jueves, 24 de enero de 2013

Brilla

Malos tiempos para la lírica, y ahora mismo mi mente está en otra parte. Creo que me voy a tomar un descanso, sin duración concreta.

lunes, 14 de enero de 2013

domingo, 13 de enero de 2013

Jane Seymour

Actriz británica, heroína del Salvaje Oeste para millones de marujas, saltó a la fama gracias a su papel en el film de la saga Bond Vive y deja morir. Los frikis de la ciencia ficción más viejunos la recordarán en la primera saga de Galáctica, estrella de combate. Uno de sus papeles más sexy fue el de Sinbad y el ojo del tigre. Esta tarde de domingo toca glamour británico, té y pastitas.













Como dijo George Lucas, en el espacio no existe el sujetador.
 

sábado, 12 de enero de 2013

Los encantos de la gran ciudad (1970)



En momentos malos ésta es una buena película para animarse, y es que el saber que hay gente a la que le va peor que a uno es un gran consuelo. Por otra parte, si además hablamos de una película basada en un escrito de Neil Simon y con Jack Lemmon como protagonista obviamente tenemos entre manos una gran comedia.

Sin llegar a los niveles de genialidad de otras obras de Simon como La extraña pareja o a la corrosividad de El prisionero de la Segunda Avenida, el film de Arthur Hiller Los encantos de la gran ciudad es una de esas cintas que uno recuerda con cariño. Dejando de lado el hecho de que el 99% de las comedias actuales son muy inferiores, tenemos a Jack Lemmon en un papel realmente inolvidable y realmente hecho a su medida, aunque la verdad es que Los encantos de la gran ciudad no se suele citar como una joya en su cinematografía.

Lemmon, que interpreta una vez más al hombre medio norteamericano típico de la época con su maestría habitual, es en esta ocasión George Kellerman, un tipo sencillo de las afueras que viaja a Nueva York con su mujer a causa de un nuevo trabajo. Poco a poco se van sucediendo los inconvenientes, y es grandioso ver cómo Lemmon hace una montaña de hechos bastante nimios y pequeños contratiempos. Realmente divertido ver cómo se va desquiciando a lo largo de la cinta y escuchar sus continuas protestas , a medida que se acrecenta su lista de enemigos, que va anotando en un papelucho.

Los encantos de la gran ciudad es una pequeña gran comedia, con momentos realmente grandes, aunque realmente es la actuación de Lemmon la que lleva a la película a otro nivel. Entrañable película, amigos.

sábado, 5 de enero de 2013

Como ningún otro

A veces tengo la sensación de que esta curiosa anécdota es una leyenda urbana que tiene de protagonista a todos los cantantes rubios de la época. En fin, el caso es que el otro día leí que Jimmy Page, cuando todavía estaba con aquello de los New Yardbirds y tal, le ofreció el puesto de cantante al ínclito Mike Kennedy, pero que éste prefirió quedarse en España con sus bellezas de piel morena y el sol radiante. ¿Imagináis al cantante de Los Bravos en el Madison Square Garden?
Ahí van Los Bravos versioneando a los Bee Gees. Y en mi opinión mejoran la original.

jueves, 3 de enero de 2013

Iron Man (2008)

¿Cual es la mejor adaptación cinematográfica de un cómic? ¿Y la mejor adaptación de un cómic de superhéroes? Habría que empezar por dilucidar que entendemos por mejor adaptación, si una película que sea fiel al espíritu o el grafismo de un tebeo o simplemente la película mejor hecha. Gráficamente hablando me vendría a la cabeza un producto como Sin City, y en cuanto a los superhéroes habría que ver qué grado de fidelidad queremos exigir. Aunque tengo clara mi favorita, desde luego Iron Man sea quizás la mejor adaptación de un cómic de la Marvel, al menos de los que he visto (que me faltan unos cuantos). Tal vez X-Men sea un mejor film, pero Iron Man parece tener como un poso de naturalidad que no posee la cinta de Bryan Singer. Con esto quiero decir que Iron Man conjuga entretenimiento y fidelidad a la historia del cómic de una forma bastante natural, cosa que no es de extrañar si consideramos que fue la primera cinta que produjo la propia Marvel, viendo que tanto X-Men como Spiderman o la controvertida Hulk tenían bastante aceptación en taquilla. La adaptación de Iron Man había de ser el primer paso hacia Los Vengadores, lo que habría de ser la culminación de la recreación de una parte del universo Marvel en la que todos los films que habían de ver estarían interconectados. Pero ésa, amigos, es otra historia.

Iron Man, el personaje de cómic, nació en 1963, en medio de la rivalidad armamentística de la Guerra Fría y la tensión creciente en la vieja Indochina. El mítico Stan Lee se propuso hacer de su nuevo personaje un industrial poderoso y mujeriego, un modelo totalmente alejado de sus héroes anteriores. Su olfato no le falló y su bigotudo Tony Stark acabó convirtiéndose en uno de los personajes míticos de la Marvel. Así que sin los derechos para adaptar al Trepamuros o después de la hecatombe que otros habían realizado con Los 4 Fantásticos, Tony Stark era una buena piedra de toque con la que comenzar. Y en 2006, después de que el proyecto fuera cambiando de manos a lo largo de los años, la Marvel se hizo de nuevo con los derechos de la adaptación cinematográfica. Había llegado la hora de que la propia editorial se hiciera cargo de llevar a algunos de sus personajes a la gran pantalla.

Iron Man se mantiene bastante fiel a la historia del cómic, aunque la trama se actualiza, y así en vez de Vietnam tenemos Afganistán, donde Tony Stark es herido en una incursión y secuestrado por una organización terrorista con el objetivo de que Stark y diseñe y construya un poderoso misil. Stark es salvado por su compañero de cautiverio, Yinsen, un ingeniero de talento que le implanta un imán sustentado por una pequeña unidad energética que mantiene a Stark con vida. Él y Yinsen, en vez de construir el misil, se dedican a construir una armadura energética con la que poder huir. Y hasta aquí todo bien, imanes implantados, genios de la ingeniería, terroristas... Pero el detalle de que construyan una superarmadura bajo las narices de sus captores que les tienen vigilados mediante cámaras resulta algo chocante. Pero bueno detallitos aparte, así es como Stark logra evadirse de sus captores, para, una vez llegado a su casa, ponerse a diseñar el exoesqueleto de superhéroe que todos conocemos.

Si algo se le suele reconocer a esta adaptación es el acierto de haber elegido Robert Downey Jr. para encarnar al genio fabricante de armas Stark. Downey es un actor todoterreno con un punto cómico que encaja bastante bien con el tono desenfadado del millonario caprichoso que es Anthony Stark. Su secretaria sería interpretada por la pizpireta Gwyneth Paltrow, mientras que Jeff Bridges aportaba su carisma de veterano al film. La curiosa elección de Jon Favreau para dirigir la cinta resultó ser también una buena apuesta, ya que Iron Man tiene un guión que no plantea subtramas que no pueda cerrar, y presenta un ritmo que no da tregua pero tampoco se precipita, y por suerte el film equilibra guión y actores con acción y efectos especiales.

Quizás Iron Man no sea el mejor film de Tony Stark posible, pero es fiel al cómic, tiene un buen reparto, sin figuritas de Lladró por medio, y entretiene sin molestar ni sacudir. Y el diseño de la armadura definitiva es ciertamente espectacular. Y Stan Lee hace un cameo en plan Hugh Hefner. ¡Es un buen comienzo!