sábado, 28 de abril de 2012

El agente de Nicolas Cage

Está en inglés, pero quien no lo controle demasiado seguro que se hace una idea con los cartelicos de fondo...


jueves, 26 de abril de 2012

Detective privado (1978)

Quizás la última oportunidad que había tenido Robert Mitchum para ser considerado como actor alejado de sus papeles de tipo duro y/o tenebroso había sido en 1970 con La hija de Ryan, pero su trabajo a las órdenes de todo un David Lean no fue lo bastante apreciado como para ser nominado, por ejemplo, a los Oscar. Así que el robusto Mitchum siguió interpretando generalmente a tipos duros y parcos en palabras, aunque durante los 70 destacó especialmente interpretando a policías y detectives, obteniendo bastante buenos resultados o al menos resultados interesantes y entretenidos de ver. Quizás este sería el caso de Detective privado, que esconde tras esa traducción (supongo que para evitar comparaciones) una adaptación del clásico de Raymond Chandler The Big Sleep

La verdad es que rondando la sesentena Mitchum podría haber sido el abuelo de Philip Marlowe, pero su porte y su carisma nunca envejecieron, y su primera encarnación de un muy maduro Marlowe en Adiós, muñeca fue lo bastante bien recibida como para no sólo adaptar otro clásico de Chandler, sino que además eligieron readaptar la novela que ya dirigiera Howard Hawks en 1946, El sueño eterno, cuya sombra era y sigue siendo muy alargada. Pero la ventaja de la readaptación es que libres del férreo código de censura de aquella era, podrían ser más fieles a la obra de Chandler, sin necesidad de enrevesar la ya de por sí complicada trama.Así que esta vez habría desnudos, sexo, pornografía, homosexualidad, y todo aquello que se tuvo que eliminar o suavizar en la versión de Hawks.

Detective privado no contaba con un Hawks tras las cámaras, ni con un William Faulkner en el guión, y desde luego no podía haber un mejor Marlowe que Humphrey Bogart, pero tenía como base una excelente novela policíaca, y un protagonista con un carisma arrollador, y es que en ese aspecto Mitchum no tenía nada que envidiar a las otras grandes estrellas del Hollywood clásico. Junto al actor se conformó un reparto consistente con buenos y avezados secundarios como Edward Fox, Sarah Miles (una actriz con una extraña sensualidad y un rostro ideal para encarnar a locas), o un Oliver Reed que quiso participar en la producción sólo para trabajar junto a Mitchum (las cuentas del bar debieron ser atómicas). Además aparecía una Joan Collins en plena etapa MILF y veteranos como Richard Boone o un envejecido James Stewart en uno de sus últimos trabajos (he leído por ahí una supuesta cita de Mitchum bastante gráfica: The picture was all about corpses, but Jimmy looked deader than any of them (!). 

Las comparaciones son odiosas y comparar Detective privado con el clásico de Hawks sería absurdo, pero como adaptación fiel de la novela imagino que esta película sale ganando, sin cortapisas para reflejar los elementos más macabros que surgían de la mente de Chandler. Detective privado es una entretenida adaptación de un gran material policíaco, ofrece algunas buenas interpretaciones y nos permite disfrutar del gran Mitchum y eso siempre es bueno. No creo que cambie la vida de nadie, pero como suelo decir por aquí, es una buena opción para cualquier tarde aburrida de domingo.

martes, 24 de abril de 2012

Tres tipos duros anuncian en Japón

A ver si un día con más tiempo hago una tanda de anuncios con estrellas yanquis en Japón a lo Lost in Translation. Viendo estos tres clips me invaden algunas cuestiones. Bueno, sobre el de Schwarzenegger no sé ni qué preguntarme, aparte de qué drogas consumirán algunos guionistas nipones.

Bien, primero, ¿cuánto cobraría Bruce Willis por esa mierda de anuncio donde no hace nada?

Y segundo, ¿siempre dirige Stallone sus películas de forma tan gáyer? 

PD- ah sí, se pronuncia K-nor!!! como Marc con k.


lunes, 23 de abril de 2012

Lo siento, me he equivocado...

Esta semana he estado un poco ausente con mi marchita y al trantán, a ver si esta semana recupero algo de ritmo, aunque por lo que veo ahora me voy a tener que orientar con los cambios de blogger. De momento os dejo con esta peich con la que me he echado unas risas tontunas con la tontuna de la gente. 

En fin, ¡esta debe ser la actualización más pobretona de la historia!

Lo siento mucho, lectores que quedéis por ahí. Me he equivocado y no volverá a ocurrir.

domingo, 15 de abril de 2012

Glynis Johns

Nunca deja de resoltar chocante descubrir el pasado sexy de un actor o actriz vinculados a las pelis de Disney y demás productos infantiles, claro que todo el mundo tiene un pasado y todo el mundo se hace mayor y las sexys de antaños acaban haciendo de madres y abuelas tarde o temprano. Como diría Troy McClure, seguramente recordéis a Glynis Johns como la entrañable señora Banks de Mary Poppins. Labró gran parte de su carrera en comedias más o menos intrascendentes lo que la hacía una candidata perfecta para aparecer en el clásico de la niñera con poderes, pero para entonces ya había hecho de doncella apetecible en El bufón de la corte o de rubicunda sirena en la comedia Miranda (la Un, dos, tres... splash de los 40), pero se descocó especialmente en Confidencias de mujer, luciendo cuerpo en bikini y siguiendo en alguna que otra escena la máxima de Homer Simpson de librar los domingos.

Con todos ustedes, Glynis Johns.


Un viejo y Glynis Johns van pa Albacete, van pa Albacete

Descoque total, y no hizo falta irse a Marte. En efecto, la fotito, tiene miga.

sábado, 14 de abril de 2012

Valhalla Rising (2009)

La verdad es que mientras veía esta curiosona Valhalla Rising (sí, ciertamente podría ser el título del próximo disco de Manowar) me han venido tantas referencias distintas a la mente que quien no la haya visto pensará que la vi habiendo probado un infernal chile con pimientos de Quetzlzacatenango, pero quien sí la haya visionado supongo que me comprenderá algo más. Y es que Valhalla Rising resulta algo inclasificable, por momentos parece esto y luego parece aquello. Ciertamente no es la cinta de acción que muchos podrían imaginarse con ese título y esos carteles y demás. Vamos, que es una peli raruna.

La cosa comienza en lo que parece ser el año 1000 de nuestra era, allá en las Tierras Altas de de Escocia, un mundo peligroso, hostil, frío y cristiano que trata de borrar de la faz de la tierra los últimos restos de paganismo que pululan por allí. Pues bien, en esas escarpadas laderas habita lo que parece ser un silencioso guerrero vikingo (al que posteriormente conoceremos como One Eye) quien, esclavizado por las tribus escocesas, sobrevive como gladiador luchando con otros esclavos para deleite del puñado de guerreros que hay por allí, mientras dos jefes rivales se juegan sus dineros (primera cosa que me viene a la mente: el Conan de John Milius). El amigo One Eye es atendido por un pequeñajo rubio, que le da de comer y demás. Además de ser un formidable combatiente, One Eye parece tener en sus sueños visiones del futuro que se acaban cumpliendo. Ello da pie a extraños flashes oníricos que saltan aquí y allá a lo largo de la película. Gracias a una de esas visiones el guerrero tuerto verá la forma de liberarse de sus captores, y no teniendo nada mejor que hacer, el niño se irá con él. A partir de ahí ambos se irán a vivir sus inquietantes aventuras.

Y bueno, si hablo de aventuras, éstas pueden ser ciertamente inquietantes, pero quien espere acción a raudales se equivocará de película de medio a medio. Ciertamente hay acción, y combates cuerpo a cuerpo que personalmente me gustaron bastante, pero abundan más los diálogos, las contemplaciones pictóricas y una trama con pretensiones metafísicas que dominan la cinta especialmente en su segunda parte, alejando a la película de cualquier excitación fílmica vikinga que se haya venido dando en el cine desde los tiempos de Richard Fleischer, y acércandola más bien al estilo de un Terence Malick o especialmente llevándola a una curiosa atmósfera vikinga que parece trasladada del Aguirre de Werner Herzog. Eso sí, todo con una facturación muy lograda y una fotografía estupenda y poderosa que hacen de Valhalla Rising algo digno de contemplar, pero para entenderla o disfrutar con su historia, allá cada cual con su circunstancias. El que algo sea bello de ver no quiere decir que vaya a provocar erecciones a mansalva. Eso sí, me gusta el estilo del protagonista, Mads Mikkelsen, de quien nada sé (aunque me consta que ha aparecido por algún que otro título internacional), pero que parece tener hechuras para ser un Michael Biehn del siglo XXI, aunque esto tendría que confirmarlo viéndole en otras pelis.

Valhalla Rising, no es otra película de acción vikinga. Pero tiene su aquél. Aunque no puedo decir que la historia me haya maravillado, ciertamente. De hecho, no me extrañaría que más de uno, según le pille, acabara durmiéndose. Yo que no sabía qué me iba a encontrar, me dejé llevar, y algunas cosas me gustaron y otras no, así que, ahí queda eso. Yo ya he dicho lo que tenía que decir.

jueves, 12 de abril de 2012

Colegiala

Los 80, la década por excelencia de videoclips situados en colegios e institutos. Y ahí estaba "Dizzy" Dean Davidson dispuesto a rockear duro."Girlschool", un tema ideal para encajar en un aburrido jueves como éste.

martes, 10 de abril de 2012

Dodge, ciudad sin ley (1939)

Hasta los niños... Esto tiene que terminar. Errol Flynn, elegante vaquero para la ocasión, manifestando verbalmente un hinchamiento escrotal supremo.

Después de traer por aquí la fastuosa Robin de los bosques no me resistí a rescatar otro de los grandes clásicos de mi tierna infancia, Dodge, ciudad sin ley, el primer encuentro que tuve con el gran Errol Flynn, y probablemente también mi primera experiencia con el Western más clásico.

En 1939 Errol Flynn estaba en la cima de su carrera. Tras el grandioso éxito de Robin de los bosques el apuesto australiano no sólo era la más rutilante estrella masculina de la Warner, sino que era uno de los actores más cotizados y deseados de Hollywood. Al festivo film sobre Robin Hood le habían seguido algunos films hoy considerados menores (aunque sin duda el actor disfrutó mucho con su incursión puramente cómica en Four's a Crowd), pero por lo general habían recibido un buen trato tanto en taquilla como en la crítica especializada. Flynn era la estrella mimada de la Warner, tenía una mansión, criados, chóferes, y podía tener en su cama prácticamente a quien quisiera. Y cuando se cansaba de la rutina hollywoodiense, las fiestas y el tenis, se iba de caza, de pesca, cruzaba la frontera mejicana y se iba de aventuras, para volver con malaria y recuperarse a tiempo para el prósimo film... En resumidas cuentas, la vida no podía irle mejor. Además, tras una de sus habituales peleas repletas de insultos, había logrado arrancarle a Jack Warner un nuevo contrato con un jugoso aumento. Sí, todo iba bien en el universo Flynn.

Tras meterse de nuevo en un papel que ya había encarnado en su día Douglas Fairbanks (en este caso el título fue The Dawn Patrol, una peli de aviones en la Primera Guerra Mundial) la Warner le asignó un Western, un género en el que Flynn nunca se sintió del todo cómodo, algo que sus actuaciones demostrarían cada vez más con el paso del tiempo. Pero por el momento aun intentaba dar lo que los productores esperaban de él.

Flynn llegó al rodaje padeciendo todavía las secuelas de un esguince que había sufrido saltando por la ventana de una de sus amantes cuyo marido había llegado a casa ante de lo esperado. Como era habitual en él siempre que le dejaban, Flynn se rodeó de algunos de sus compañeros de juergas en el reparto para hacer el rodaje más ligero y divertido; basta ver su química en la pantalla con tipos como Alan Hale o Guinn "Big Boy" Williams para imaginarse lo que debía haber detrás. También el villano de turno, Bruce Cabot, era un viejo compañero de correrías y juergas. Por quinta vez, la heroína de Flynn sería una Olivia de Havilland que ya comenzaba a sentirse molesta por ser considerada poco más que la chica que será rescatada por el gran Errol, aunque ello no afectaba la bonita relación platónica que mantenían ambos, a pesar de los eternos intentos de Flynn por llevársela al catre. La actriz declararía tiempo después que uno de los momentos en que se sintió más unida a Errol tuvo lugar tras el rodaje del film, mientras viajaban en tren hacia Kansas para el gran preestreno. Durante su trayecto los dos intérpretes hablaron, como se suele decir, de lo divino y de lo humano, y Olivia descubrió que tras las machadas de Flynn había un alma poética con inquietudes y pensamientos profundos, pero sencillamente todo eso tarde o temprano quedaba supeditado a la juerga y la aventura, y la actriz sabía que el actor nunca le daría la estabilidad que ella buscaba. Aun así, su amor y amistad fue bonita y duradera. Pero por supuesto no por ello cejaría el actor en su empeño tan fácilmente.

A pesar de sus idílicos momentos en el tren, aquel viaje fue más movido de lo que los recuerdos de la actriz podrían dar a pensar, ya que Flynn no sólo estaba rodeado de sus compinches y gran parte del reparto, sino que a la première asistía gran parte de la flor y nata de la Warner, nombres como el de Humphrey Bogart o John Garfield, con lo que el viaje fue lo más parecido a un hell on wheels hollywoodiense que uno pueda imaginar. Tras firmar autógrafos, saludar al público, ser agasajados por las autoridades de Dodge City, y asistir a la proyección de la película, Flynn, junto con sus cuatreros Hale, Williams y algunos más, procedieron a vaciar las despensas de alcohol de la ciudad.

Dirigida impecablemente por Michael Curtiz, el rodaje de Dodge, ciudad sin ley fue el habitual del Errol Flynn de aquellos tiempos, poniéndole las cosas difíciles al director húngaro por no estar a gusto con tal o cual cosa, pasando muchas noches de juerga junto a sus mencionados amigote, o tratando infructuosamente de seducir a Olivia de Havilland. Tras su estreno la película dio pingües beneficios a la Warner, elevando todavía más la posición estelar de su protagonista.

En Dodge, ciudad sin ley, no todo es tan enorme como en Lo que el viento se llevó, ni tiene la épica inmortal de La diligencia (desde luego 1939 fue un gran año para el Western y el cine hollywoodiense en general), ya que no deja de tratarse de un vehículo para lucimiento de Errol, pero es un perfecto ejemplo del cine del Oeste de la vieja escuela, aunando todos los elementos románticamente literarios que conformaban el patrón por el que se cortaban muchos títulos del género: heroismo, compasión, aventura, humor, romanticismo, sacrificio, opuestos a la villanía, el egoísmo, la inmoralidad o la crueldad. En definitiva, un ejemplo de la milenaria historia de lucha entre el bien y el mal enmarcada en la épica casera yanqui fruto de una nación muy joven con una historia convulsa. A todo ello hemos de añadir un guión que no deja hueco a las pausas reflexivas y una dirección de precisión suiza a cargo de un estupendo veterano de la industria, Michael Curtiz.

Dodge, ciudad sin ley resultaba un estupendo compendio de arquetipos y escenas típicos del cine del Oeste, que mezclados en una impresionable mente infantil como la mía conformaba un cóctel explosivamente entretenido de tiros, besos, risas y lloros. En el film prácticamente no faltaba de nada, teníamos al ferrocarril contra la diligencia, a los carromatos de colonos, a los vaqueros con sus caballos y reses, a la chica pura y bella, la cantina con su pianola y sus chicas del cancan, el whisky corriendo a raudales, las peleas, las risotadas y demás, quizás los grandes ausentes eran los indios (que dada la trama del film a lo Wyatt Earp habían de quedar ausentes, aunque se les nombraba) y el sempiterno tiroteo en mitad de una calle entre bueno y maluto, aunque lo que es tiroteos callejeros desde luego no faltan, pero en esta ocasión el tiroteo final había de tener lugar en un tren.

De aquellos lejanos tiempos sin duda hubo dos secuencias que se quedaron grabadas a fuego: la multitudinaria pelea en el saloon de turno (muchos parecen señalarla como la" überpelea" en saloon de Hollywood), y el momento en el que el pequeño Harry es arrastrado por unos caballos hasta la muerte. Imaginad el impacto, ¿qué hace un niño como yo feneciendo en una película? ¡Eso no podía ser! Pero por suerte ahí estaba el gran Errol enfurecido (aunque si dependiera de su expresión, uno podría colegir que se le ha pinchado una rueda) para tomar cartas en el asunto y hacerle olvidar a uno la impresión del infanticidio provocado por uno de los tiroteos diarios que al parecer se producían en las calles de Dodge City. La verdad es que poco importa que pasados tantos años el pequeño Harry se torne por momentos algo repelente; recordar el momento en que la cámara enfoca en un primer plano la pequeña estrella de cartón de "sheriff" para pasar a otro plano de la plateada enseña de la ley que Errol luce en su cinturón mientras la épica música de Max Steiner lo envuelve todo, hace que las lágrimas asomen a los ojos de este viejo lobo de bar.
Errol, con su chica y la del malo. ¡Ciertamente él lo valía!

La verdad es que no sé si darle la razón a Errol, pero curiosamente en Dodge, ciudad sin ley casi destacan más sus secundarios que el dúo protagonista. Por supuesto Flynn tenía a la épica de su lado, era un tipo que podría haber hecho de un anuncio de yogures una aventura sin fin, pero quizás el actor echara de menos algo más de acción, saltos y piruetas, y menos diálogos. Pero vaya, estamos hablando del gran Errol, cuya cada pulgada de carisma existía en millas. A su lado, una vez más, la bella Olivia de Havilland, más sensual y desatada (para lo que son los estándares de la actriz) que nunca (esa falda cowgirl y camisa a cuadros, ¡imbatible!), con un personaje que muestra algo más de personalidad (también para lo que solían ser sus estándares) que nunca, aunque muy pronto la pobre se veía reducida de nuevo a cumplir su papeleta de chica del gran héroe. La tercera gran estrella en plantel, Ann Sheridan, queda relegada prácticamente a hacer de la bailarina sexy que en esta ocasión es el ligue del villano de turno. Pero como decía es en el apartado de los secundarios donde encontramos más jugo interpretativo y las escenas más chispeantes. Y es que en esta ocasión el plantel de intérpretes en la reserva era impecable, incluyendo a un Henry Travers que todavía no había alcanzado la inmortalidad salvando la vida de James Stewart, o un Ward Bond que se deja ver un poco por allí. Pero todo gran Errol necesita un gran villano, y en esta ocasión era su colega Bruce Cabot quien hacía del Jeff Surrett de la película un maluto amoral dispuesto a todo para seguir controlando el cotarro en Dodge City. Aunque quizás sean seguramente Alan Hale y "Big Boy" Williams los que dan más vidilla a la cinta interpretando a los compañeros del personaje de Flynn, dos vaqueros rudos y amigos de las juergas que en el fondo son honrados e inocentes como un niño. Williams, tejano por nacimiento, no necesitaba mucho para encarnar a un buen vaquero ya que al fin y al cabo era uno de ellos, vivo ejemplo de último vestigio de las costumbres ganaderas de otro siglo que acababa trabajando en Hollywood, mientras que Hale vuelve a cumplir perfectamente como pendenciero bonachón, mostrando una cómica inocencia francamente entrañable (sus escenas en el club donde se reúne una de tantas ligas femeninas antialcohol son francamente hilarantes).

Dodge, ciudad sin ley ofrece lo que todos queremos de una peli de Errol Flynn y Olivia de Havilland: aventura, acción, peleas, tiroteos, hilaridad, momentos tensos y dramáticos, y que al final la pareja se bese y todo vuelva a la normalidad. Además, para quien no sepa de qué iba aquello del cine del Oeste, en esta película lo encontrará todo, salvo a los indios, que por una vez pudieron descansar, y mira que bien merecido lo tenían.

lunes, 9 de abril de 2012

Orgasmo bélico

¿Será verdad lo del retorno? No me importaría comprobar en directo si sigue habiendo magia, aunque bueno, en realidad es algo que nunca pude comprobar con ellas.

jueves, 5 de abril de 2012

Desde Rusia con amor (1963)

El éxito de Agente 007 contra el doctor No (en el blog, aquí) animó a la United Artists a encargar más películas de James Bond al dúo de productores Albert Broccoli y Harry Saltzman. El estudio dobló el presupuesto a dos millones de dólares, ofreció jugosos extras a Sean Connery, quien de golpe y porrazo se había convertido en una estrella internacional, y se abría ya la puerta a un tercer film si todo marchaba bien. El rodaje iba a complicarse más de la cuenta, pero el segundo título de la saga del famoso agente secreto haría de James Bond un personaje inmortal, confirmando que lo que la productora Eon y la United Artists tenían entre manos era un juguete muy lucrativo.

Después de que la quinta novela de Ian Fleming sobre James Bond From Russia with Love apareciera en la lista de libros de cabecera de John F. Kennedy los productores de la que iba a ser ya una saga cinematográfica tuvieron claro que ése era el título ideal para ejercer como continuación de la aventuras del duro 007. Curiosamente se afirmaría posteriormente que la adaptación cinematográfica del libro sería la última película que el presidente norteamericano vería en su vida.

El guión final para Desde Rusia con amor fue firmado por el mismo dúo de guionistas del primer film. En la novela original Bond se enfrentaba al enemigo por excelencia de cualquier agencia de información y espionaje occidental, la malvada URSS, pero Broccoli y Saltzman decidieron apartarse de las tramas políticas del libro para colocar como villanos a la organización fantasma SPECTRE que ya había sido presentada en el primer film. Las intenciones y directrices generales de SPECTRE quedaban claras ya desde el principio, presentando al por el momento misterioso personaje Ernst Blofeld, el jefazo de la organización, del que sólo escuchábamos su voz y veíamos sus manos acariciando a un lindo gato persa (fundamental hallazgo no sólo para la saga, sino para cualquier megavillano que hubiera de venir que se preciara como tal). Según Blofeld, SPECTRE planeaba aprovecharse de las rivalidades de la Guerra Fría entre Oriente y Occidente, esperando que las dos grandes potencias (USA y la URSS, obviamente) se agotaran en su lucha por la supremacía para entonces salir a la palestra y hacerse con la dominación mundial.

La trama arranca con un James Bond que se solaza junto a su novia (o algo por el estilo) Sylvia Trench, a quien conociera en la famosa escena del casino del primer film (volvía a ser interpretada por Eunice Gayson; la idea era que reapareciera en cada entrega de Bond, pero finalmente la idea fue desechada y no apareció más). Mientras tanto el misterioso Blofeld encarga al campeón de ajedrez Kronsteen, miembro secreto de SPECTRE, un ambicioso plan para captar fondos para la organización y de paso vengarse de Bond por la muerte del pobre doctor No que sólo quería interceptar cohetes espaciales. La idea es robar a la SMERSH (la temible agencia de contraespionaje rusa) una Lektor, una máquina de cifrado en plan la Enigma alemana de la Segunda Guerra Mundial, para posteriormente revendérsela a buen precio. En el ínterin harán creer al MI6 (la agencia de inteligencia británica) que una (bella, por supuesto) secretaria de la embajada soviética en Estambul quiere pasarse al otro lado con una Lektor bajo el brazo, y para tal fin pide al agente más guapo del MI6, es decir, James Bond, claro.

Para Desde Rusia con amor los productores decidieron contar con gran parte del equipo que había participado en el primer film, incluyendo a su director, Terence Young, y con alguna notable ausencia como la del diseñador de decorados Ken Adam, en quien Stanley Kubrick ya había puesto el ojo para que trabajara con él en ¿Teléfono rojo? Volamos hacia Moscú. También se mantuvo a miembros esenciales del reparto empezando por el entonces imprescindible Sean Connery (parece ser que esta vez si lograría convencer a Ian Fleming de que era un Bond idóneo, aunque el escritor no viviría para ver la tercera entrega), amén de actores como Bernard Lee (que repetía como M, el jefazo de Bond) o Lois Maxwell (la inigualable Moneypenny). Una pieza fundamental de la saga era presentada en esta película; después de que el actor que le había dado vida en el primer film no estuviera disponible, se decidió que Boothroyd (el futuro Q, señor de los gadgets bondianos) fuera Desmond Llewelyn, quien demostraría poco a poco ser tan idóneo para el papel que acabaría repitiendo en casi todos los títulos de Bond hasta su muerte en 1999. Anthony Dawson, quien había sido el profesor Dent en Agente 007 contra el doctor No, se convirtió en esta ocasión en el villano Blofeld, aunque su voz fue doblada y para mantener el misterio de su identidad, se le acreditó con un simple interrogante a lo Boris Karloff.

Entre los nuevos rostros no podía faltar la chica Bond de turno, en esta ocasión una Tatiana Romanova que fue interpretada (aunque quizás esto sería decir mucho) por Daniela Bianchi, una actriz bella sin duda pero sin el bastante talento o carisma para no ser eclipsada por otras chicas Bond de la saga. Con el enemigo de campo de 007, en cambio, acertaron de pleno, encargando el papel al genial Robert Shaw, quien tras haberse labrado primero un nombre como escritor y dramaturgo, saltó a la palestra internacional encarnando al peligroso asesino Red Grant, cuya principal misión es acabar con James Bond. De su parte está la también logradísima ex-agente rusa Rosa Klebb, gracias a la estupenda labor de Lotte Lenya (premio para quien adivine su conexión con Louis Armstrong). Del lado de los buenos tenemos al simpático vividor Kerim Bey, encarnado de forma ilustre por un ya mortalmente enfermo Pedro Armendariz, para quien se tuvo que reajustar el plan de rodaje cuando se le diagnosticó un cáncer terminal, provocado por su trabajo en la quizás haya sido la película más mortal de todos los tiempos, The Conqueror. Poco después de acabar su parte en el rodaje Armendariz decidió tomar la via rápida y se suicidó pegándose un tiro.

Desde Rusia con amor pasa por ser uno de los mejores títulos de toda la saga Bond, y de hecho Sean Connery siempre lo citó como su peli preferida de la saga. Se mantenían las características principales del personaje de Bond y su entorno, se establecía a SPECTRA como el enemigo principal, se presentaban por vez primera los famosos gadgets y al archivillano con gato, y curiosamente el film se alejaba un tanto de la acción y la aventura para mostrarnos una auténtica y algo enrevesada trama de espionaje con tensión y suspense en un argumento que podría haber servido de base para el típico film de Alfred Hitchock, (tensión en un tren... ¿puede haber algo más 'hitchoquiano'?).

La sensualidad a raudales tampoco iba a faltar de la mano (o más bien de las curvas) de la Bianchi y de la erótica danza ventral de Martine Beswick, quien ya ofreció sus artes para los créditos de Agente 007 contra el doctor No. De hecho la danza se enmarca en una peculiar, por decirlo así, secuencia en un campamento gitano que nos ofrecerá incluso un combate gatuno entre dos gitanas (por supuesto, bellísimas) para dirimir una disputa por un hombre (?), aunque al final las dejan en el tálamo de Bond en plan Conan para que haga de sabio Moisés carnal; decididamente todo el conjunto erótico-étnico debió hacer las delicias de feministas y gitanos. En fin, son los 60 y esto es una peli de James Bond, ¡es lo que hay! Pero no seré yo quien niegue haber disfrutado con el momento Beswick.

Desde Rusia con amor, buena facturación, trama adictiva, Sean Connery en plan macho man, excelente reparto... ¡sin duda título imprescindible de la saga!

lunes, 2 de abril de 2012

¡No soy spam!

Bueno, como de un tiempo a esta parte blogger (creo que en wordpress no tengo ese problema) parece haber decidido que mis comentarios en otros blogs son peligrosos y los marca como spam y no aparecen. Creo que no en todos, pero ya más de uno me habéis dicho que os habéis encontrado mis comentarios en el apartado de spam, ahí entre anuncios de alargapenes y comentarios en chino. Así que si alguno lee esto y le solía comentar y ya no lee mis comentarios, igual el asunto es que estoy perdido entre los mensajes de spam. He buscado alguna solución definitiva sin demasiado éxito, la más fácil supongo es que me busquéis y me marquéis como no spam, pero por lo visto eso tampoco es definitivo. Seguiré indagando, a ver cual es la causa del mal.

¡Juro que no quiero venderos ningún alargapenes!