hombre-rata que se gana la vida con las esperanzas de los demás que toman forma de apuesta, y un teniente de la policía corrupto. Observarán también la vida diaria de un tal Dix Handley, un matón cuyo sueño es recuperar la vida de cuidador de caballos que tuvo junto a su padre, y que parece fingir no necesitar a nadie, aunque en el fondo aceptara pasar su vida junto a la frágil Doll. Verán a una esposa enferma que pasa sus días en la cama, y las maquinaciones de su afamado y rico esposo, Alonzo Emmerich. Y a su particular gatita, Angela. Y a otros seres que pueblan una ciudad conocida como La jungla de asfalto.

Tras dejar atrás un hito como El halcón maltés y cumplir como cineasta con su país durante la Segunda Guerra Mundial, John Huston regresó a lo grande al cine convencional con El tesoro de Sierra Madre, al que siguió poco después otra de las mejores películas de la década de los 40, Cayo Largo. Sin embargo tras otras película llegó un difícil divorcio que dejó al director en un estado financiero deplorable. Esa situación desesperada le llevó a firmar un aparentemente jugoso contrato (luego demostró no serlo tanto) con la MGM que alivió su situación y le llevó al proyecto de Quo Vadis, que a principios de los 50 fue pospuesto, con lo que Huston, que no lo veía claro, se desentendió del mismo. Fue así como llegó al proyecto de adaptar el libro del escritor W. R. Burnett The Asphalt Jungle. Sin dejar de consultar a Burnett, el propio Huston y su colega Ben Maddow se encargaron del guión.

Con La jungla de asfalto Huston no sólo demostró una vez más que era uno de los mejores directores de su época, sino que sentó otro precedente para el nuevo cine negro que iba a rodarse durante los 50 (ahí está ese Atraco perfecto de Stanley Kubrick), y me atrevería decir que las reminiscencias de este trabajo de Huston se alargan alcanzaron incluso a Reservoir Dogs, aunque fuera por la via asiática. Excelentemente fotografiada por Harold Rosson, La jungla de asfalto es un retrato en escorzo de un crimen perfecto, con potentes primeros planos difíciles de olvidar, un ritmo preciso para una historia precisa y concisa y un reparto actoral de gran tonelaje.

El gran protagonista es el perdedor Handley, interpretado por uno de los mejores tipos duros de la época, Sterling Hayden, a quien la cámara convierte en algunos momentos en una escultura griega de un matón de los bajos fondos. Sam Jaffe, amigo de Huston, quedó perfecto como el "doctor" Riedenschneider, al igual que el aristocrático Louis Calhern interpretando al rico abogado Emmerich. Y por supuesto imposible olvidar esa imagen de la divina Marilyn Monroe tumbada en el sofá en lo que su primera gran oportunidad otorgada por un Huston que ya quiso tenerla para su anterior film, Éramos desconocidos.

Cuando citamos La jungla de asfalto estamos citando una de las mejores películas de uno de los mejores directores de todos los tiempos. Aunque en este caso quizás tenga más peso la balanza actoral, todo el conjunto es tan magnífico que le hace a uno plantearse si el Hollywood de aquella época no sería una base alienigena.

Leer critica La jungla de asfalto en Muchocine.net

Danzig & Shakira

No sé quien será el impersonator de Danzig, pero desde luego le ha cogido bien el espíritu tarugo. El español que usa el supuesto Evil Elvis es delirante. Los que no sean fans de Danzig no sé si le cogerán el punto. Pero si son del género masculino, igual disfrutan con los bamboleos de la dodecafónica Shakira...

domingo, 14 de diciembre de 2008

Dos grandes iconos nos han dejado

Hace un par de días supe del fallecimiento de la divina Bettie Page; quise dedicarle una pequeña despedida pero finalmente no tuve tiempo. Sin embargo lo que no he sabido hasta hoy es que otro mítico personaje, Forrest Ackerman, fallecía también hace pocos días. Es curioso que dos iconos de una época muy determinada nos hayan dejado en un lapso de tiempo tan corto.


Bettie Page fue, simplemente, la pin-up definitiva. Muchos son sus admiradores, y muchos los que han visto imágenes suyas incluso sin saber su nombre. En los 40 y 50 reinó posando para revistas y rodando algunos cortos y películas. Hizo del fetichismo y el spanking un arte, y sencillamente su fotogenia la hizo única. Un recuerdo desde aquí para la gran Bettie.

Nunca he llegado a tener un número de Famous Monsters of Filmland en mis manos, pero cualquier amante de la ciencia ficción y el fantástico sabe del gran papel que Forrest Ackerman ha jugado no sólo en la popularización del género sino también en valorarlo en su justa medida, sacándolo del pozo de entretenimiento para niños. Si hoy en día se respeta a gente como Bela Lugosi o Boris Karloff es, en parte, gracias a él.
La noticia de su muerte no ha sido una sorpresa, pues sabíamos de su delicado estado de salud. Por desgracia sus últimos años han sido difíciles y se vio obligado a vender partes de su mítica colección. Uno de sus compradores fue Peter Jackson, quien le ha dedicado unas bellas palabras que podéis leer, por ejemplo, en el Diawhee. Imagino que los orgullosos poseedores de todos esos objetos los tratarán como merecen, pero alguien debería recogerlos todos y fundar un Museo Forrest Ackerman, donde todos los fans del sci-fi podamos acudir a rendir homenaje al gran hombre. Muchos nos hemos quedado con las ganas de hacer una visita guiada por él en su casa-museo, así que ojalá ese Museo se levante algun día. Por supuesto, estará encantado, y Forrest nos dará algún que otro susto. Como tiene que ser.

Forrest, Bettie, que tengáis un buen viaje.

Uzzhuaia

Vaya por delante que no soy el mayor fan de Uzzhuaia que hay por estos andurriales, pero el fin de gira que se marcaron ayer me hizo reflexionar un poco. Aunque es cierto que jugaban en casa, si en el resto del país obtienen un nivel de respuesta como el que consiguieron anoche, y su nombre va de boca de boca, creo que están a un paso de dar el gran salto cuantitativo (veremos si cualitativo) hacia la popularidad y el, digamos, "estrellato" (¡si es que eso existe en España!). Desde luego parece que la banda ha apostado por ello, y veremos si consiguen hacerse paso entre las radiofórmulas sin verse engullidos por ellas. Y una cosa es abrirse a las melodías y a un rock menos cerrado, y otra perder el oremus como hicieron otras bandas (una en particular que seguro que todos tenemos en mente) de rock en castellano. Ojalá tengan suerte y alcancen el estatus que se merecen, y lo que es más importante, seban mantenerse ahí.

Por otro lado, el fin de fiesta que se marcaron anoche fue todo un menage a trois de rock and roll como pocas veces se ha visto por aquí (al menos en salas tan grandes como la Greenspace). Aparte de los Uzzhuaia el triple cartel quedó completado con otras dos puntas de lanza del nuevo rock valenciano, Sweet Little Sister y Stone Circus. Las chicas (¡y chicos!) de Sweet Little Sister hace tiempo que dejaron de ser una promesa y son ya una realidad (¡esta frase ha quedado de periodista musical serio! ¡horror!). Sonaron muy compactos, demostrando que han aprendido mucho durante el camino, caminoque se están labrando desde hace años y que debería llevarles a buen puerto. Y Stone Circus están dando que hablar desde hace un par de años, y tienen un gran potencial. Al igual que me ocurre con Uzz y SLS, unas canciones me gustán más, otras menos, pero eso es lo de menos. Hacen rock and roll en una tierra que de la noche a la mañana se convirtió en uno de los sitios menos rockeros del país, y sólo por eso ya se merecen un aplauso, gustos aparte.
En resumen, lo que se vivió ayer fue toda una fiesta que culminó con las tres bandas en el escenario a ritmo de "Nuestra revolución" de Uzzuhaia; más que una canción, ya es un jodido himno. En directo es puro veneno. Una canción así debería estar sonando en todas las radios, en vez de las excrecencias plúmbeas que nos suelen endosar. Pero que si quieres arroz, Catalina...

viernes, 12 de diciembre de 2008

Jo, ¡qué noche! (1985)

Primero, lanzo una pregunta al viento: ¿es Jo, ¡qué noche! la peor traducción cienmatográfica española de todos los tiempos? En mi opinión, sin duda alguna. De hecho querría haber titulado a la entrada con el After Hours original, pero soy un animal de costumbres.

De pronto alguna tarde, (...) los bulevares arden, la piel recibe un telegrama urgente. Una introducción del señor Sabina que podría resumir el inicio de las aventuras y desventuras de Paul Hackett cuando entabla conversación con una chica inquieta, misteriosa y de buen ver en alguno de los muchos "delis" de Nueva York. Creo que todos hemos conocido alguna vez a algun chico o chica con el que un simple cruce de miradas nos ha bastado para vernos irresistiblemente atraídos por una ruleta de incertidumbre. El sujeto en cuestión resultará ser un huracán de emociones; alguien a quien en circunstancias normales evitaríamos. Una persona tan over the top que nos abruma pero al mismo tiempo nos atrae. Y, sin embargo, en el fondo algo nos dice que en realidad es todo algo tan básico y ancestral como el sexo. Paul Hackett conoció a una de esas personas. Una chica que le habló de Henry James en una cafetería. Cuando Paul conoció a Marcy, entró en un mundo nocturno tan extraño y paranoico como nunca podría haber soñado. Fue aquella una noche que nunca olvidará. Una noche de pesadilla en las calles del SoHo.

After Hours es un particular y dantesco descenso a los infiernos de un oficinista enclaustrado en la rutina que tras conocer a una chica distinta e interesante tan sólo quiere pasar un buen rato y olvidarse del mundo por una noche. Pero no todo será tan fácil. Cuando a uno se le vuela su dinero mientras viaja en taxi, debería saber que eso es una señal de mal augurio.

Marcy resultará ser un cúmulo de sorpresas, y su compañera de piso Kiki, supuesta fabricante de pisapapeles con forma de merengue, una enigmática escultora tan sexy como avantgarde. Pero un pequeño trauma infantil de Paul y el torbellino emocional de Marcy, que no está tan dispuesta al yacimiento como Paul esperaba, llevarán a éste a un estado nervioso que le llevará a un callejón cuya salida se tornará en retorno a la casa de Marcy. Entonces será cuando Paul cruce la primera de las siete puertas del Hades.

Me pregunto cuántos de nosotros (de aquellos a quien le atraigan las féminas, claro) habríamos podido evitar llamar a Marcy (Rosanna Arquette) o dar un masaje a Kiki (Linda Fiorentino). Cuántos no habríamos llegado a un trato con el barman.
Y es que lo cierto es que After Hours está llena de personajes curiosos y fascinantes, (¿qué me dicen de esos cacos llamados Cheech y Chong? que van sumiendo al pobre Paul en un círculo cada vez más opresivo y peligroso. Círculo que se irá reduciendo como una soga entorno a su cuello, y del cual parecerá que sea imposible salir.

After Hours es de nuevo una nueva muestra de la maestría con que el tándem Scorsese-Schoonmaker maneja el ritmo de un film, atrapándoe a uno como si fuera una mosca en la melaza. Aunque figure entre las obras menores del director, es una película deliciosa con personajes interesantes envueltos en una extraña historia nocturna, de la cual además se podrían extraer muchas conclusiones y teorías. Por ejemplo, la metáfora de estatua como crisálida. Pero eso requería más tiempo, y en esta ocasión no hay tiempo para tal análisis. Además, siempre es mejor ver la película y que cada uno extraiga sus propias conclusiones, ¿no?

jueves, 11 de diciembre de 2008

Animusic

No sé si en estos años habrán seguido con la tradición, pero recuerdo que una de las citas anuales con el programa Metrópolis en las madrugadas de la segunda cadena eran los especiales sobre festivales de animación, que incluía la por entonces creciente animación computerizada. Evidentemente por aquella época (alrededor de la transición de décadas 80-90) no podía estar despierto a esas horas, pero si mi hermano le daba por grabarlo o programarlo con ese extraño aparato llamado vídeo pues tenía la oportunidad de ver esos fantásticos especiales.

Hoy en día los efectos realizados por ordenador están a la orden del día y siguien avanzando, pero en aquella época toda era nuevo y fascinante, y entre especial y especial la calidad y la tecnología daban un salto enorme. A pesar de los años aun recuerdo alguno de los cortos animados, pero uno de los que más llamó mi atención fue uno que presentaba una original visualización de una partitura MIDI. Fue una creación de Wayne Lytle durante su estancia en la Universidad de Cornell. Su título era "More Bells and Whistles", y desde luego despuntaba sobre el resto de cortos por su particular mezcla de música e imágenes. Ese corto fue el germen de la futura empresa de Lytle, Animusic, dedicada a realizar curiosas visualizaciones de partituras MIDI. Evidentemente con los años las imágenes han mejorado, y a día de hoy ya llevan publicados dos DVDs recopilatorios.

Os dejo con aquel primer corto, y si queréis más sólo tenéis que teclear "Animusic" en Youtube.

miércoles, 10 de diciembre de 2008

Elemental, Dr. Freud (1976)

The Seven-Per-Cent Solution pasa por ser una de las mejores historias apócrifas de Sherlock Holmes. Escrita por Nicholas Meyer en 1974, se basa en unos supuestos documentos perdidos del doctor Watson que narran lo que realmente sucedió durante la desaparición del famoso detective entre 1891 y 1894. Meyer ya había trabajado como guionista para el cine y la televisión, por lo que no es de extrañar que su novela fuera rápidamente adaptada al cine. El resultado fue una película de aventuras de Sherlock Holmes excelente.

La trama comienza con el doctor Watson, quien por supuesto narra la historia, recibiendo una carta de la ama de llaves de Holmes pidiéndole ayuda. Watson acude a visitarle, comprobando que su adicción a la cocaína está acabando con él tanto física como mentalmente. El detective está obsesionado con la figura del profesor Moriarty, antiguo preceptor suyo, quien a su vez vive intraquilo por el constante acoso que sufre por parte de Holmes. Watson ideará entonces un plan, en colaboración con el hermano de Holmes, Mycroft, para llevar engañado al detective a Viena, donde lo pondrán al cuidado de Sigmund Freud para que Holmes se libere de una vez por todas de su addicción. Con el tratamiento casi finalizado tendrá un lugar un misterioso secuestro que pondrá a Holmes, Watson y el famoso psiquiatra en la pista de los culpables.

Dirigida por el competente Herbert Ross (Adiós Mr. Chips, Sueños de un seductor) Elemental, Dr. Freud es un homenaje al personaje de Arthur Conan Doyle y sus aventuras, no exento de un ligero toque de humor, introduciendo además en la trama el personal psicoanálisis de Nicholas Meyer (a través del personaje de Freud) de la figura del detective. Mediante flashbacks intercalados a lo largo del film vamos intuyendo que tras la adicción de Holmes se esconde un poderoso trauma infantil. Freud será consciente de que debe desentrañar ese misterio al igual que el del secuestro. Pero para ello deberemos esperar a la solución de la extraña desaparición de la bella Lola Deveraux, una antigua paciente del psiquiatra austriaco.
Durante la investigación del caso las poderosas mentes de Holmes y Freud rivalizarán por desentrañar el misterio, aprendiendo al mismo tiempo el uno del otro. Entre disquisiciones, deducciones y las singulares aventuras que suelen acompañar a las historias de Sherlock Holmes, el espectador devorará las casi dos horas de película en un santiamén., antojándose la trama casi un suspiro. Así de entretenida es la película.

El apartado interpretativo está saldado con mucho acierto. Un estupendo Nicol Williamson interpreta al torturado Holmes, mientras que el siempre acertado Robert Duvall se transforma en un elegante Watson. Alan Arkin, que vivió no hace mucho su momento de gloria con Little Miss Sunshine, interpreta al doctor Freud, mientras que la aristocrátiva Vanessa Redgrave interpreta a la bella Lola.
Elemental, Dr. Freud es una original película repleta de acción que nos muestra una curiosa imagen del famoso Sherlock Holmes y se atreve a meter a todo un Freud en un fregado de golpes, asesinatos y persecuciones en tren. Cien por cien recomendable.

La balada de Bilbo Bolson


El subgénero musical (mmm ¿músical?) de los actores y actrices (aunque parece como si éstas salieran mejor paradas de sus respectivos trances) ha dado al mundo multitud de discos curiosos que van desde el toque kistch y hortera hasta el desastre más absoluto. Pocos son los que realmente grabaron trabajos de los que uno puede mostrar orgulloso en su discoteca.
Lo cierto es que no todos se sintieron inspirados por el divino Nerón para dejar su poco musical voz plasmada para las futuras generaciones, pero hubo una época en que esos discos estaban de moda y no tenían más remedio que ceder a las presiones de mánagers y productoras. Otros, en cambio, parecieron sentirse muy cómodos en su nuevo papel de moderno trobador intérprete, dispuestos a dar rienda suelta a sus inquietudes musicales y dar al mundo su importante mensaje. Entre estos últimos seguramente podríamos citar a míster Spock, el señor Leonard Nimoy.
El bueno de Nimoy se abrió a su carrera musical durante la época de esplendor de Star Trek. Aunque en principio su temática giraba sobretodo entorno a la serie y las cosas del universo (con grandes temas como "Highly Illogical") bien fuera cantando o recitando poemas cósmicos con música de ascensor de fondo, Nimoy se atrevió con todo: pop, country, rock... incluyendo versiones de la Creedence Clearwater Revival. Sí amigos, ¡Spock rockea! Como no podía ser de otra manera.

Pero el verdadero "hit" de Nimoy fue, sin duda, "The Ballad of Bilbo Baggins", un alegre tema pop, pegadizo como la melaza, cuyo estribillo campanero puede alojarse en el cerebro durante semanas, como aquellas orugas comesesos de Star Trek 2: La ira de Khan. Disfruten del tema, y si todo esto les parece ilógico, esperen a adentrarse en el legado de su colega William Shatner. Más destructivo que cualquier ofensiva Klingon.
En fin, ahi va el tributo de Nimoy a la obra de Tolkien. ¡Qué coreografías! ¡Ah, ese estribillo! Bil-bo! Bil-bo! Bilbo Baggins He's only three feet tall...

lunes, 8 de diciembre de 2008

Asesinato (1930)

En mitad de la noche un vecindario compuesto por casas de alquiler y albergues donde se hospedan varios de los actores y actrices que trabajan en un teatro cercano ve interrumpido su sueño por golpes y gritos. Todos se asoman a la ventana para protestar o curiosear. Una pareja logra atisbar la figura de un policía que dobla la esquina. Pronto corre la noticia: una de las actrices de la obra ha sido asesinada. A su lado, inmóvil, permanece una compañera y ex-amiga, junto a una botella de coñac vacía. Todos sabían que se odiaban. La justicia la señala como la culpable del homicidio. Pero un prestigioso actor y autor llamado Sir John, que forma parte del jurado, está convencido de que la chica es inocente. No tardará en comenzar sus propias investigaciones.

Asesinato es una curiosa película de Alfred Hitchcock, y su curiosidad reside en la trama arquetípica de whodunit que desarrolla. El director siempre se mostró reacio a las historias policíacas clásicas, ya que consideraba que el suspense tan sólo se producía al final. Por tanto el director británico se apartó del típico género británico, más interesado en otro tipo de tramas. Ésta es una excepción.

Asesinato constituía el tercer film sonoro de Hitchcock. Estaba basada en una comedia ligera, aunque en el film apenas quede rastro de humor, salvo unas cuantas escenas (especialmente en la primera mitad de la película) con humor distendido típico de las obras del director. En realidad, la trama de whodunit simplemente sirvió como excusa a Hitchcock para continuar realizando experimentos visuales y para desarrollar una historia de homosexualidad que vista hoy en día sorprende por su falta de ambigüedad.
En realidad Asesinato fue en ciertos aspectos bastante innovadora. Primero, la ya mencionada referencia sexual a través de uno de los personajes, un actor que tiende a trasvestirse en sus trabajos e interpretaciones. Segundo, unos diálogos que en ciertos momentos iban más allá de la propia trama para ahondar en disquisiciones sobre el teatro y la profesión de actor. Tercero, una película que tomaba referencias y (sobretodo, en una escena clave de gran suspense) se fusionaba con el Hamlet de Shakespeare. Y cuarto, innovaciones por parte del propio Hitchcock, como experimentos con la improvisación y la introducción del recurso del monólogo interior en un film.

No todo resultó a gusto del director. Las improvisaciones demostraron ser demasiado incoherentes, cuando no retrasaban la acción del film, convenciendo a Hitch de que era mejor no dejar nada al azar. La escena del monólogo interior de Sir John frente al espejo resultó ser todo un desafío en una época en que la técnica del sonoro todavía estaba en pañales. Al no poder ser introducido a posteriori en la banda sonora, los diálogos pregrabados fueron reproducidos en vivo en el plató mientras una orquesta tocaba la obertura de Tristan e Isolda tras los decorados.

Otra peculiar escena de la película es aquella en que Sir John se ve enfrentando a los otros miembros del jurado en una secuencia que sirve como separador a las dos partes de la película: el asesinato y la investigación policial y el comienzo del juicio, y la investigación de Sir John. En dicha secuencia, que recuerda a Doce hombres sin piedad, Hitchcock jugó con el montaje con algunos bastante atrevidos para mostrar la presión que el resto del grupo ejerce sobre el actor. Los restantes miembros del jurado que creen a la actriz culpable irán reuniéndose frente a Sir John hasta conformar una especie de coro griego que apremia al actor para que decida su veredicto.

Sin embargo, salvo algunas escenas aisladas, Asesinato no deja de ser otro paso más en la formación de Hitchcock como director. Vista hoy en día la trama principal no deja de ser algo banal y simple, y las distintas subtramas llaman más la atención por su particularidad que por su interés. Aun así cualquier fan del director disfrutará con unas cuantas secuencias que muestran la rápida progresión de Hitchcock como cineasta y su corta transición de adaptación al cine mudo. En apenas cuatro años el maestro del suspense rodaría sus mejores trabajos de su etapa inglesa.

Leer critica Asesinato en Muchocine.net