lunes, 31 de mayo de 2010

El prisionero de la Segunda Avenida (1975)

Hay películas que uno ama u odia sin saber por qué, pero sencillamente unas te llegan más, se quedan en tu cerebro, y otras pasan. No necesariamente tienen que ser obras maestras, hasta pueden ser rematadamente malas. Poco importa, te plantan el gusanillo como si uno fuera una vulgar manzana. La primera (y que yo recuerde la única) vez que vi El prisionero de la Segunda Avenida fue cuando los VHS empezaron a llegar a las casa, es decir, hace un porrón de años. Un amigo de mis padres les dejó algunas pelis y entre ésas estaba esta cinta. Lo pasé genial, y son curiosos los recuerdos, la recordaba con simpatía, retuve esos momentos cómicos que inevitablemente se van perdiendo tras tanto tiempo, aunque la historia encerraba mucho más, pero era demasiado crío para acabarlo de captar me temo. Con el tiempo ya no la pude volver a ver. Parecía que no existiera en ninguna parte. La llegada del DVD tampoco parece que cambiara la cosa. No sé si estará en las tiendas, pero al final el otro día di con ella de contrabando, y por fin la recuperé. Y tras esta preliminar, me pongo las gafas de crítico sesudo.

Estados Unidos, años 70. Un largo camino hacia la cima, cien años después de su disputa interna. Y sin embargo, en el camino hacia la hegemonía de Occidente, parece como si América se hubiera perdido de vista a sí misma. La era del Baby Boom, la casa y el coche y la bonanza económica parecen haber quedado atrás. Los caballeros ya no se descubren antes las damas, ya no hay trato familiar en las empresas, los domingos no se va a la Iglesia, y el presidente es un mentiroso. Los divorcios crecen, los hijos llevan pelo largo y protestan contra Vietnam, las hijas llevan minifalda y desdeñan el matrimonio. La amenaza roja sigue allí, los árabes recortan el petróleo, y los periódicos inundan sus titulares con la palabra "recesión". La bonanza económica ya no es tal, justo cuando los jefes ya no son como un respetable hermano mayor, sino como un tipo con gran despacho que habla con cifras y no con empleados. A cualquier persona de mediana edad que creciera en tiempos pasados, le debía parecer que el mundo se había vuelto loco. Ya nadie se preocupa de nadie. Y verse repleto de esa sensación no podía ser más dañino que en la moderna Babilonia del siglo XX, Nueva York.

Ése es el trasfondo de El prisionero de la Segunda Avenida. El cautivo es Mel Edison, un hombre de clase media, trabajador y honesto, casado y con dos hijas que ya han dejado el nido para estudiar fuera. Su mujer, Edna, trabajó en el pasado, pero seguramente lo dejara todo por su marido y sus hijas. Alguien debió decir en algún momento que un hombre es su trabajo. Otro par de tipos que en realidad eran uno tal vez hablaran de circunstancias. La pregunta sería, hablando de un hombre que ya pinta canas y que está más cerca de jubilarse que de su graduación, ¿qué le queda a un hombre cuando pierde su trabajo?
Quedarse en paro en la Gran Manzana puede ser terrible. Aquella Nueva York de los veranos sofocantes, los apagones, el Bronx que ardía, el Times Square sodomita, el crimen creciente... las malas noticias nunca vienen solas. Y en la capital del mundo nadie se preocupa de nadie. Hasta parece que cueste comunicarse con ese rostro que siempre ha estado a nuestro lado. Ya lo dijo aquel viejo alcaide: a failure to communicate. ¿Existe una salida? Bueno, todo ésto es sólo el punto de partida. Para saber el resto tendréis que ver la película.

Decía más arriba que recordaba El prisionero de la Segunda Avenida como una comedia, pero a pesar de lo que os he contado, la película no es un drama, aunque tiene sus momentos duros. Se trata más bien de una tragicomedia, aunque tras la comedia se vislumbre también la feroz reflexión que el genial Neil Simon (ya sabéis, el dramaturgo cuyas obras dieron lugar a adaptaciones como La extraña pareja, Descalzos en el parque, Los encantos de la gran ciudad o esa gran comedia horriblemente traducida como La pareja chiflada) introdujo en la obra de Broadway original. Simon, a través del derribo paulatino de su personaje Mel, pone sobre la mesa unos interrogantes acerca de la situación de una parte de América que parecía estar cada vez más perdida. Simon escribía, al fin y al cabo, sobre la crisis de identidad del Tío Sam.

Hubo una época en que si América quería al ciudadano medio honrado y luchador, y con algo de vis cómica, Hollywood le brindaba a James Stewart. Cuando América quiso reflejarse en un ciudadano medio serio y honrado con un punto de mártir, Hollywood le dio a Henry Fonda. Y si se trataba de un ciudadano medio honrado superado por las circunstancias y con un ataque de nervios constante, no había mejor hombre que Jack Lemmon para ese papel.

Es curioso, pero cuando queremos sacar a colación el prototipo del buen actor (como en la frase "en el Hollywood de plenilunios ya no hay sitio para los Brando") siempre hablaremos del querido Marlon, de De Niro o alguien así, pero siempre que veo a Jack Lemmon en la pantalla me pregunto cómo no le dieron un Oscar por año. Seamos sinceros; mejor aún, seamos justos: Lemmon fue uno de los mejores actores del siglo pasado. Muchas veces ejerció de secundario de lujo, y no siempre gozó de papeles que le permitieran desencasillarse de sus roles habituales, pero la cantidad de matices que su actuación podía dejar en cada película era inmensa. No, desde luego que Lemmon nunca estuvo por debajo de los Brandos y De Niros de este mundo.

Y su interpretación en esta película es escalofriante. El personaje de Mel tiene mucho en común con el inolvidable frenético de Los encantos..., es ese tipo de personaje que Lemmon siempre encarnó tan bien, el del tipo quisquilloso que se ahoga en un vaso de agua. La vuelta de tuerca aquí es que ese estereotipo cómico se ve envuelto en situaciones realmente tensas y dramáticas. Te puedes haber estado riendo hace cinco minutos, para luego quedarte pasmado con las cuitas del pobre hombre medio engullido por la sociedad. El inteligente texto de Neil Simon (adoptado por él mismo para el cine) es una buena base sobre la que trabajar, pero es Lemmon quien nos lleva por todos los altibajos de montaña rusa que se dan a lo largo del film.
Y su esposa en la ficción, Anne Bancroft, no se queda atrás. Muchas otras actrices se habrían apagado ante un Lemmon en estado de gracia, pero la Bancroft, otra actriz estupenda, no sólo resiste los envites sino que también da sus toques, con lo que ambos ganan de las mutuas interpretaciones del otro. Al fin y al cabo el peso de la película recae sobre ellos, pero por suerte dos intérpretes de su talla hacen que el film avance como un reloj suizo.
El resto de secundarios funcionan bien, y estén atentos a los pequeños papeles de F. Murray Abraham y un jovencito Stallone.

El prisionero de la Segunda Avenida, gran película, de esas que nadie parece conocer, pero que es inteligente, algo severa, que hace sonreír y que hace reflexionar. Sobretodo en estos tiempos que corren tan extraños.

domingo, 30 de mayo de 2010

Ride on, Dennis

Vivió libre, aunque a veces fuera esclavo de sus adicciones. Vivió rápido pero sobrevivió a muchos de sus amigos. Pasó por paraísos y por infiernos, pero también saboreó más experiencias que muchos otros nunca soñarían. Dio campanadas, dio de que hablar, y dejó tras de sí muchas anécdotas locas. Pero sobretodo nos dejó un legado difícil de igualar. Su carrera cinematográfica no fue modélica ni milimétrica, pero para el recuerdo quedan muchas interpretaciones antológicas y un canto generacional.
Ayer su cuerpo decía basta, mientras su figura se transmutaba, para siempre, en mito.

Hasta siempre, Dennis.

miércoles, 26 de mayo de 2010

N.I.B.

El programa no merece mi consideración, pero qué grande es esta mujer. La cara de muchos espectadores debe haber sido un enigma, ¿roniqué?

En fin, sigo tratando de encontrarle un sentido a la marcha de Dio. En julio le dedicaré un pequeño homenaje, pocos se lo merecen más que él.

martes, 25 de mayo de 2010

Napoleón - la miniserie

Megaproducción europea repartida entre varias televisiones, productoras y demás, y al parecer hasta el momento la producción europea televisiva más cara de la historia. Napoleón, una miniserie de cuatro capítulos de una hora y media aproximadamente cada uno, seguro que satisfará a los bonapartistas y a los que gusten de las series históricas. No dejará a nadie boquiabierto, la verdad no se trata de un Austerlitz o un Marengo, es más bien algo como Smolensko, pero aun así es una victoria, y no un Waterloo.

El primer aliciente es el reparto. Christian Clavier es un buen y creíble Napoleón, sobretodo en su etapa imperial, porque con lo mayor que es el hombre cuesta creérselo como un joven general veinteañero al principio de la serie. En ese caso no sé si habría sido mejor coger a otro actor, pero bueno, tampoco es un detalle excesivamente importante, aunque a ratos parezca que lleve peluca de carnaval, y cuando se le escapa algún manierismo franchute es inevitable acordarse del buen DelCojón, pero vamos, que al fin y al cabo el hombre no es mal actor.
Josefina también está muy bien retratada a cargo de la veterana Isabella Rossellini, que ciertamente encaja muy bien en el papel. Su emperatriz es juguetona y aprovechada al principio de la relación, y digna y dolida hacia el final, aunque sin perder su punto de marionetista conyugal.
Gérard Depardieu, ese francés que siempre parece quedar bien en las películas sin esforzarse, también demuestra saber hacer y veteranía, apareciendo a ratos como la ratilla controladora de Fouché. El actor nos brinda de nuevo sus miradas lacónicas, sus silencios llenos significado y su carismática presencia. También aparecen por allí Anouk Aimeé, el hijo de Depardieu, y un tal Claudio Amendola que me ha gustado mucho como el mariscal Murat, es casi como el de los cuadros, pero más agitanao.
Aunque me dejo para el final al mejor de todos, para mi gusto se lleva sin despeinarse todas las escenas en las que aparece. Se trata del gran John Malkovich (¿soy yo, o este hombre aparece en más miniseries francesas que todos los demás actores franceses juntos?), cuyo maquiavélico Talleyrand es tal como uno se lo imagina. Y es que el personaje histórico de Talleyrand por sí solo ya merecería una película, vaya tipo.

Tanto vestuario, ambientación como decorados (si es que hay alguno, parece como si hubieran dejado rodar en todos los sitios auténticos, aunque claro es sólo una suposición) están muy cuidados, desde luego creo que se merecen un diez. El guión (basado en la famosa novela histórica de Max Gallo) está bien, tiene algunas frases potentes (no muchas, y las que hay no sé si son de Gallo o del propio Napoleón) y otras tantas escenas muy conseguidas, aunque aun así no pude evitar sentirme como si se fuera a toda marcha pasando sobre la vida del gran corso. Obviamente llevar una vida tan ajetreada a la pantalla no es fácil, pero creo que bien podrían haber dedicado un par de capítulos más a la serie y analizar más en profundidad las cosas, pero bueno al menos lo importante es que entretiene y tanto las batallas como el politiqueo o los amoríos están bien repartidos a lo largo de la serie.

Debería poner algunos peros, claro, pero a otros quizás no les parezcan tales objeciones. De hecho algunas cosas son detalles no demasiado importantes, pero que para mí lo son, como la fragante omisión del discurso de Napoleón a sus soldados harapientos al llegar a Italia. ¿Cómo se puede dejar de lado un momento de tan dramatismo potencial? Y algunos otros momentos que cualquier 'Napoleonhead' recuerda, aunque sí son tratados, parecen como rodados sin excesiva ilusión, como si les faltara lustre. Pero esto sólo preocupará a los que estén bastante al tanto de la vida y obra del amiguete Bonaparte.
Otro pequeño pero son las batallas. Están muy bien, de hecho parecen bastante realistas, aunque no cargan demasiado las tintas con las vísceras, pero algo dejan ver. Quizás por realismo hayan perdido en espectacularidad, que es la sensación que me han dejado algunas de las batallas. Pero evidentemente en eso no se podría igualar a una producción norteamericana, pero vaya, a cambio tenemos una historia más consistente y realista, los americanos habrían puesto al Emperador viajando de Prusia a Roma en un día en plan Gladiator o algo así.

Pues eso, que Napoleón seguramente no sea la biografía definitiva del corso (en estos casos siempre me acuerdo del fallido proyecto de Kubrick sobre Napoleón... ¡ay lo que habría dado por ver eso!), pero está muy cuidada y entretiene, y supongo que es todo lo profunda que puede ser una producción así. Quizás si la HBO se anima algún día, veamos lo que muchos bonapartistas queremos, mucho Napoleón a lo largo de cuatro o cinco temporadas, con un megapresupuesto. Pero creo que eso ya es demasiado pedir...

Por cierto, atención al que probablemente sea el único momento cómico de la serie, a cargo, cómo no, de los españoles, en este caso Carlos IV y el borrico de su hijo. Nada demasiado alejado de la realidad seguramente, como muy bien sabemos, pero aun así... estos gabachos riéndose de nosotros. Si es que aunque fuera un par de gualtrapa, me sacan el 2 de mayo que llevo dentro. ¡Que no iré por mi hoz!

lunes, 24 de mayo de 2010

The Rivingtons

The Rivingtons merecerían ser recordados hoy en día por sus propios méritos, y en parte así es, pero también es cierto que en pleno siglo XXI una gran parte de los melómanos que llegan hasta su música lo hacen a través de los Trashmen y su mítico "Surfin' Bird". Aunque también pudiera ser cierto que sin "Surfin' Bird" hoy apenas nadie recordara a los pobres Rivingtons. Pero vayamos al principio.

La historia de The Rivingtons, como la de miles de grupos de 'doo woop' de los 50 y primeros 60, es una historia de lucha y constancia, con una sólida formación que permaneció unida durante muchos años, cosa que no siempre es habitual en esta clase de bandas. Al Frazier, Carl White, "Sonny" Harris y Matthew Nelson comenzaron su carrera a principios de los 50 como formación definitiva, después de un par de cambios, trabajando como grupo vocal de estudio para varios artistas como Paul Anka o Duane Eddy. Cada nuevo trabajo implicaba prácticamente un cambio de nombre, la banda era como mil bandas en una, hasta que a finales de los 50 Nelson dejó el grupo, siendo sustituido por "Rocky" Wilson, completando la formación definitiva y clásica del combo.

Lograron su oportunidad cuando compusieron su primer hit potencial, "Papa-Oom-Mow-Mow", casi de casualidad. Se encontraban grabando en el estudio cuando "Rocky" Wilson improvisó esa línea vocal de bajo, y alrededor de ella conformaron rápidamente la canción. Orgullosos de su canción la banda se rebautizó como The Rivingtons y comenzó a ofrecer el sencillo a las compañías discográficas. Capitol lo rechazó por demasiado extraño, y fue finalmente el sello Liberty quien optó por ficharles. "Papa-Oom-Mow-Mow" era tan irresistible y pegadiza como la melaza, y pronto se convirtió en un éxito.

La compañía les instó rápidamente a grabar más temas y aprovechar la racha, de lo que surgió el LP Doin' the Bird, un disco registrado rápidamente del que la banda no está demasiado orgullosa, quizás por ocurriencias como adaptar una canción como "You Are my Sunshine" al loco estilo "Papa-Oom-Mow-Mow", aunque el LP tenía temas interesantes como su versión de "Long Tall Sally" o "Kickapoo Joy Juice".
El siguiente paso fue aprovechar el tirón al modo de los Rivingtons, grabando "Mama-Oom-Mow-Mow", que era obviamente del estilo de "Papa-Ooom-Mow-Mow" pero en una versión acelerada. No obtuvieron el éxito que esperaban, pero con el tiempo "Mama-Oom-Mow-Mow" se convirtió en otro de los clásicos de culto de la banda. Su siguiente sencillo "The Bird's The Word" logró mejores resultados, aunque la racha de la banda se cerraría con "The Shaky Bird", un éxito menor. Corría el año 1963, y la era de las bandas vocales llegaba a su fin.

Fue justo entonces cuando The Trashmen combinaron con un gran acierto, como ha quedado demostrado a través del tiempo, "Papa-Oom-Mow-Mow" y "The Bird's The Word" con un tempo rápido de "Mama-Oom-Mow-Mow" adaptándolo todo al típico sonido de las bandas garaje de los 60, dando a luz a "Surfin' Bird", un tema que ha sobrevivido a lo largo de este tiempo gracias a su irresistible fuerza, Kubrick y demás usos del tema.

Fue así como The Trashmen aprovecharon sus pocos años de fama (como bien es sabido no tardaron en explotar en medio de tremendas disensiones) mientras The Rivingtons caían poco a poco en el olvido, hasta prácticamente desaparecer a finales de los 70, tras haber perdido a Carl White, sobreviviendo apenas como el típico grupo nostálgico para gente de mediana edad. Pero dejaron para la historia su trilogía absurda ornitológica, la inspiración para uno de los temas clásicos del rock 60s, y un puñado de buenos y olvidados temas.

jueves, 20 de mayo de 2010

BSO: There Was A Crooked Man

Así empieza una de las películas más ácidas y entretenidas de Joseph L. Mankiewicz, El día de los tramposos. Ya hablé de ella, así que os dejo con esta pieza del galardonado compositor Charles Strouse. Siempre me parecieron muy pegadizos los arreglos jazzísticos del tema. Pues nada, ahí queda eso.

Lived by the crooked rule
Do onto others first...

miércoles, 19 de mayo de 2010

lunes, 17 de mayo de 2010

Nos ha dejado Dio

Hoy es un día triste. Dio no sólo era la voz del metal, sino que era además uno de los tipos más honestos que se podían encontrar en ese retorcido mundo que es el rock. Estaba convencido de que iba a salir de ésta. El golpe me ha dejado seco.

Hasta la vista, Ronnie.

viernes, 14 de mayo de 2010

Fallece Frank Frazetta

Otra reciente pérdida a lamentar ha sido la de Frank Frazetta, uno de los dibujantes míticos del comic norteamericano del siglo XX. Pocos hay que se manejaran en el retrato de mundos fantásticos "a la Conan" como él. De todas formas alguien más experto en los comics que yo podría hablar con justicia y conocimiento de su extensa obra, que incluía aparte de tebeos y viñetas cuadros, óleos, posters cinematográficos y portadas de libros y discos. Somos muchos los que le conocemos por ésta última faceta, especialmente por varios de los discos de Molly Hatchet cuyas portadas fueron adornadas por los fantásticos (nunca mejor dicho) dibujos de guerreros de capa y espada que en vinilo cobraban una nueva dimensión.

Así que justo es dar al viejo Frank un recuerdo y despedida desde aquí, y rendirle homenaje con (quien si no) Molly Hatchet y "Dreams", su excelente versión de los Allman Brothers.

jueves, 13 de mayo de 2010

Adiós a Antonio Ozores

Hoy se ha ido uno de los grandes. Antonio Ozores tuvo una larga carrera en la que hizo de todo y de todo: radio, televisión, cine, teatro, libros. Me gustaría explayarme más porque al fin y al cabo el gran Ozores siempre estuvo ahí entreteniéndome en sus películas (muchas olvidables, sí, pero también participó en clásicos impepinables de nuestro cine) y por supuesto en el Un, dos, tres, pero lamentablemente no tengo demasiado tiempo, pero queda pendiente. Así que le dedico un saludo y un hasta siempre.

Han cita muchos medios las declaraciones que hizo no hace mucho en las que afirmaba que no le importaba cómo le recordarían, porque al fin y al cabo ya no estaría aquí. De todas formas me gustaría comunicar al mundo que yo le recordaré como un gran señor y genial humorista que me hizo disfrutar "cienes" y "cienes" de veces con su humor absurdo, y, por supuesto, su esperpéntico lenguaje. Descanse en paz.

miércoles, 12 de mayo de 2010

Abastecido

Tell me it's suicide, tell me something I don't know.

A este paso van a acabar como el rollo 'Santa Bárbara' de Van Halen. ¿Será que tantos años luchando contra viento y marea mientras alumnos mediocres se llevanan su trozo de pastel han acabado con su brújula? Tal vez me haya perdido algo, pero juraría que John Bush lo ha dado todo por esa banda, más segundas y terceras oportunidades. No sé que habrá pasado esta vez, pero Anthrax definitivamente parece que han apostado por Belladonna. Sólo he podido ver una vez a esta banda y fue con el viejo Joey, y fue una experiencia más que satisfactoria, aunque quien más destacó fue Frank Bello, aquel día estuvo pletórico.

En fin, no sé si Anthrax saben lo que se hacen, pero confiemos en que sea para bien. Aunque con el inestable de Joey cualquiera sabe...

martes, 11 de mayo de 2010

Jon Vaine

Una tarde al salir de clase, viernes probablemente, Plastic, los moñapresentadores, y ese riff de melaza. Y sin embargo no soy demasiado de Los enemigos, aunque tienen mi respeto. Pero yo por esta canción mataría a una tal Belén.

¿Eres tú John Wayne?

lunes, 10 de mayo de 2010

La Casera, 13 Rue del Percebe, y ese ritmillo de Fesser

No creo que el nuevo anuncio de La Casera (que nos había dejado sin sus clásicos anuncios veraniegos) deje indiferente a los seguidores de la obra del ínclito F. Ibáñez, especialmente a los que nos jamábamos con una eterna sonrisa en el rostro las historias de esa extraña vecindad conocida como 13 Rue del Percebe, la que quizás sea mi obra favorita del mítico dibujante español tras Mortadelo y Filemón, claro. Y el estilo del anuncio deja bien a las claras quien se ha puestro tras la cámara, Javier Fesser, un tipo que parece que hubiera nacido para llevar al cine la obra de Ibánez.

Desde aquel lejano corto titulado El secdleto de la tlompeta que en su día me dejó bastante loco Javier Fésser me ha parecido un director que va bastante a la suya y que se ha montado su propio mundo, como si fuera un Tim Burton a la española. A diferencia de algunas gentes de mi entorno que conozco, El milagro de P. Tinto no es un film que defendería con los puños, pero en sus alocados films siempre encuentro unas cuantas escenas que me parecen sublimes. Aunque casi lo que más admiro de él es su increíble capacidad para elegir (o para hacer que le elijan) a actores extraños y de curiosa personalidad. Y sí, yo soy de esos que disfrutaron y aún disfrutan (ahora ya no con todo, pero sí con algunas partes) con La gran aventura de Mortadelo y Filemón. En mi opinión los dos detectives todavía no tienen una película a la altura de su leyenda, pero la adaptación de Fesser tal vez sea lo más aproximado que vean nuestros ojos.

En fin, que me ha hecho gracia el anuncio de la casera, vamos. Hilarante, simplemente hilarante. Y además, si hay que tomar gaseosa, que sea la Casera. Conservemos nuestras tradiciones hispánicas no sangrientas, como insultar a los árbitros, escupir en la calle, mentar a la Guardia Civil desde lejos, salir a otear a la terraza en verano con chancletas, camiseta de tirantes y camisa abierta, meterse con los políticos, opinar sobre cualquier cosa con aires de experto, y tomar vinacho con casera, mientras hacemos saber al mundo aquello de "¡mecagonlalecheMerche!".

domingo, 9 de mayo de 2010

Dime guarreridas (por Bret)

De toda la hornada de grupos de hard rock 80s que surgieron por aquella década seguramente Poison sean los que menos relevancia tengan en mi vida. Les respeto, tenían temas divertidos pero desde luego no creo que me pilléis escuchando a la banda si me espiárais en plan Stasi.
Aun así le deseo lo mejor a Bret Michaels, cantante y guía del grupo, quien sigue evolucionando favorablemente del derrame que sufrió no hace mucho.

En otro orden de cosas la gira de Heaven & Hell para el verano se ha cancelado, pero el bueno de Dio sigue pasito a paso recuperándose de la quimioterapia y el jodido y sempiterno cáncer. Si este día 6 vistéis algún puestito de cuestación espero que os acordaráis de Dio. Look out!

sábado, 8 de mayo de 2010

Anuncios y Kurosawa

El pasado marzo se cumplían cien años del nacimiento de Akira Kurosawa, el que para muchos es el cineasta japonés por excelencia. Desde luego atrajo la atención del mundo hacia el cine del país del Sol Naciente, y firmó varias maravillas de la historia del cine. Tengo en mente revisitar parte de su filmografía, pero eso llegará más adelante.

De momento os dejo con un par de anuncios que tuvieron de protagonista al veterano director. Uno pertenece a la serie de nueve anuncios para el whiskey japonés Suntory, parte de los cuales se rodaron en las localizaciones de Kagemusha, y el otro es un anuncio de una especie de refresco. Eran tiempos extraños para el emperador.


viernes, 7 de mayo de 2010

Primeras señales de vida de Soundgarden

Primer vídeo oficial del regreso de una de las mejores bandas de los 90. Actuación en Seattle como los 'Nude Dragons', y maldita sea se han ido lejos, creía que era un nuevo tema, hasta que internés me ha recordado que existía un disco llamado Ultramega OK que hace mil años que no escucho donde se encontraba esta "Behind The Wheel".
Todos sabíamos que la garganta de Chris Cornell nunca será la de antaño, pero diablos, es un placer volver a verles juntos sobre un escenario. A ver si van cogiendo el ritmo y van apareciendo más vídeos.

De momento está para descargar el show completo en este blog.

jueves, 6 de mayo de 2010

Ya es primavera en las ingles

Sí, las nubes cantan, los pajaritos se levantan, Susana Griso está más guapa que nunca, en el Sé lo que hicistéis no caben más jamonas, los telediarios emiten los primeros reportajes playeros de tetas y culos, y en la calle ya ha llegado (o llegó en plan espejismo) el complot judeomásonico de los ombligos aireados y los escotes inverosímiles, que si a nosotros nos algarroba, a ellas les queda muy bien. Y a lo mejor el tiempo hasta se aclara entre el frío y el calor, y en las calles de Barna sólo aperciben a la gente descamisada de barriga cervecera y pechamen caído. Aunque bueno si hay libertad religiosa en este país, los gordos y gordas también tendrán derecho a enseñar lo que quieran, digo yo. En realidad creo que salvo a la vicepresidenta primera cualquiera debería poder enseñar lo que quiera. Bueno, lo que quiera, lo que quiera, no. En fin, creo que me estoy metiendo en un jardín, yo lo que venía era a hablar del buen tiempo, y a escribir un ligero y poco políticamente correcto post primaveral, antes de que las circunstancias y los libros me obliguen a dejar el blog aparcado por un tiempo. Lo voy avisando por si desaparezco, para que no penséis que me ha dado un espasmo en la calle, que la razón probablemente sea más académica.

Ya lo dijeron AC/DC (una vez más, creo que lo llevan diciendo desde el primer disco): esto es la fundición, amigos.


miércoles, 5 de mayo de 2010

Los chicos del maíz (1984)

Decididamente no creo que le estén dedicando muchos cine-fórums ahí fuera a la carrera del director Fritz Kiersch, repasando su filmografía sólo parece destacar Los chicos del maíz. Y tampoco es que estemos hablando de El resplandor, pero aunque esta película no vaya más allá de lo correcto, al fin y al cabo se trata de una de esas retorcidas historias de Stephen King, y eso garantiza, a no ser que el director de turno sea un completo patán, una hora y media de entretenimiento horripilante.

De todas formas Los chicos del maíz no necesita ser una adaptación de Frank Darabont (creo que es el director universalmente reconocido como mejor adaptador de la obra de King, hasta por el mismo escritor, y yo soy de la misma opinión) para ser recordada con cariño por una multitud de fieles del maestro del horror superventas y de seguidores de las pelis de terror ochenteras.

Los chicos del maíz tiene muchos de esos 'tics' de las pelis de terror de finales de los 70 y la década de los 80, donde destaca el plano subjetivo de cámara entre los arbustos (en este caso, maizales), todo un clásico sin el cual seguramente la mayoría de pelis sangrientas de la época se habrían derrumbado cual castillo de naipes. Si a eso le añadimos la extraña historia de King, y toda esa carteva de niños locos (especialmente entrañable es reecontrarse con el pequeño predicador Isaac y su pelirroja mano derecha, Malacai), y la presencia de Linda Hamilton a punto de convertirse para siempre en Sarah Connor, pues nos queda un pequeño y entretenido clásico de terror ochentero al que es agradable volver de vez en cuando, dispuesto a perderse entre esos maizales que tantos secretos ocultan.

¿Alguien más cree que Dave Mustaine de jovencito debía ser algo así como Malacai pero en rubiales?

martes, 4 de mayo de 2010

Chris Rock y el hip hop

I got hoes in different area codes. Ciertamente, es difícil defender el hip hop hoy en día.

domingo, 2 de mayo de 2010

Primeras veces y estrellas del rock

Uno de los mejores sitios para revisar viejos Popus es ese lugar donde uno va a hacer cosas que nadie más puede hacer por él, y bueno, está bien recordar cosas locas como ese especial sobre sexo que se sacaron de la manga. Y por supuesto vino con su ración de cotilleo rockeril, y aunque por lo general las primeras veces de nuestros ídolos rockeros no fueron demasiado diferentes a las nuestras, algunas respuestas y el cómo cuentan sus primeras veces dicen bastante de algunos músicos. Y sí, me estoy refiriendo a David Coverdale, el macho definitivo.
Para quienes no seáis consumidores de la revista o no tengáis el número por casa, ahí van unas cuantas intimidades de rockeros y rockeras.

Donita Sparks (L7): Mi hermana montó una fiesta en la que invitó a muchos de sus amigos del instituto, y había uno de sus amigos que era muy parecido a James Dean y tuve sexo con él. Fue en mi cama, en la casa de mis padres, cuando la fiesta se acabó. Recuerdo que justo encima de mi cama tenía un enorme poster de James Dean. Fue muy bonito. Él estaba un poco loco, lo cual hizo que todo fuera más divertido.

Paul Rodgers: ¿Cómo fue la tuya?

Mike Ness (Social Distortion): Fue con una chica llamada Jane, era muy guapa y fue muy bonito. Todavía me acuerdo.

Jeff McDonald (Redd Kross): Mi primera vez fue horrible, era demasiado joven y para mí fue algo muy raro.

Fletcher (Pennywise): Tenía 16 o 17 años, tenía una novia y lo hicimos en su casa con la puerta abierta mientras su madre estaba en a habitación de al lado. Fue todo muy rápido, pero bien.

Matthew Sweet: Con mi novia. Fuegos artificiales. Verano. Nebraska.

Mike Muir (Suicidal Tendencies): Supongo que como todo el mundo. Me sentí muy aliviado por haberlo hecho, al acabar estaba relajado, pero recuerdo que no sabía muy bien cómo actuar.
Oderus Urungus (Gwar): Una profesora del colegio quería follar conmigo y me llevó a un bosque, se desnudó, a mí se me puso dura y me corrí antes de llegar al fondo de su vagina. Me sentí muy mal con aquella experiencia, creí entonces que no me recuperaría mentalmente, pero ahora tengo un pene que funciona de maravilla.
Dave Grohl (Nirvana, Foo Fighters): Fue con una chiac mayor que yo que me sacaba 10cm, estábamos borrachos, lo hicimos una vez y no fue muy especial.

Poison Ivy (The Cramps): Estoy segura de que mi primera experiencia sexual fue en la infancia y por eso no la recuerdo. Bueno, una vez siendo yo muy pequeña, estaba con mi hermana mayor viendo nuestra serie de televisión favorita, Sheena, Queen of the Jungle (...) y se nos ocurrió un juego: la primera que tocara la pantalla después de contar tres tenía que decir: '¡Yo me casoco enlla!'. Puse mi mano sobre la pantalla y sentí cómo la electricidad me recorría todo el cuerpo; yo no sabía que era electricidad y pensé que Sheena y yo éramos novias, fue una sensación muy agradable, muy semejante al orgasmo. Ahora pienso que ésa fue mi primera relación sexual sin sexo, también vale, ¿no?

Lux Interior (The Cramps): No la recuerdo con exactitud, sólo sé que estaba muerto de miedo. La primera vez es muy parecida para todos, no sabemos cómo comportarnos, no queremos meter la pata, esperamos que todo salga como en el cine, y descubrimos que la realidad no tiene nada que ver con la ficción. No me desencantó pero tampoco puedo decir que fuera especial.

Blackie Lawless (WASP): Tenía 18 años y hay que gente que cree la historia y hay gente que no, pero puedo jurar que es la pura verdad. Ella hacía de mujer serpiente en un circo muy famoso de los Estados Unidos. Ella tenía tan sólo un par de años más que yo y estaba muerto de miedo. Desde siempre me habían atraído las mujeres, pero era muy tímido con ellas. Era un chico tímido que trabajaba en una tienda de caramelos, pero que nunca tenía un caramelo que llevarse a la boca.
Shirley Manson (Garbage): No me acuerdo muy bien. Yo tenía quince años y fue con un hombre mayor que yo, del cual estaba colgada, por lo que tenía ganas de hacerlo. Desgraciadamente, la experiencia se quedó en nada, estaba todo lleno de pantalones sucios y tazas de cereales a medio comer. Duró unos cuarenta segundos. Me acuerdo que pensé: '¿esto es todo?', porque si es esto, alguien me ha estado contando mentiras.

Page Hamilton (Helmet): Tenía diecinueve años y fue con la novia que tenía entonces. Sólo duró tres minutos.

Pete Steele (Type 0 Negative): Yo tenía casi 19 años. Mi novia de aquellos días era virgen como yo y muy pequeña. MIs padres se habían ido a pasar el día fuera (...) así que vi la oportunidad perfecta de traer mi novia a casa. Ella era tan pequeña que tuveo que poner aceite en mi polla para poder penetrarla. El aceite me lo puse en la cocina y de allí fui al dormitorio. Recuerdo que puse todo perdido de aceite y cuando llegaron mis padres se dieron cuenta de lo que había pasado.

Ben Gillies (Silverchair): Aún soy virgen. No creo en el sexo antes del matrimonio.

Tracy Bonham: No fue algo muy excepcional. Recuerdo que fue en mi 17 cumpleaños y me dolió horrores. Con el chico que lo hice llevaba apenas un mes.

Y, por supuesto, la respuesta más atómica para el final. Ladies & gentlemen, con ustedes, ¡la serpiente blanca!
David Coverdale: Mi primera vez fue a los siete años, con una chica de doce. Era en la calle y cuando aún tenía los pantalones bajados cuando un policía me interrogó. Esto era en el norte de Inglaterra, si hubiera sido en Londres me habría ocurrido a los cuatro o cinco años.

sábado, 1 de mayo de 2010

20 Million Miles to Earth (1957)

El reestreno de King Kong en 1952, en mitad de la vorágine de películas de ciencia ficción, no sólo demostró que el gran gorila todavía tenía gancho comercial, sino que dio a las productoras ávidas de nuevas historias fantásticas con las que sacar su tajada de la taquilla un nuevo concepto de trama de ciencia ficción: el bicho gigante. El éxito de ese reestreno le vino de perillas a Ray Harryhausen, quien ya había demostrado su dominio de la técnica del 'stop motion' (animar figuras y maquetas fotograma a fotograma), amén de perfeccionarla permitiendo insertar las figuras en escenarios reales. El gran recibimiento de El monstruo de tiempos remotos, película de cuyos efectos especiales se encargó Harryhausen, le convirtieron en el hombre con quien había que hablar si se quería un bicho gigante que diera el pego en la gran pantalla.

Por lo general lo que importa de las películas de Harryhausen son sus efectos artesanos, más que la historia en sí. De hecho en cuanto se ganó el respeto de la industria quedó claro en que cualquier proyecto de Harryhausen el verdadero artífice del film era él, más que el propio director, y por tanto todas sus películas, sea quien sea el director, tienen un mismo espíritu. Harryhausen prácticamente tenía la última palabra durante la preproducción, y por supuesto en las escenas animadas él era el director, el iluminador y todo lo demás, supervisando, por último, el rodaje de las escenas en plató en las que posteriormente insertaba sus criaturas.

Por tanto en 20 Million Miles to Earth poco importa si el bicho sale de una expedición a Venus o del fondo del Antártico, lo importante es disfrutar con la artesanía de Harryhausen y sus animaciones, que en esta ocasión se fundían con esplenderosos fondos de Roma, donde se situaba la parte final de la película. Fue Harryhausen quien decidió que la trama se situara en Italia, porque era un lugar que quería visitar pero no tenía bastante dinero para ello. Eso brindó a sus fans espectaculares escenas del monstruo en el Coliseo, que en este caso sustituía al Empire State.

No hay mucho que añadir, 20 Million Miles to Earth ofrece al espectador la vieja magia de Harryhausen. Los habrá que crean que en plena era de la infografía, el 3D y demás ver películas de figurillas animadas no tiene sentido alguno, pero yo cada vez se lo veo más.