jueves, 30 de junio de 2011

Azkena 2011 Día III: Sábado y postre

Desde luego el sábado tenía dos grandes nombres: Gregg Allman y Brian Setzer, pero desde luego lo de Gregg era de traca, tanto por mitiquisímo mito como por tenerle al otro lado del Atlántico. Así que con los músculos todavía hechos plastelina fuimos amaneciendo, comiendo muffins y pasando el rato con recopilaciones de Vaya semanita en la ETB. Aunque ya lo siento por gente como Avett Brothers, New Bomb Turks o Band of Horses, el cuerpo nos pedía reposo y recuperación, y ya de paso y por una vez queríamos ver algo de Vitoria, así que nos fuimos a buscar tabernas rockeras (encontramos una estupenda cerca de El Corte Inglés) que nos proporcionaran buenos pintxos, birra y buena música. Después por desgracia hicimos caso a Lucas el maquinista y nos embarcamos en una marcha de la muerte por las calles del centro bajo el sol de la media tarde (evidentemente no podíamos preguntar ni mirar mapas, ¡somos rocosos rockeros malcarados!) para buscar nuestro ElDorado particular, una calle de Vitoria llena de bares de pintxos con amapolas y vírgenes vestales que tiran pétalos de rosa a tu paso. Lo más parecido que encontramos fue una zona peatonal con algunas terrazas de precios importantes, aunque por suerte ya cuando nos ibamos vimos un bar con una buena oferta y una linda y muy simpática camarera colombiana. Así que tras nuestra ronda de pintxos era hora de partir para el Azkena. Nos esperaba el maestro de maestros.

GREGG ALLMAN, no es sólo otro pasajero. Increíble. ¡Gregg Allman en Europa! ¡En España! Tras los milagros de John Fogerty y Little Richard, creo que ya deben quedar sólo Tom Petty y Bob Seger! En fin, todavía se me hace difícil quedarme sólo con un nombre de todos los que pasaron por el Azkena, pero desde luego Gregg está el primero o el segundo, y en cuanto a clase y aura mística no había comparación. Incluso Lino Portela le da su aprobación. Otras crónicas no tienen su humor, como el de cierto tipo del Diario Vasco, que... en fin, mejor que no sepáis más. ¿Banda de circunstancias? ¡Menuda broma! Pero bueno, los que éramos conscientes de a quien teníamos delante no pudimos sino arrojar nuestras pelotas (o su equivalente femenino no sindicado) al suelo ante lo que ofreció tito Gregg sobre el escenario. Clase, maestría, receta cajun de soul, country y blues, con una banda increíble (uno por uno, la mejor banda del festival sin duda), con otro guitarrista de otro mundo (¿de dónde porras los saca?), un teclista arrollador, y... en fin, que una bandaza. Y por encima de todos ellos la mágica voz de Gregg, única e irrepetible. El cerebro se me desconectaba escuchando en vivo, ante mis ojos, esa voz que yo creía encerrada en todas aquellos discos maravillosos. Pero no, Gregg, gracias a Dios, sigue vivo y en forma para todos nosotros, míseros mortales. Antes de que apareciera Gregg enfundado en negro y con sus gafas de sol, comentábamos que si tocaría muchas de los Allman o no, yo apostaba por una, otro por dos, pero al final fueron algunas más, en una buena combinación de canciones de su carrera en solitario. Comenzó con "Don't Keep Me Wondering", siguió con "I'm No Angel" (que buena sin esa producción ochentera del disco) y vaya, nos siguió deleitando con clásicos del blues, más temas de sus propios discos y gemas de la Brothers Band como "Melissa" o la grandiosa "Dreams". En fin tíos, hay que ser Shakespeare para poner en palabras un concierto de alguien como Gregg Allman. Epatante. El claro cabeza de cartel del día, a pesar de la hora. Pero al día siguiente tenía que madrugar (para sus estándares, según confesaba en una entrevista) así que seguro que la hora no le vino mal. Pero habría merecido letras más grandes y más tiempo.

THE KNOCKOUTS, el factor knäckebröd. Para ir haciendo tiempo los suecos The Knockouts parecían una buena opción para descansar en el césped frente al extraño casino que tenían montando en el festi, y creo que no nos equivocamos. The Knockouts sonaron potentes, mezclando punk rock y rockabilly a partes iguales, y rindiendo tributo a Brian Setzer, que venía a continuación. Interesantes.

BRIAN SETZER'S ROCKABILLY RIOT, la sublimación de la fiesta. Imagino que recuperado de su aplopejía tras ver a una estrella de rock como Ian Astbury salir al escenario enfundado en sus pantalones de Taras Bulba, Brian Setzer nos dio lo que todos esperábamos: un fiestón de la ostia. Del repertorio no puedo concretar mucho, sé que cayó la inevitable "Rock This Town" y otros clásicos de su discografía, pero era el último día, el relleno de pintxos y las cervezas se empezaban a notar, me encontraba con viejos amigos a los que no veía y durante un rato estuve pendiente de intentar hacer bailar a una bella damisela que estaba en el grupete. Vamos, ¡que ni me enteré de que Slim Jim Phantom salió al escenario! Lo que sí puedo aseguraros es que mis pies no pararon de moverse en ningún momento, y que me lo pasé pipa. Otro triunfador del Azkena, y qué bien toca el jodío.

PAUL WELLER, el vórtice sorpresivo. Pues cuando ya ibamos un grupo nutridos de amigos, conocidos, foreros y demás, enfilados para ver a los Whybirds, creo que nos entretuvimos pidiendo cervezas y comenzó a sonar Paul Weller, y la verdad es que no sonaba nada mal. De The Jam no había oído mucho, pero les he escuchado buenos temas, y de Paul Weller lo que había oído podía estar bien y también podía ser mortalmente aburrido, pero vamos, que nunca me he interesado por su carrera, pero le escuchamos desde muy lejos y nos gustó. Me gustaría poder comentar más, pero... en fin, qué queréis, era el último día. Resumen: sonó bien, y no me esperaba que sonara tan bien.

THIN LIZZY, la polarización del espectador. ¿Timo o fiesta? ¿Lo peor del Azkena, o un buen concierto? Y si a todo esto le sumamos el viejo debate del nombre, podríamos estar horas. En fin, entre conversaciones etílicas en el césped, mil llamadas de Rated R que le había dado un sirocazo y andaba perdido por Vitoria (no sé por dónde anduvo pero al día siguiente nos contó que pasó por una fiesta abertzale, aunque cuando volví al apartamento estaba en su camita, sano y salvo) y demás, disfruté del concierto a ratos, aunque para la parte final me sumé a unos colegas que lo estaban viendo para corear esos temazos. Evidentemente mi nivel de alcohol en sangre aquella noche no me permite dejaros una crítica reposada, seria y madura, pero a mí no me sonaron mal, me sorprendió el papel secundario (el que siempre tuvo) de Scott Gorham, y aunque no estaba Sykes estaba el gran Brian Downey a la batería. No sé que opinarán los sobrios, pero con semejante repertorio creo que era imposible no pasármelo bien. Eso sí, siempre he dicho que deberían tener el buen gusto de cambiar de nombre, o ponerle un "lives", un "shakes", un "drinks" o algo así. Y como última reflexión: ¿si se hubieran llamado Scott Gorham's Band, habría cosechado tantas malas críticas su actuación? Eso sí, lo pregunto desde el mundo de colores y sabores donde estuve aquella noche a esas horas.

Domingo

La Plaza de la Virgen Blanca era mi gran objetivo la mañana del domingo. Ya que podíamos, ¿cómo perdernos una actuación gratuita de Gregg Allman? Así que ejercí de madre que lleva a los niños al colegio y cuando sonó el despertador a las 11.30 (no, desde luego no habíamos dormido ninguno nuestras ocho horas) empecé a encender luces y a hacer ruido. ¡Como para fiarme de esta peñuza somnolienta!

Teníamos entendido que la cosa sería un acústico, pero no, en el escenario estaba todo preparado para deleitarnos con otro fantástico concierto como el de la tarde anterior. Con todo, salvo algunos temas, el repertorio fue distinto (cayó por ejemplo la estupendosa "Just Another Rider", que juraría que no la tocó el sábado... y sí fue así, pues mejor dos que una) pero el saber hacer fue el mismo. Si ya me cuesta creer que he visto a Gregg Allman, dos veces menos. Aunque creo que casi me cuesta una insolación. El resto de los amiguetes buscaron la sombra, pero yo me quedé pegado a las vallas, y creo que mi cuerpo lo notó en el viaje de vuelta.

Que por cierto, vaya viajecito de vuelta. Cogimos una salida que no era, y cuando quisimos reaccionar ya era tarde, y cruzamos medio Aragón añadiendo kilómetros y kilómetros a la ruta. Lo bueno es que llegamos sanos y salvos, destrozados físicamente, pero contentos de haber disfrutado de semejante cartel. Así que me despido diciendo: ¡odio la N-232!

martes, 28 de junio de 2011

Azkena 2011 Día II: Viernes

Poco a poco los alegres turlurones nos fuimos desperezando y desayunando uno de los triunfadores del festival, unos muffins de chocolate para mojar en la leche, y lo que tiene desayunar tarde es que comes tarde, y con un sistema de inducción que se tomaba su tiempo preparar unas patatas hervidas con aceite y sal y unos espaguetis llevó su tiempo, pero bueno había que coger carbohidratos que el viernes se presentaba como el día más duro. Opté por la megacomilona a la hora de comer para ahorrarme la cena, y de paso ahorrarme cenar en el festival, y creo que fue una buena opción. Total, que para cuando estábamos todos preparados, ya íbamos todos con tiempo justo para ver a los primeros grandes del día.

Que encima aquel día comenzaba el baile de escenarios, que si uno toca allí y otra allá, que bueno no me parece mal, pero nunca he entendido el por qué no dar algo de tiempo para llegar a otro escenario y poder ver comenzar a las bandas que no toquen en el escenario principal, o el por qué se han de solapar conciertos. ¿Y si además de gustarme mucho la banda A, quiero ver a la B y tengo curiosidad por cómo se lo hace la C? En fin, sus razones tendrán, pero es algo que no me hace gracia.

REVEREND HORTON HEAT, notación en tinta carcelaria. Dado que The Riff Truckers tocaban demasiado pronto y apenas los conocía, y de Blue Rodeo lo que he escuchado no me decía nada, así como creo que ése era el sentir común la primera parada fue ver al Reverendo y sus muchachos. Pero encontrar aparcamiento fue de nuevo una ardua tarea y apenas sí llegamos a los últimos 20 minutos de concierto. Tras echar un rápido vistazo a las amigas de una amiga de EHH que se vino con nosotros un ratito, y que luego me sirvió para perfeccionar mi cutre-imitación de Vicente Maroto, acudí algo atolondrado a ver la descarga de psychorockabilly de Reverend Horton Heat. Por suerte llegué justo a tiempo para volverme loco con "Psychobilly Freakout", y aunque la banda estuvo bastante bien, el sonido era pésimo, como suele pasar en los festivales con las bandas de la tarde. No sé cual es la razón, si es una regla no-escrita del rock, exigencias de las estrellas de la noche, que no llevan su propio técnico, o es que vamos todos sobrios, pero en estos festivales los primeros siempre son los últimos respecto al sonido. En fin, para las circunstancias y lo que pude ver, creo que estuvieron bastante bien, pero será cosa de verles en un club, su terreno natural.

ATOM RHUMBA o la atomización de la salsa bilbaína. Mientras el resto del grupo se aprovisionaba de cervezas fuimos EEH y yo a ver a los locuelos de Atom Rhumba, que jugaban en casa y que con este sistema tan eficaz ya estaban empezando cuando llegamos. Obviamente gran parte del público les iba a acoger con cariño, como así fue, mientras la banda desgranaba su extraño rock chiripitifláutico que está bastante bien por momentos. Sus canciones me gustan a distintos niveles, unas más, otras menos, y de todas formas tampoco les he seguido de cerca ni mucho menos, pero ciertamente puedo adorar un tema como "Stella". Mi amigo EGD decía que les faltaba contundencia en directo. Puede ser, pero necesitaría una segunda opinión. Es decir, que otra banda que me gustaría ver en un club. Pero vamos, si me preguntáis, yo creo que estuvieron bien, sin pasarse. Desde luego me gustaría verles otra vez, y eso habla bien de ellos. Ale, corramos, ¡que empieza lo grande! Y así fue, no pudimos acabar de ver a los Atom para poder coger unos buenos sitios en lo que iba a ser por momentos el Budokan alavés. Aunque, sinceramente, creo que tampoco lo lamentamos mucho. Porque, al fin y al cabo, todavía hay clases, oiga.

CHEAP TRICK, o el algoritmo de Riff-Melody. La verdad es que algunas veces leyendo comentarios por ahí uno se pregunto no ya si vieron el mismo concierto que tú, sino si sois del mismo planeta. Desde luego a la gente le gusta jugar duro, y cuando pienso en Cheap Trick desde luego lo último que me viene a la cabeza es que hagan "canciones cutres", pero bueno, al fin y al cabo, cada uno tiene sus gustos y en los foros y blogs se puede decir lo que le de a uno la gana. Lo de los periodistas y periodistos es otra historia. Pero bueno ya hablaremos de eso. De momento diremos que arrancaron una lagrimita incluso al amigo Lino Portela, y eso ya es mucho oigan. Aunque según él ya no tengan nada que aportar. Yo creo que si fuera por él habría una especie de Carrusel para grupos veteranos en plan La fuga de Logan o algo así, o una fábrica de Soylent Green.

Bueno, vaya por delante que conozco a tipos mucho más fanáticos de Cheap Trick que yo, lo cual no quiere decir que no me parezcan cojonudos, básicos e imprescindibles, con temazos y discos absolutamente clásicos. De todas formas aun debo pellizcarme: Cheap Trick eran de esas bundas que nunca habría imaginado que llegaría a ver, pero ahí estaba la formación clásica, con Robin Zander vestido con el uniforme de la Policía del Sueño, Rick Nielsen con su energía, su gorra y su colección de guitarras, Bun E. Carlos (creo) a las baquetas y el bajista Petersson. Tras una estupenda intro que mezclaba anuncios de algún disco o concierto en japonés, cuñas de radio y no sé qué más, Cheap Trick salieron a matar con los clásicos que todos deseábamos: "Hello There", "California Man" o "I Want You To Want Me". Yo al menos quedé muy satisfecho, y eso que prácticamente sólo conozco sus clásicos del legendario Live at Budokan. Evidentemente algunos temas se me escaparon o no los conocía, pero desde luego pude corear el que fue comprensiblemente uno de los temas más cantados por el público, "That 70s Song", o sea, la banda sonora de la serie Aquellos maravillosos 70, y esa mágica estrofa inicial de rutina en un pueblo de Illinois. Por supuesto, el suelo pareció venirse abajo cuando le llegó el turno a la incomensurable "Surrender", y los que no conocían el guiño alucinaron con la mítica guitarra de cinco mástiles del amigo Nielsen. En la última parte del show Nielsen fue lanzando puñados y más puñados de púas (yo me vine con tres a casa), lanzó un vinilo que debió quedar destrozado, y atacaron con "Dream Police" y "Goodnight" para cerrar una actuación estupenda, con un muy buen sonido incluso en las primeras filas, y con un Robin Zander que demostró que sigue teniendo una voz privilegiada. Cada uno opinará lo que quiera, pero para mí Cheap Trick fueron de lo mejor del festival.
Josh también ama a Cheap Trick

BAD BRAINS, una de cal y otra de reggae
. La verdad es que a diferencia de algunos de mis compis tenía curiosidad por saber qué ofrecían los Bad Brains en la actualidad. Aunque no es que sean unos totales desconocidos precisamente, deben haber pocos grupos tan influyentes que no sean de dominio general del gran público rockero. Por desgracia con esto de los múltiples escenarios y demás inventos enía que elegir entre ellos y los Dirty York, a quienes tenía también curiosidad por ver en un escenario, ya que a falta de pan son unos buenos sustitutos de los Black Crowes. Al final tampoco podría ver a los Rival Sons, ni a This Drama, y de los primeros ya se está diciendo que estuvieron muy bien. Malditas organizaciones festivaleras. En fin, que hasta donde pude ver, allí estaban los clásicos del grupo (H.R. al menos), la gente que puso una de las letras (supongo que la h) en hardcore, que fueron un referente para las bandas de rock negras de segunda mitad de los 80 y para gente como los RHCP o Faith No More. Vamos, que Bad Brains fueron y siguen siendo una institución. Lo malo es que me parece que hace ya mucho que el reggae fue ocupando un lugar muy importante en sus vidas, y eso se notó en el concierto. Los trallazos punk y hardcore sonaron graníticos y sin fisuras, pero luego los alternaban con temas reggae que a mí particularmente me parecían un tostón, y es que el género jamaicano no está precisamente entre mis favoritos. Así que por desgracia en líneas generales el concierto me pareció demasiado irregular, aunque desde luego sonaron bien. Pero es que no había tiempo para verles acabar. Tenía que ir a buscar al trío camuñas e intentar encontrar un hueco entre el gentío que ya se estaba formando ante el escenario grande para ver a los locos de Frisco Bay.

PRIMUS, la hipótesis del cerebro doble. Hay una votación en el foro del azkena con 'lo que menos gustó' del festival, ¡y Primus van ganando, justo por detrás de Ozzy! Jajaja por lo que comentan creo que hay gente que incluso sufrió durante la actuación de estos extraterrestres, y me parece perfecto. ¡Sufrid, sufrid, malditos! Es la penitencia por no entenderles. Está bien, está bien, obviamente Primus no es que sean una banda muy accesible, es la típica banda de dos sentimientos: o los amas o los odias. No suelen haber términos medios. Yo desde luego estoy entre los primeros. Una vieja cinta, de esas que pasan de mano a mano, llegó hasta mí, allá a principios de los 90, con el Suck On This. Y desde entonces me ganaron para siempre. Así que... sí, no me duelen prendas en decir que para mí Les Claypool, Larry Lalonde y el batería de turno fueron de lo mejor del Azkena. Al menos espero que concedan que el grupo llevó la mejor puesta en escena de todo el festival, junto con los pantalones de Ian Astbury. Esos astronautas gigantes proyectando imágenes (creo que hubo un fallo, ¡y Les no dudó en cortar la canción nada más empezar! Le debe tener mucho cariño a sus astronautas) eran la monda. Imágenes de Bush Jr. durante "My name is Mud"... juas.
Bueno, durante años me hice la pregunta que se hacían muchos, allá en los 90: ¿Flea o Les Claypool? Los dos han sido de los mejores bajistas de los últimos años (fuera del jazz, que no cuenta porque está lleno de marcianos hipertécnicos), y nunca lograba decantarme por uno solo, pero tras ver a Claypool en directo creo que ya puedo decidir. Definitivamente ese hombre no es de este planeta. Hace lo que quiere con su bajo, con sus cachibaches y sus extraños mástiles de contrabajo. Y no es sólo eso, sino que además debe tener tres cerebro o algo así. Me sigue pareciendo imposible que pueda cantar esas parrafadas de letras mientras hace los ritmos más complicados con el bajo. Dios, hay que verlo para creerlo. Increíble. Y además allí estaba el venusiano Larry Lalonde, un guitarrista totalmente atípico y mano derecha de Les, tan imprescindible como el propio bajista para lograr ese sonido de dibujos animados empapados en crack. Tras abrir con el típico "Here Come The Bastards", fueron cayendo contundentes temazos selectos de su discografía como "Those Damned Blue-Collar Tweekers", "Pudding Time" o dos de mis preferidas, las geniales "John The Fisherman" y "Tommy The Cat". La lisergia visual y sonora se fue acentuando a ratos con las idas de olla de Les con sus caretas de mono y cerdo y sus extraños aparatos y violonchelos eléctricos que imagino debieron acabar de volver majaretas a los que no casan con el grupo. Pero así es Les, el líder de una banda bastante inaccesible que no hace concesiones a los externos al culto. Vive en su mundo de caretas, apparatus y cañas de pescar, y dudo que nadie vaya a sacarle de ahí a estas alturas. Ya han pasado casi veinte años, pero en aquel tiempo de grunge y vaqueros agujereados, yo soñé muchas noches con ver a Primus.

Primus: go mental!

QUEENS OF STONE AGE, músculo und drang. Todo tiene sus ventajas e inconvenientes, y estos mariquitas y el poco tiempo disponible me hicieron ver el concierto más lejos de lo que hubiera querido, pero bueno. Por fin, por segunda vez, iba a poder ver a los QOTSA. La primera fue en aquel ya lejano Azkena del 2005. Y si esta gente no sale algún día del eje Madrid-Barcelona, a este paso los voy a tener que ver en festivales. Pero bueno, ahí estaba Josh Homme con su pinta de Tintín leñador malvado, el bruto de Joey Castillo y el resto de la banda. Homme salió tan alto y altivo como siempre, enfundado en negro con una chaqueta vaquera y un suntuoso parche, por lo que he podido saber después, de los maravillosos Cramps. Y no sé si serán cosas mías, y quiso demostrar algo a cierta banda que había tocado el día anterior, pero Josh y sus amiguetes no salieron a matar, sino a masacarar. La lista de hits que fueron empalmando en la primera parte del concierto fue apoteósica: "You Think I Ain't Worth a Dollar But I Feel Like a Millionaire" (grandiosa, pero algo menos si no la canta Oliveri), "No One Knows", "First It Giveth", "Feel Good Hit of the Summer", "The Lost Art of Keeping a Secret" y "Make It Wit Chu". Sí señor. Luego llegó una de esas oscuras y olvidadas canciones que le gusta recuperar a Josh de vez en cuando, "Better Living Through Chemistry", que en ese momento no logré ubicar (es un tema del Rated R). La verdad es que me gustaría ver algún día a los QOTSA en un club con Josh jugueteando con canciones más oscuras de su repertorio o de las desert sessions, eso podría estar muy bien. Parecen cundir por los foros (en concreto, el del Azkena) la opinión de que los Queens salieron a cumplir la papeleta. No puedo comparar con actuaciones en clubes de Madrid o Barcelona, pero yo no eché nada en falta, y sonaron tan aplastantes y brutales como esperaba y recordaba. Tal vez en otras giras Josh se haya vuelto más loco, o haya interactuado más con el público, ni idea. Si me pregunta la Policía del Sueño, diré que con una bestialidad de cierre como "A Song For The Dead", de salir a cumplir nada. Aquello rebanaba cabezas. Y con un tema así, o el previo "Go With The Flow", me sigue costando entender que haya gente (especialmente gente fans de Kyuss) que no les acabe de entrar este grupo. En fin, allá ellos. Yo desde luego sigo haciéndome caquita con los QOTSA.
Por cierto, EEH, que acabó desapareciendo en su mundo festivalero y al final la vimos a ratos, me comentó que una anécdota, un colega de sus amiguetes se había fotos con Josh aquella noche en un bar de Vitoria, pero al parecer al día siguiente otro no tuvo tanta suerte, o más bien no debía saber con quien hablaba. Pilló a Josh comiendo, le pidió un autógrafo, Josh dijo que estaba comiendo, el otro dijo que una foto al menos, así que el amiguete Homme le dio su autógrafo en forma de puñetazo en el pecho. No, definitivamente Joshua no es el hombre del pueblo. Por suerte, algunos ya lo sabíamos. Sea o no cierta la historia, que podría serlo perfectamente.

CLUTCH, la barba peluda y ardiente. ¿Es incompatible ser fan de los Queens y de Clutch? No sé, no es que sean exactamente el mismo tipo de banda, pero en principio diríase que el sonido de ambas podría captar al mismo tipo de público. Pero no, gran parte de la marea humana que llenó todo el recinto para ver a Josh Homme se fue para su casa, o a ver otras bandas, o qué se yo, pero evidentemente Clutch no tienen tantos fans como el leñador irascible. Por supuesto no tienen temas accesibles en plan "Go With The Flow", ni les han puesto vídeos en la MTV, ni nada de eso, y además Clutch son graníticos como ellos solos, y ni siquiera se propusieron tocar sus canciones más dicharacheras ("The Soapmakers" por ejemplo, tema que esperé con ansia, pero nada, pasaron). Pero bueno, yo creo que habrían merecido algo más de gentío. Aun así los que nos quedamos allí no fuimos pocos, y logré acercarme algo más al escenario para que no parecieran clicks de plimobil. EGD y Rated R estaban muy cansados y se fueron al césped, yo al final me quedé allí, aguantando los doloridos músculos, junto a Lucas el maquinista. En fin de las que recuerdo creo que cayeron "The Mob Goes Wild" y "Electric Worry" (una de las más coreadas), aunque desde luego mi cerebro ya estaba muy cansado para pensar en títulos. Simplemente me dejé llevar, y mi cuello con vida propia no podía dejar de moverse, a pesar del dolor. Gran concierto, y es que es un placer disfrutar de Clutch, una de las bandas con los riffs más contundentes y curiosos de estos años. Al acabar la gente aun se quedó con ganas de más, y la banda salió (juraría que no de muy buena gana, era su final de gira) a hacer un tema más. En el festival hubo mucho nivel, pero apretando apretando creo que los Clutch podrían entrar en mi Top 5.

En fin, tras pasar un rato en una de las carpas de la fieshta, escuchamos unos cuantos clásicos de rock hasta que cambiaron de DJ y entonces decidimos irnos. EEH decidió quedarse en su mundo de color, así que el resto nos fuimos al apartamento. Y no, esa noche tuve que amoldarme al sofá-cama. ¡Pero al menos no tuve que compartirlo!


¡Ajá! ¿pensaron que pondría algo de Cheap Trick o QOTSA, eh? ¡Nada de eso! Amo las pesadillas de Les.

lunes, 27 de junio de 2011

Azkena 2011 Día I: Jueves

Sí, fui al Azkena, y sí, por una vez, es bueno estar al otro lado de la envidia. No sabía si escribir sobre ello o no, porque al fin y al cabo los que estuvieron allí ya lo vieron, los que no tal vez no quieran leer sobre ello o pidan nuestra cabeza en bandeja de plata, y los que volvieron en el vehículo en el que yo estaba envidiaron a los muertos, pero bueno, como yo también quiero dedicarme al humor como el tal Lino Portela, autor de las alucinógenas crónicas que he podido leer en la web de la Royinestone, pues me he decidido a pasar el calor escribiendo unas croniquillas. Y es que hay que describir la guerra cuando todavía tienes las heridas, y a mí me sigue doliendo todo, me pitan las orejas, mi cerebro está descolocado y mi pulserita del festival sigue en la muñeca. En fin, saludos al amigo Lino, que tan mal lo pasó en el festival, y esperemos que la afamada revista gane más dinero ¡y se pueda permitir algún día enviar a un redactor que le interese algo de lo que está escuchando!

Ale, arrancamos.

Salimos con viento fresco y aire en las velas yo y mis amiguetes El Guardián del Desfiladero (EGD) y Envuelta-en-humo (EEH). EEH nos hizo pasar a por una entrada que había que imprimir pero ya no se imprimía y eso se hacía ya en el festival, y el amigo EGD decidió que aquella mañana era tan buena como cualquier otra para llevar a reparar un ampli (?!), así que fuimos derrochando tiempo y aunque lo niegue hasta el final de sus días por su culpa nos perdimos a las huestes de Glenn Hughes. En fin, un viaje sin novedad, voces de GPS (no es ningún amigo, es una máquina) y discos de la peñuza que tocaba en el festival. Llegados a Vitoria nos reunimos en el apartamento que teníamos alquilado con otros dos coleguis, Rated R y Lucas el Maquinista. Con todo dispuesto y mientras insultábamos a EGD acudimos al recinto, donde tardamos otro buen rato en aparcar.

BIZARDUNAK/EELS/BLACK COUNTRY COMMUNION. Ni Bizardunak ni Eels tenían un puesto alto en nuestra lista de preferencias, y de hecho Eels fueron una broma constante en el viaje de ida porque sabíamos que no ibamos a verles, pero lo de BCC fue doloroso. No pude verles empezar con la brutal "Black Country", o con temazos como "Sista Jane", pero bueno, como el amigo Lino afirma que se "limitaron a repetir clichés" (!) me quedo más tranquilo. ¿Quien quiere ver a Glenn Hughes acabando con el cliché de "Burn"? En fin, que sin duda lo peor del festival fue perderme a los Black Country Communion.

THE CULT, o la insoportable brevedad de la sed y el misterio del Siñor Pisso. Ya se ven opiniones para todos los gustos, los hay quienes les crucifican, y los hay quienes afirman que rockearon tan bien como siempre. Mi amigo Lino, quien, como ya vais sospechando, va a ser mi referencia en estas crónicas, (¿que por qué? Atención a esta frase, refiriéndose al Culto: "grupo de saldo que no tiene nada que contar". Bang!) no es de los que quedaron muy contentos, yo por mi parte todavía me estaba aclimatando, los vi algo lejanos, y ya era la cuarta o quinta vez que los tenía delante, pero pude ver a un Ian Astbury de nuevo con melenas, que al parecer se había comido a Dave Wyndorf, y quien por lo demás para mí cantó igual que siempre, mientras quería/odiaba al gran Billy Duffy. O sea, gran voz, grandes solos, grandes temas, aunque es posible que salieran a cumplir. Como digo, mi cabeza aun no estaba allí del todo. De todas formas sin duda uno de los grandes jailaits de todo el festival (y que creo que entrará a formar parte de nuestra jerga particular) fue el misterioso "Siñor Pisso". ¿Qué quién era el Siñor Pisso? No lo sabemos a ciencia cierta, durante el concierto yo creía que se refería al técnico de sonido, o alguien de los vips que estaban en el balconcete central, y que ahora que son mejores personas nos hacen ver los viles que somos. Pero comentándolo después llegamos a la conclusión de que el Siñor Pisso era la gente que descargaba líquidos en el césped a un lado del escenario, pasando de los wáteres portátiles que había más abajo. Y como Ian Astbury quiere a la naturaleza le decía al ente llamado Siñor Pisso que meara donde había que mear, pardiez, que ya nadie respeta nada y que si le pueden bajar un poco la guitarra de Duffy en el monitor, por favor. En fin, Astbury cumplió, intentó que la gente hiciera el oé oé oé sin demasiado éxito, y se fue por donde había venido tras descargar algunos de los mayores temazos de hard rock que haya parido madre. Si eso no les basta, vayánse ustedes al Hardcore Superstar.

ROB ZOMBIE, buena carne criolla y un timo de kebab. Mientras mi amiga EEH y Rated R se quedaban a ver a tito Rob, Lucas el Maquinista, yo y EGD, que estábamos menos interesados en el chou del ex-White Zombie, nos fuimos a pillar algo de cena con los típicos precios populares de los festivales de rock. Y nada, Lucas el Maquinista acertó con el bocata de chorizo criollo o algo así y los que optamos por el kebab envidiamos a los muertos. Así que contentos y con nuestros bolsillos tan vacíos como el estómago nos preparamos para la que se avecinaba. EEH y Rated R nos dijeron que el chou de Zombie estuvo bastante bien, y desde lejos y sin poner mucha atención yo diría que los viejos clásicos de White Zombie no sonaron nada mal, pero bueno no puedo asegurar nada. Yo simplemente languidecía en una cola interminable.

OZZY OSBOURNE y el secretario general de la ONU. En esto de los festivales tengo una duda. ¿Cuales son los más importantes de cabeza cartel, los que cierran del todo, o los que tocan en la hora estrella pero menos intempestiva? En fin, antes de que el gran Ozzy ya saliera a escena, de lo único que me podía lamentar es de que para cuando por fin podía verle, no estuviera el vikingo de Zakk a su lado. Y después me seguí lamentando de eso también. Aunque también he pensado que en su día, ya muy lejano, Zakk aun no era un vikingo y los fans de Ozzy también se lamentaban de no ver ahí a Randy o Jake. Resumiendo, que la banda de Ozzy era técnicamente perfecta, y un guitarra pirómano (porque obviamente Ozzy siempre se ha rodeado de excelentes guitarristas) que hacía lo que daba la gana, y un batería aplastante, pero supongo que les faltaba eso que algunos llamarían "personalidad", o carisma, no sé, pero evidentemente aquella no era la formación clásica de Sarzo y Aldridge, o la de Bob Daisley, ni siquiera la de Bordin y Trujillo. Pero amigos, si Ozzy es legendario, aparte de por esnifar hormigas y esquivar a la muerte, es porque tiene una impresionante carrera metálica, y cuando un concierto abre con temazos como "I Don't Know", "Suicide Solution", "Mr. Crowley", "Bark At The Moon" y sigue con "Fairies Wear Boots", poco importa todo lo demás. Ozzy salió a aplastar, y lo consiguió. Y la verdad es que en los primeros temas me sorprendió su voz, no porque de repente cantara como Glenn Hughes, sino porque visto lo visto y dado lo que siempre se suele decir de él, me esperaba algo peor. Eso sí, desde luego no mantuvo el tipo todo el concierto, y el gallinero y los largos descansos con solos de guitarra y batería no tardaron en llegar. Ozzy está hecho polvo, pero sigue siendo The Madman y ya hace mucho tiempo que se ganó el cielo. Y sigue haciendo lo que siempre ha hecho, no se ha pasado al pop ni a la rumba. Nos hizo mover la cabeza, los pies, levantar los brazos en metálica comunión, y a los que mojó con su pistola mangueril en las primeras filas, y dado el fresquibiris que corría, igual más de uno se fue a casa resfriado. Y en un doloroso momento para la memoria de Ian Astbury, en cuanto Ozzy comenzó a corear el futbolero oé oé oé (por supuesto como todos guiris cantó olé olé olé) todo el público se le unió sin pensarlo. Al menos Astbury añadió todo un campiones, pero aquello no bastó. En fin, ya se sabe, las leyes del público del rock son como una amante esquiva. Resumiendo: como diría Peter Griffin, ya he visto al jodío Ozzy en directo, y pude cumplir mi sueño de cantar mentalmente 'soy Ban Ki-Moon' en el estribillo de "Bark At The Moon". O llamar al batería Tommy Cuxufletos. Y que se mueran los tristes.

KYUSS LIVES! o la anomalía de la masa de tortitas. Dinero. Esa constante en la vida de casi todo ser humano, y en la de todo rockero. Hubo un día, ya lejano, en que un grupo llamado Kyuss cortaba la pana, eran un nombre de culto en el desierto y las costas de América, y triunfaban por todo lo alto en Bélgica. Llegó una tríada de discos mágica, todo seguía igual, se iba este y venía aquel, pero cierto día John García despidió a Josh Homme, o Josh Homme despidió a García, pero lo cierto es que dejaron de existir. Y fue entonces, para una más que probable desesperación de sus componentes, cuando se convirtieron en leyenda, y todo el mundo empezó a hablar de ellos. Y fue entonces cuando Homme empezó a subir y a subir, y los demás se buscaron sus cosas pero permanecieron igual. Especialmente un muy inquieto John García que tras muchos tumbos quería volver a tocar aquellos viejos clásicos, Pero, ah amigo, el pelirrojo Josh estaba bien como estaba.

No sé si me equivoco o diría que esta pseudoreunión de Kyuss ha dado menos que hablar que la de Queen, quizás porque al menos había un 75% de miembros originales (saludos a Chris Cockrell), o porque habían añadido una palabra al nombre original como concesión a la memoria de los años felices, o quizás porque Josh aun está vivo y puede enviarles hate mail, o quizás porque Queen son Queen. Poco importa, personalmente yo no estuve allí en el desierto, y cuando Kyuss empezaron a absorverme ya no existían, pero durante unos años para mí esa banda fueron un estado mental. Habría sido más elegante otro nombre pero poco importa, aquello era 75% de Kyuss, y tenía que vivirlo. Y vaya si lo viví. Y lo sentí. No puedo decir que me diera tiempo a analizar mucho la música, pero mis músculos me dicen que allí estuve.

Es decir, que nos metimos en las primeras filas en una de las pruebas físicas conciertiles como hacía tiempo que no vivía. Golpes, oleadas humanas, codazos, gente volando... una absoluta locura. Viendo a los Kyuss Lives! mis piernas hicieron spinning para todo el mes. Y ustedes dirán, ¿y la música? Pues a pesar de todo, y gracias a los momentos de calma (nadie que no fuera hasta arriba de estimulantes podía aguantar todo ese ritmo sin parar, porque los Lives! no hicieron muchas concesiones) puedo decir que la banda empezó bien pero fue a más y a más, coincidiendo (fíjense qué cosas) con la evolución de un Nick Oliveri que salió como si la cosa no fuera con él pero que se fue animando, al tiempo que el sonido de la banda iba creciendo en poder y psicodelia desértica. Con todo, muy serio y profesional Nick Oliveri, no sé si ha reformado o quiere hacerle ver a Josh Homme que ahora es un tipo nuevo y ya no hará travesuras, pero aunque no se volvió loco ni se desnudó (ni se quitó la camisa, claro que calor no hacía precisamente) según mi declaración judicial fue él quien se mostró como motor de la banda.

Por supuesto, sin menospreciar a un John García que aunque esté de buen año sigue teniendo esa voz única y especial, sigue pidiendo lanzamientos de porros y sigue agazapado en su clásica postura. Y fue un inmenso placer volver a ver a Brant Bjork sentado a las baquetas. Sin entrar en la disyuntiva Bjork/Hernández, porque ambos son dos fieras, Bjork tiene una magia especial.

Y luego está el gran pero, el (no podía ser de otra manera) belga Bruno Fevery. Cumplidor, aunque he visto grupos amateur de tributo a Kyuss con guitarristas que lo hacían mejor. Pero amigos, en la ecuación se faltaba una pieza, y se notó. Ello no impidió que saltara, que sudara, que me aplastaran, que disfrutara como un enano con todos aquellos temas con los que lloré pegando la oreja a los altavoces y maldiciendo al mundo por su separación, y que al acabar todo fuera feliz como una lombriz, pero no sonaron, como sabéis los que améis a esta banda, como realmente suenan en los discos, en los directos del youtube, en nuestras mentes enfermas y añorantes de los cactus y el desierto. Sonaron... efectivamente, sonaron 75% realmente Kyuss. Pero el puzzle no estaba completo.

Aun así... conciertazo. Decir lo contrario sería mentir. Incluso Lino Portela está de acuerdo en esto. Y todos sabéis lo gruesa que es la coraza de Lino Portela. Hace falta mucho para llegar a su corazoncito. Pero Kyuss Lives! llegaron, o pasaron cerca. Y creo que eso lo dice todo.

Derrotados, derengados, sudados y alquitranados, el grupete de amigos volvimos al apartamento donde EEH se pasó el sorteo de camas por el arco del triunfo y así en la confusión pude evitar el sofá-cama. Por el momento.

miércoles, 22 de junio de 2011

La caja de música (1989)

Nunca lo he negado, me gusta más un thriller judicial que a un tonto los palotes, incluso cuando no son muy allá, lo cual no quiere decir que tenga un DVD con todas las temporadas de La ley de Los Ángeles, pero dadme un juez, un jurado, un falso culpable, un abogado irreductible y un fiscal feroz, y seré feliz. Así que obviamente La caja de música es una película con la que siempre disfruto, de esas que finalmente acabo viendo cada vez que la echan por la tele.

Ciertamente La caja de música y su trama nazi no es tan profunda como Vencedores o vencidos o algun drama judicial similar, pero bueno considerando que el guión es del amigo Joe Eszterhas (vaya tipo, merecería un post, ¡en los 80 y primeros 90 Hollywood se volvió literalmente loco por él!), autor de algunos guiones paupérrimos, pues la verdad es que la cosa está bastante bien.

La trama gira alrededor de Mike Laszlo, antiguo emigrado de Hungría tras la Segunda Guerra Mundial que ha hecho su vida en los Estados Unidos, pero un buen día es acusado de ser un criminal nazi. Su hija Ann, experta abogado criminalista, le defenderá en el juicio, poniendo la confianza en su padre a prueba. Supongo que los más críticos podrán acusar a la trama de La caja de música de ser tan lineal y previsible como mi sinopsis de cubierta trasera de VHS ochentera, y, bueno, el mejor Eszterhas ciertamente no es el mejor David Mamet, pero es un guión mono, bien dirigido, bien interpretado, y entretiene como muchos thrillers judiciales y políticos de los 80.

No sé si la historia será muy previsible, pero yo por suerte cuando la vi debía ser muy joven o muy distraído, y recuerdó lo que me impactó la que sigue siendo mi escena favorita de la peli, porque aquella vez me pilló desprevenido. No diré mucho más para los neófitos, pero para quienes la habéis visto, ya sabéis a cual me refiero, es el momento clímax del film. ¡A mí me sigue pareciendo muy grande esa escena!

Sin duda el guión de Eszterhas es ayudado por una buena dirección del griego Costa-Gavras con algunos momentos visuales interesantes, y sobretodo, creo yo, por las estupendas interpretaciones de Jessica Lange (algún crítico malvado decía que construía su personaje de la nada, ¡cuanto veneno! Pobre Eszterhas, siempre incomprendido) y especialmente Armin Mueller-Stahl, un sólido intérprete con gran facilidad para meterse en la piel de tipos fieros y fríos y psicopáticos ciudadanos de a pie. No sé muy bien cómo lo hace pero en pantalla siempre logra transmitir una inquietante maldad, y te hace sentirte de nuevo como un pequeño colegial ante su profesor más temido. No siempre hace de malvado, pero yo creo que cuando hace de cabrón es cuando más se le recuerda. Gran tipo.

La caja de música, un buen entretenimiento judicial y otra oportunidad para disfrutar del malvado carisma del amigo Armin.

martes, 21 de junio de 2011

Blues del verano

Pues nada oficialmente ya es verano... ¡aunque en realidad aún no del todo! Pero la voz cavernosa de John Entwistle me sigue diciendo que queme cosas.

domingo, 19 de junio de 2011

La mujer pantera (1942)

Ya lo decía Jonathan Shields en la maravillosa Cautivos del mal, lo que más teme la gente es la oscuridad, porque en ella todo cobra vida propia. Esta gran verdad ha sido utilizada con éxito en el cine de terror durante décadas; es la inquietud de lo desconocido, algo más poderoso que cualquier maquillaje o truco especial. Val Lewton, el legendario productor que levantó a los estudios RKO tras los benditos desmanes de Orson Welles, también sabía esa regla de oro, así que cuando le encargaron producir cintas de terror de bajo presupuesto recurrió a las tinieblas para espantar a las audiencias. Y ciertamente lo consiguió: La mujer pantera, una producción que no llegaba a los 150.000 dólares, acabó recaudando unos pocos millones, convirtiéndose en la revelación de la temporada y dando manos libres a Val para establecer en su pequeño reino de la RKO una edad dorada de la oscuridad que duró hasta el final de la guerra. No es de extrañar, pues, que el bueno de Val fuera homenajeado en aquella famosa escena bajo la luz del flexo en el clásico de Vincent Minnelli.

Tras la llegada de un nuevo director ejecutivo a la RKO, Charles Koerner, llegaron nuevos vientos al pequeño estudio. Se acabaron las costosísimas y poco rentables obras de arte del niño travieso Welles; era hora de producir films baratos que recaudaran mucho. Con El hombre lobo la Universal había demostrado que el cine de terror todavía podía ser popular. Así que los ejecutivos decidieron crear una unidad que se especializara en terroríficos films de serie B; fue así como Val Lewton llegó a la RKO con la misión de rodar barato y obtener beneficios, bajo una estricta supervisión.

Fueron precisamente, y principalmente, films de terror de la Universal lo que Lewton estuvo viendo durante semanas en alguna oscura sala de proyecciones del estudio. Tras familiarizarse con el género, Lewton decidió que parte de su escaso presupuesto debía dedicarse al guión, que sería la base de un film bueno, bonito y barato. Por lo tanto llamó a su lado al guionista y dramaturgo DeWitt Bodeen, a quien conocía de su etapa anterior al servicio de David O. Selznick. Tanto Lewton como Bodeen coincidían en muchos puntos de vista y sabían que podían trabajar muy bien juntos. Tras haber visto muchos films de terror, Lewton sabía que quería aprovechar los aciertos de aquellas viejas películas, pero al mismo tiempo también sabía que no quería caer en muchos de los clichés que había visto en el género. Lewton deseaba algo nuevo, excitante, y que fuera barato. Siendo un voraz lector, el productor quería alejarse de las "pelis con monstruo" para centrarse en las sensaciones y angustias del terror gótico victoriano, de los espíritus invisibles y las atmósferas opresivas, de las maldiciones y las historias populares, y el terror atávico.

Siguiendo esa línea fue así como Lewton y Bodeen pergeñaron una trama de leyendas medievales, supersticiones serbias y viejas historias de maldiciones y brujas. Todo ese mundo sería transportado a la América contemporánea en forma de una mujer. Aquella era la historia para el que sería el primer trabajo de Lewton con la RKO: La mujer pantera.

Lewton pidió a Bodeen que escribiera un tratamiento con un nombre en mente: el de la felina Simone Simon, una actriz de fascinante vida privada de quien Lewton había quedado embelesado tras verla en El hombre que vendió su alma. Rápidamente Bodeen terminó un primer borrador en el cual la nota predominante ya era sugerir el terror, más que mostrarlo.

Tras completar el reparto con un galán, un tipo elegante y una fina beldad y algun secundario de carácter, Lewton comenzó a buscar a los técnicos ideales que debían dar vida a su historia de terror gótico. De la fotografía se encargaría el maestro de la luz de la RKO, el italoamericano Nicholas Musuraca, antiguo emigrante de la vieja Italia, que había comenzado su carrera en el cine como chófer de un productor en los tiempos del mudo. Musuraca ya llevaba muchos años en el negocio, y era respetado dentro de la RKO por su maestría con los juegos de luces y la fotografía en general.

Para la dirección Lewton tenía al hombre adecuado: Jacques Tourneur, uno de esos directores artesanos que había llevado a cabo su aprendizaje en la MGM, donde le había conocido Lewton. Tras ser despedido de la Metro, Lewton le acogió en su unidad, donde demostró ser el hombre ideal para el puesto. Gran parte del mérito de La mujer pantera se debe al talento de Tourneur, quien desde entonces comenzó a labrarse una reputación de artesano capaz de elaborar los más bellos muebles a partir de la madera más burda.

Es curioso, pero deben haber pasado más de veinte años desde la primera vez que vi este film. Desde luego con mis pocos años mi mentalidad seguramente debía ser la más adecuada para acerarse a La mujer pantera como si fuera un espectador de los años 40, aunque es probable también que no entendiera nada. Pero durante años recordé fascinado aquella extraña atmósfera, esa oscuridad tan atrayente y aquellos pasos en la noche.

Sí, aquella persecución, que es probablemente la escena más recordada de La mujer pantera, sentó un precedente, y durante años se conoció a aquel tipo de anticlimax como el "autobús Lewton". Aunque quizás no lo sepan, en el lenguaje de los técnicos de los estudios, cada vez que vean ustedes en una película de terror una escena de tensión creciente que finalmente lleva a la nada absoluta (normalmente, y de forma curiosa, suele ser un simple gato que maulla o que tira cosas), están viendo ustedes un "autobús".

Evidentemente el terror sin forma de Lewton y Bodeen filmado por Tourneur no salió adelante sin problemas. Como siempre que un artista trata de hacer algo nuevo dentro de un negocio, el supervisor del film impuesto por el estudio protestó por tanta oscuridad, sin que se viera en ningún momento al "monstruo", en este caso, una pantera, y desde luego con una peli titulada La mujer pantera (en el original, Cat People), ¡debían verse panteras en acción! No bastaba con ver al animal en la secuencia del zoo. Gracias al jefe del estudio, Koerner, quien confiaba plenamente en Lewton, el productor finalmente pudo tener su oscuridad y sus sombras. Incluso cuando, finalmente, debido a las presiones, hubo de poner a una pantera de verdad en una de las secuencias climáticas, Lewton ordenó a Tourneur que la "mantuviera en las sombras". Por suerte, el bueno de Val se salió con la suya, y a la vista de todo espectador está que sin duda Lewton llevaba razón.

La mujer pantera es un film de terror atípico, con una trama que madura lentamente, como un buen vino, jugando con la fantasía, pastoreando en los campos del terror psicológico, y una dirección estupenda que esconde más de lo que revela, para crear esa ambigüedad en el espectador que invade también a los personajes respecto al personaje de una estupenda Simone Simon en su papel más recordado. Por supuesto, las secuencias "en la oscuridad" son lo más memorable de la cinta, haciendo de La mujer pantera un clásico del género sin duda alguna. Tras semejante éxito en las taquillas, hubo una inevitable y especie de segunda parte, protagonizada también por Simone Simon, pero sin duda La mujer pantera es la película que hay que ver. Y si les gusta lo que ven, prueben con el resto de la filmografía de Val Lewton en al RKO.

miércoles, 15 de junio de 2011

Leadfoot

Leadfoot fue aquella banda que se montaron allá por los 90 Karl Agell y Phil Swisher, vocalista y bajista de los rocosos rockeros Corrosion of Conformity. Pero que nadie se engañe, en Leadfoot el hardcore y el metal más bruto brillaban por su ausencia, con este grupo Agell y Swisher decidieron darse el gusto de fabricar hard rock de la vieja escuela, con las muchas e inevitables influencias setenteras. En sus poderosos riffs se pueden encontrar trazos de los grandes nombres de siempre, especialmente de la escuela yanqui, es decir, ZZ Top, Kiss, Nugent, Mountain o Lynyrd Skynyrd, aunque tampoco descartaban para nada melodías más accesibles, y por momentos pueden recordar incluso a Cheap Trick o Journey. Evidentemente no cambiaron el mundo, buena prueba de ello es que nadie parece recordarles, pero entre el 98 y el 2003 publicaron tres discos (Bring It On, Take A Look y We Drink For Free). Nunca he escuchado su debut, pero estoy seguro de que sonará tan bien como sus dos siguientes trabajos. Quien no sienta nada con temazos como "Redline", "Built In A Day" o la contagiosa "Got A Lot To Learn" es que no merece sentarse a la derecha de Bon Scott. Y es que se les daba muy bien sonar duros en un tema y al siguiente envolverte con melodías radiables. Desde luego no inventaron nada, pero sabían lo que se hacían.

martes, 14 de junio de 2011

Una historia del Bronx (1993)

No hace falta valor para apretar un gatillo, pero si para madrugar cada día y vivir de tu trabajo. Lorenzo Anello

Ojalá Chazz Palminteri se prodigara más en papeles oscuros y interesantes, como en aquella explosiva racha que nos regaló a principios de los 90. No es que quiera verle eternamente haciendo de mafioso o algo así; aunque no estaría mal, aunque sea en Una terapia peligrosa. Pero aparte de salir en esta o aquella serie, estaría bien que algún buen director le diera un papel interesante en un buen proyecto. Pero bueno, siempre nos quedan esos clásicos que empalmó uno tras otro convirtiéndole en la sensación del momento.

Originalmente Una historia del Bronx era un monólogo teatral escrito e interpretado por el mismo Palminteri, basada parcialmente en sus recuerdos de infancia en el Bronx de 1960. La obra fue un éxito, y la historia era lo bastante buena como para atraer a muchos peces gordos de Hollywood. Pero Palminteri quería asegurarse el control del proyecto, y una de las condiciones para ceder los derechos de su obra era que ser él mismo el guionista, e interpretar al mafioso Sonny. Tal como se suele contar esta historia, Palminteri llegó a rechazar absurdas cantidades de dinero con tal de no vender su obra al maquiavélico engranaje de Hollywood.

Y en esto el consagrado Robert De Niro fue a ver la obra, le encantó y vio en ella un vehículo perfecto para su productora, Tribeca, y para debutar en la dirección. Cuando habló con Palminteri, éste le impuso las mismas condiciones. De Niro aceptó, siempre que le dejara a él la dirección. Palminteri aceptó a su vez, y ambos sellaron el acuerdo estrechándose las manos. Diría que me podría imaginar la escena como dos mafiosos que llegan a un acuerdo, sino fuera por que los mafiosos seguramente lo habrían sellado con un abrazo y unos besos en las mejillas. Pero la historia no deja de ser curiosa.

Efectivamente, Una historia del Bronx supuso el debut de De Niro como director, y ya por entonces me llamó la atención, como supongo que a muchos otros televidentes y espectadores, la clara influencia que tenía en la película el cine de Scorsese. El actor se tomaría su tiempo para volver a dirigir, y como no he visto El buen pastor no sé si esa influencia persiste, o si simplemente ya consideró que ya que tenía que rodar una historia de gángsteres más valía hacerlo de la manera que mejor conocía, que era la de su amiguete Scorsese, obviamente. En fin, no me extrañaría que De Niro hubiera buscado algunos consejos paternarles de su hiperactivo amigo.

Lo cierto es que en Una historia del Bronx tanto la ambientación y la época, la trama mafiosa, el uso de canciones pop y rock para la banda sonora y el concepto de algunas escenas le mantenían a uno en terreno familiar, como si todo aquello estuviera pasando a dos bloques de distancia del barrio de Henry Hill. De todas formas, a pesar de las obvias similitudes, De Niro tuvo el bastante talento y el buen ojo como para aquello no pareciera una copia barata de Uno de los nuestros. La lección, si la hubiere, estaba asimilada, pero no calcada. Además, el guión de Palminteri no era una historia de mafiosos al uso, y más bien trataba de la importancia de los valores, la familia, y de cómo nos afectan nuestras propias decisiones, centrándose en parte de la infancia y adolescencia de Calogero, un italoamericano hijo de un honrado conductor de autobús que crece rodeado de mafiosos.

Entre la acertada, aunque tal vez no muy personal, dirección de De Niro, y la estupenda historia y guión de Palminteri, Una historia del Bronx resultó un gran film, con muchos buenos momentos. No, no estaba a la altura de las grandes de Scorsese, pero destacaba muy por encima de la mayoría de estrenos de aquel año. Hay muchas escenas interesantes, aunque curiosamente las que más me gustan no son los momentos mafiosos, sino las escenas en que Calogero trata de asimilar los paternales consejos de su padre por un lado y de Sonny por otro, salvo quizás con una excepción, la que fue mi escena preferida la primera vez que la vi, y la más puramente 100% Scorsese del film, en mi opinión: la de la paliza en el bar a los moteros a ritmo del "Come Together" de los Beatles. Sonny cierra la puerta, los angelitos infernales se dan cuenta de que se han metido con quien no debían... ¡grande!

De entre los muchos consejos que recibe "C", también destacaría cierta secuencia que describe bastante bien la mentalidad mafiosa y cuadriculada de Sonny, aquella en la que lleva a Calogero en su descapotable y le aconseja sobre su amor prohibido con la chica negra, y diserta sobre los tres grandes amores, y lo bonito que es el amor, y que nada ni nadie debería impedirle salir con esa chica, para luego hablarle de la prueba del pestillo, que es sólo algo más científica que la prueba de Mario, aferrándose a ella y diciéndole que si su chica no pasa la prueba, que la deje. Ahí está ese mafioso, que no es sólo listo sino que además se instruyó en la cárcel, y que parece que sea distinto a los demás, pensando como un mafioso más, a pesar de sus libros y sus citas filosóficas.

En el aparto interpretativo destacan obviamente el propio De Niro y un Palminteri muy en su salsa, y el joven protagonista y descubrimiento Lillo Brancato, que ciertamente parece que sea carne de la carne de De Niro, y supo estar a la altura de las circunstancias. El resto del reparto está formado por muchos secundarios del tipo que suelen aparecer en las pelis mafiosas de Scorsese, de esos que parece que el director recoja en una furgoneta por su viejo barrio cada vez que se pone a rodar pelis sobre hombre de honor. De hecho, uno de los mafiosos más pringados del grupo de Sonny, Eddie "El hongo", el que siempre pierde todas las apuestas, fue interpretado por el personaje real, ya que De Niro no lograba dar con un actor que encajara en el papel, así que Palminteri volvió a su viejo barrio y le fichó para la ocasión. Entre los secundarios profesionales destacan dos jovencitos que en el futuro se dejarían ver por dos grandes series de la HBO: Joe D'Onofrio en Los Soprano y un Domenick Lombardozzi con pelo (hace de Nicky Zero, el que vende armas) que se ganaría la fama en The Wire. Y está, por supuesto, el cameo de Joe Pesci, gran hombre de honor.

Una historia del Bronx, un buen film, de esos que se dejan revisar cada cierto tiempo.

lunes, 13 de junio de 2011

The Unknown Marx Brothers

The Unknown Marx Brothers es un documental de 1993 sobre los famosos cómicos que ya hace mucho dominaron el mundo del espectáculo. Evidentemente los Marx no necesitan presentación, y nada que pueda decir en unas pocas líneas puede hacerles justicia. Eran unas máquinas de entretenimiento con patas, y punto.

Este documental repasa a lo largo de dos horas la carrera de los hermanos desde sus comienzos en el vodevil hasta el final de sus días. Relata por ejemplo cómo fue su madre quien luchó para que triunfaran en el vodevil y se ganaran la vida con ello, o como el olvidado Gummo fue uno de los cuatro hermanos hasta que se fue a luchar a Europa, siendo sustituido por Zeppo, el casi tan olvidado hermano que siguió en el grupo hasta que triunfaron en el cine, o cómo tras dejar el cine anduvieron a la deriva, dedicándose al esfuerzo de guerra a partir del 41. El documental aporta muchas fotografías interesantes, fragmentos de entrevistas con los hijos de los Marx o artistas o fans suyos contemporáneos, y fragmentos de entrevistas con los propios Marx en la radio y la televisión. Es precisamente en la segunda parte del documental donde uno puede disfrutar de un buen número de escenas televisivas inéditas o perdidas en los archivos de alguna cadena televisiva, en las cuales uno puede disfrutar de atómicas apariciones de Chico, Harpo y especialmente Groucho, claro, quien fue el que gozó de más éxito tras la Segunda Guerra Mundial gracias a concursos como el mítico You Bet Your Life. Ya sabéis, ver al gran Groucho liando a sus concursantes rozando el límite de la censura televisiva en los 50 o con 80 años cumplidos aplastando a Bill Cosby en su propio programa no tiene precio.

Así que ya sabéis, si tenéis sus películas, sus libros, sus autobiografías y sus biografías, The Unknown Marx Brothers es un complemento perfecto para esa colección de la que todo marxista se siente orgulloso. ¿O acaso sabían que, muchos antes de que fueran los Beatles, Harpo Marx ya había actuado al otro lado del Telón de Acero con su arpa? Los hermanos Marx, amigos; ellos siempre estuvieron allí antes que usted.

domingo, 12 de junio de 2011

Barbara Hershey


¡Ah, Barbara Hershey! Gran actriz, y espléndida mujer. Fue en su tiempo una hippie hype y como tantas otras, hija del Verano del Amor, y sus numerosos desnudos en la pantalla grande la convirtieron en un nombre de culto entre los onanistas cinéfilos, pero también demostró con el tiempo que podía ser una espléndida intérprete.

Debutó en la gran pantalla en una típica comedia de Doris Day, y con Un bebé para mi esposa quedó encasillada como la típica chica jipi locuela y despreocupada, una imagen que cultivaba tanto dentro como fuera de la pantalla. De hecho tras matar accidentalmente a una gaviota en un rodaje insistió durante bastante tiempo en ser acreditada como 'Barbara Seagull'. Comenzó a dar que hablar con su personaje de Boxcar Bertha en El tren de Bertha, una sexploitation de Roger Corman que su director, un joven Martin Scorsese, convirtió en algo más poético. En la película compartió tórridas escenas de amor de la Era de Acuario con David Carradine, con quien tuvo una tormentosa relación (como no podía ser de otra manera tratándose del diabólico Bill) en los primeros setenta. De aquella relación surgió Free, su primogénito, quien con los años decidió llamarse Tom. No, el Verano del Amor no duró mucho.

Durante los 70 fue combinando algunos buenos films con otros que ya nadie recuerda, salvo si Barbara se desnudaba en la pantalla. Su carrera se fue diluyendo poco a poco, a pesar de algún papel junto a todo un Peter O'Toole, hasta protagonizar aquel monumento pajero al terror que fue El ente, film que todavía muchos le agradecemos. No es que fuera un bodrio, no estaba mal (creo que ya lo comenté por aquí), pero en realidad no dejaba de ser una mala copia de Poltergeist con contínuas excusas para desnudar a la Hershey.

Tras tanto desnudo parece que Barbara decidió tomar las riendas y se tapó un tiempo mientras trataba de demostrar que era algo más que un cuerpo, cosa que empezó a hacer en films como Elegidos para la gloria, El mejor, Hoosiers: más que ídolos, Hannah y sus hermanas o la controvertida La última tentación de Cristo, de nuevo a las órdenes de Scorsese, donde volvió a quitarse la ropa, dejando ver que no retenía nada porque todavía lo tenía todo.

En fin, el estrellato inmortal le pasó por la punta de los dedos, pero aparte de un físico todavía envidiable tras tantos años (lo bastante envidiable como para agenciarse al Sayid de Perdidos), y de una filmografía que destaca en los archivos de los erotómanos, la Hershey ha tenido también una espléndida madurez interpretativa, y actuando ha mejorado como el vino, es de esas actrices que aunque no te vuelen la cabeza siempre están bien (¿la recuerdan como sufrida esposa del loco de Michael Douglas en Un día de furia?). Tras hacer mucha televisión su última gran producción ha sido Cisne negro.

Aunque seguramente dónde me más me ha gustado fue en su divertidísimo papel de comehombres en Recién nacido y ya coronado: estaba gloriosa, actuaba muy bien, y tenía un look de vamp Milf matador. Córcholis, es difícil meter tantos anglicismos en una sola frase.

Pues eso, ¡que algunos siempre tenemos bastante presente a la divina Barbara!

miércoles, 8 de junio de 2011

Demonio por cuenta propia

No estoy muy metido en Orange Goblin, pero esta versión de los Leaf Hound les quedó de putifa pitufar. Y si no sabéis quiénes son los Leaf Hound, hacéos un favor y buscad su mítico Growers of Mushroom.

martes, 7 de junio de 2011

El monstruo que desafió al mundo (1957)

Bien es sabido que en el boom de ciencia ficción de los 50 si uno tenía un estudio tenía que lanzas sus propias producciones para sacar tajada, y en este caso El monstruo que desafió al mundo fue un intento de la United Artists por coger un trozo del pastel, lo que implica ver un avión de verdad, lanchas de verdad, ¡y hasta tomas submarinas! Lanzaron la casa por la ventana, vamos. Quizás demasiado. O se les acabó el presupuesto, o algo fue mal en el diseño de la criatura maligna en en cuestión, pero bueno, sin ser una maravilla extraordinaria, El monstruo que desafió al mundo es una peli bastante consistente que creo gustará a todos los amantes del subgénero.

Todo comienza en un gran lago salado, en mitad del desierto, bastante habitado por otra parte, y con base militar cercana. Se ve que en el lago se han hecho experimentos raros, y hay algo de baja radioactividad, pero nada peligroso, y los militares ensayan allí nuevos paracaídas. Pero un maremoto abre el fondo del mar y despierta a extrañas larvas prehistóricas que con la radioactividad se ponen como el primo de Zumosol y empiezan por devorar a un paracaidista y a los tripulantes de la lancha que va a recogerle. No está mal la primera escena; habría quedado mejor si no fuera por la forzada expresion de horror del marinero a punto de ser devorado. El barquito y la criatura recuerda de forma incidental a Tiburón, lo cual no es extraño dado que hay mar, playas, gente que se baña, y un bicho malo en el agua. Pero vamos quitando de esas coincidencias y de que probablemente Spielberg vio esta peli de pequeño, no creo que haya muchas similitudes.

Bien, en esto que el nuevo comandante del lugar, un tal Twillinger, que parece un tío lejano del de Vaughan Systems, con su inglés perfecto y sus aires de autoridad (en realidad el actor es nada menos que Tim Holt, el tercero en discordia en la estupenda El tesoro de Sierra Madre), se pondrá a investigar las muertes, mientras de paso, como suele suceder en el subgénero, tiene cintas románticas con la chica guapa de turno, una joven viuda que trabaja de secretaria en la base.

En otras secuencias que recuerdan al clásico de Spielberg, El monstruo que desafió al mundo destaca por no dudar en mostrar cadáveres en el fondo del mar o que emergen a la superficie de una forma bastante truculenta considerando la época. De hecho el guionista no dudó en meter algo de humor negro en cuanto podía, o humor llano y puro. Las escenas del forense y de la pobre rata de biblioteca solitaria son de lo más destacable en ese sentido.

Vamos, que empezarán a desaparecer bañistas y jóvenes parejas, y el monstruo malvado (en realidad se irán reproduciendo) hará su aparición revelándose como una especie de Gusiluz Gigante Carnívoro que tras tantas décadas deja bastante que desear. No sé si en la época tendría alguno efecto aterrador, pero hoy en día dan más asco y miedo las imágenes que salen en la peli de un documental con primeros planos de caracoles comiendo que el bicho de las profundidades.

En fin, tras una epatante batalla final entre el comandante Vaughan Systems y el último bicho gigante en un laboratorio, en el cual el comandante le lanza al bicho todas las botellitas de cristal que tiene a mano, y salva a la chica, encerrada en el baño con su hija mientras el monstruo trata de atravesar la puerta (uno está esperando que el molusco diga "¡aquí está Johnny!"), usando un extintor, el agua vuelve a su cauce y la humanidad sale triunfante una vez más.

El monstruo que desafió al mundo, la película ideal para hacer la digestión después de comer ostras y caracoles.

lunes, 6 de junio de 2011

Recordad a Conan

En agosto se estrenará allá en la tierra de los perritos calientes (y supongo que aquí también) la nueva peli de Conan, protagonizada por Jason Momoa, al que algunos ya conocemos como el taruguín de Khal Drogo en Juego de tronos. Tiene pinta de que esta vez la trama será más fiel a los libros del mítico Robert E. Howard, cosa que está muy bien, pero era un detalle que en la primera versión a muchos no podría importarnos menos. En el film original John Milius y Oliver Stone hicieron lo que les dio la gana, pero el resultado fue magnífico. En esta ocasión dirige un tal Marcus Nispel. Repasando su filmografía veo que al hombre deben de gustarle los 'remakes' (en su haber están las nuevas La matanza de Texas y Viernes 13), y ya abordó el fantástico con El guía del desfiladero. No he visto ninguna, así que no puedo opinar, si las habéis visto ya me diréis si puedo esperar algo de esta nueva versión de Conan o debo echarme a temblar. El gran obstáculo es que en mi mente el único Conan posible es y siempre será Chuache. Las generaciones más jóvenes no creo que tengan ese problema. Pero yo, por mucho que se esfuercen el Moma, el Nispel y demás, creo que me parecerá todo horrible. Otro apunte: creo que el villano será el coronel malvado de Avatar, que dentro de todo lo azul era de lo más destacable, pero, ¿estará a la altura del gran, gran Thulsa Doom? Obviamente, no lo creo. James Earl Jones y su diabólico carisma estuvieron imbatibles. ¡Y la banda sonora! ¡Y Subotai! Y tantas otras cosas. En fin, como le pasaba a Osric, el Usurpador, creo que ya estoy demasiado viejo para nuevos Conans.

Así que ahí van unas fotos del rodaje de aquel viejo clásico en tierras españolas.


Y para los muy interesados, aquí podéis leer unas cuantas anécdotas del rodaje de la mano de una técnico y montadora española que anduvo por allí.

viernes, 3 de junio de 2011

Reflejado

Estoy dándole vueltas a un futuro megapost (tan mega como me permitan mis fuentes) sobre aquella original y magnífica Alice Cooper Band... es decir, desde los inicios hasta el morrocotudo Billion Dolar Babies... mmm ya veremos.

De momento, ahí va este "Reflected", sin duda de lo mejor de su olvidado debut Pretties For You... evidentemente se trataba de un embrión del futuro clásico "Elected", pero seguro que entre los amantes de eso que dan en llamar psych rock en su versión más garajera el tema ya era un pequeño objeto de culto.


jueves, 2 de junio de 2011

The IT Crowd

En Estados Unidos tienen la HBO, la AMC, el FBI y el KKK, e imagino que por mucho que lo intentemos hay cierto tipo de series cuyo nivel los europeos no podremos alcanzar. Por otro lado, aunque en yanquilandia también tienen y han tenido buenas comedias, a la mayoría les falta ese "toque" del humor británico, que además de poder permitirse, por lo general, ser más políticamente incorrecto y bruto, tiene esa parte de absurdo, dobles sentidos y giros retorcidos que no suelen aparecer en las comedias norteamericanas. Y bueno, en este mundo nerdie en el que vivimos, tenemos a un lado del Atlántico a Sheldon Cooper y sus chicos, y al otro a los genios de The IT Crowd, aka "Los informáticos".

Aunque ahora los 80 quedan ya lejos y por lo general las comedias yanquis han perdido ese toque de moralina que solía haber en todas aquellos títulos que muchos recordamos, cierto es que en series como The IT Crowd no se molestan en establecer tramas duraderas, ni chico conoce chica, ni nada parecido. En la empresa de Moss y Roy la única tensión sexual la pone el depravado de su jefe, uno de esos personajes que parecen diseñados para un spin off. En The IT Crowd el absurdo es el rey, y ls guiones demostraron de nuevo el buen estado que la comedia televisiva británica está viviendo actualmente.

Desde luego no tengo nada en contra de The Big Bang Theory, ya hablé de la serie, y disfruto bastante con ella; soy de esos que no ven problema alguno en combinar episodios de ambas, aunque hay que reconocer que The IT Crowd es superior, no lo pone tan fácil, y seguramente no sea tan accesible. Es lo que suele tener la comedia británica: a mucha gente no le entra. Por desgracia en mi círculo de amistades hay casos; ¡ni IT Crowd ni Monty Python! Lo cual es coherente, pero triste.

Otra cosa que saben hacer muy bien los ingleses con sus comedias, a diferencia de sus primos americanos, es dejar el pabellón alto, antes que desgastar la serie. De hecho seguramente lo hacen demasiado bien, ¡tres o cuatro temporadas y fuera! Maldición, yo creo que aún habría podido disfrutar de un par de temporadas más.

Por cierto Graham Linehan debe ser la pluma laureada de la comedia británica de estos años: Black Books, The It Crowd... Tengo curiosidad por esa Father Ted de la que también fue guionista. Si está al nivel de las otras, merecerá la pena verla.

En fin, a estas alturas supongo que la mayoría amaréis o despreciaréis The It Crowd. Yo sólo quisiera recordaros los que les pasa a los que bajan cosas del Internet...



Por cierto, casi hubo un IT Crowd yanqui, con Moss haciendo de Moss, pero no pasó del episodio piloto... Supongo que decidieron entonces llamar a Sheldon Cooper.